En nombre de Dios, el Más Misericordioso, El Misericordiosísimo.

Inshallah les contaremos uno de los más grandes relatos que la historia no ha sabido registrar, ya que no quedó clara sino después de que el Mensajero del Imâm Al-Mahdi (as), el Imâm Ahmad Al-Hasan (as) nos dio un concepto fácil de entender los eventos de este suceso.

Es sobre lo que ocurrió con Jesús (as) y su relación con el sucesor de la Familia de Muhammad (as), el Imâm Ahmad Al-Hasan (as).

Primero, debemos empezar con el Santo Profeta Jesús (as) y el mensajero del Imâm Al-Mahdi (as), el Imâm Ahmad Al-Hasan (as).

Jesús, el hijo de María (as) siempre ha sido reverenciado y tenido en alta estima entre cristianos y musulmanes. Él fue noble, adorador, asceta y afectuoso con todos los creyentes, excelente en su conducta con los otros. Su anillo fue grabado con dos dichos que tomó del Evangelio, “Bendito el siervo por cuya causa Allah es recordado, y ay del siervo por cuya causa Allah es olvidado.”

La Ley de Jesús (as) ha incluido la “unicidad divina”. La pureza, la separación de los pares por Allah, y la integridad desprendida de la naturaleza humana. Hizo lícito lo que hay de puro en él, prohibió lo que es indecente, remueve de ellos sus cargas y los grilletes que tenían.

Mientras que el Imâm Ahmad Al-Hasan es el mensajero y guardián del Imâm Al-Mahdi (as), solía vivir en Basra, una sureña ciudad de Iraq. Finalizó sus estudios académicos y obtuvo la licenciatura en ingeniería civil, luego se mudó a la honorable Naÿaf y vivió allí con el propósito de aprender el conocimiento religioso.

Ahora esto fue una breve introducción a estos santos sucesores. Porque cada llamado divino tiene creyentes e incrédulos. Sin embargo, leemos la vida de Jesús, vemos que él tenía sólo doce hombres, que eran sus apóstoles, ellos eran sus seguidores y auxiliares (sus ansar). Y se narró que cuando Jesús (as) preguntó: “¿Quiénes serán mis patronos (ansar) por Allah?” los apóstoles dijeron: “Nosotros somos los patronos de Allah.” Y aquí podemos ver por qué los cristianos son llamados nasara (patronos), sin embargo, fueron llamados así por su patronización a la religión de Allah.

Y ustedes ven que el Imâm Ahmad Al-Hasan dijo lo mismo en el sermón del Haÿÿ, ya que dijo (as): “En cuanto ahora, que ustedes saben la verdad, les digo: No sean los defensores de Ahmad Al-Hasan, el siervo que muere, que no es capaz de hacer nada, sino los defensores del Eterno que nunca muere y es capaz de todo. Sean los defensores de Allah porque él es el Generoso que se da a Sí Mismo a quienes la patrocinan. La gente dice: nosotros somos los defensores de tal y los defensores de tal. En cuanto a ustedes, digan nosotros somos los defensores de Allah”. ¡Qué agradecidos que son (as)!

De los sucesores de Allah (as) aprendemos muchos principios y moral que se refleja en los creyentes obedientes y de corazón limpio. Y así el Imâm Ahmad Al Hasan (as) se refiere a algo de la moral en el libro “Al Mutashâbihât” (Las Alegorías) cuando menciona lo que pasó con el Profeta Jesús (as). Jesús, el hijo de María (as) dijo: “¡Oh, asamblea de apóstoles! Tengo algo que pedirles. Realícenlo para mí.” Dijeron: “¡Tu pedido está realizado, oh, espíritu de Allah!” luego se levantó y lavó sus pies. Dijeron: “Sería más propio de nosotros que hagamos esto, oh, espíritu de Allah.” Dijo: “Ciertamente, conviene más que alguien con conocimiento sirva a los demás. Efectivamente, sólo me humillo para que ustedes se humillen entre la gente después de mí así como yo me he humillado entre ustedes.” Luego Jesús (as) dijo: “la sabiduría se desarrolla por la humildad, no por orgullo, y asimismo sólo sobre la tierra llana las plantas crecen, no en las montañas.” Ahora vean estas grandes lecciones que el sucesor de Allah trajo. Jesús hacía que los muertos vivan con la ayuda de Dios, el Todopoderoso. Pero incluso así, vean qué humilde era.

También es visto por los partidarios del Imâm Ahmad Al-Hasan (as). Les contaré esta historia que uno de los ansar (partidarios) me contó. Un día, el ansar estaba sentado en la casa del Sayed, entonces uno de ellos fue al baño para hacer su ablución. Y como no tenía zapatillas tomó las zapatillas del Imam. En ese momento, los ansar estaban saliendo y el Imâm estaba buscando sus zapatillas cuando vio que el ansari las estaba usando y que el ansari se había dado cuenta, el Imâm tomó los zapatos de ese ansari y se los puso.

¡Subhânallah, qué agradecidos, qué grandes son!

Jesús una vez dijo de sí mismo “Duermo sin tener nada, me levanto sin tener nada, y aún así no hay en la tierra nadie más rico que yo.”

Estas dos historias sobre él son suficientes para mostrar su humildad. Sirvió una comida a los apóstoles, cuando la hubieron comida, él mismo los lavó, luego otra vez, se levantó y lavó sus pies. Dijeron: “Sería más propio de nosotros que hagamos esto, oh, espíritu de Allah.” Dijo: “Ciertamente, es más conveniente que ustedes puedan ser humildes entre la gente como yo he sido humilde entre ustedes.”

Esto es sólo un poco de los mares de la generosidad y la moral que los sucesores trajeron. Ahora aquí llegamos a la parte que muestra claramente el vínculo entre Jesús (as) y el Imâm Ahmad Al-Hasan (as).

En el libro del Imâm Ahmad Al-Hasan (as) llamado “Analogías”, la contraparte de la historia de Jesús se explica claramente.

Jesús (as), la noche en la que fue elevado, llamó a sus apóstoles para una reunión. Los apóstoles entonces vinieron excepto Judas que guió a los eruditos judíos hasta Jesús (as), cuando él (Judas) fue al mayor de los eruditos judíos e hizo un trueque con ellos por Jesús.

Y era medianoche cuando los apóstoles se durmieron mientras Jesús permaneció despierto, ese fue el momento en que Dios elevó el alma de Jesús a los cielos y en que descendió la contraparte de Jesús a la tierra, quien luego fuera crucificado y asesinado, puesto que era una armadura y una redención por la causa de Jesús. Esa contraparte de Jesús era el guardián de la familia de Muhammad. Él fue crucificado, asesinado y torturado por la causa del Mahdi (as).

Como sea, Jesús no fue ni crucificado ni asesinado, sino que ascendió a Dios, cuando Dios lo salvó de las manos de los judíos y de sus engañosos y extraviados eruditos (que Allah los maldiga). Allah dijo: «y por haber dicho: «Ciertamente, hemos matado al Mesías, Jesús hijo de María, el Mensajero de Dios.» Pero no le mataron ni le crucificaron, sino que se hizo que les pareciera eso.»

También el Imâm Al-Bâqir (as) dijo: “entonces se reunieron… y eran doce”, mientras que los apóstoles de Jesús eran sólo “once”, ya que Judas no fue, sino que fue a los eruditos judíos para entregarles a Jesús (as). Esos son los hechos más auténticos que no pueden ser negados, porque el doceavo de los hombres que vino, o digamos, que fue bajado de los cielos, no es sino un guardián de la familia de Muhammad (as) que apareció en la forma de Jesús y por esa razón fue crucificado y asesinado.

La paz de Dios sea con él, mira este sacrificio que tu gran Imâm, el Imâm Ahmad Al-Hasan (as) hizo. Él es una piedra en las manos de Ali, cualquier lugar en el que sea puesto, él está satisfecho.

Tomaré estas puras palabras honestas que el Imâm Ahmad Al-Hasan (as) dijo al final de la historia del contraparte de Jesús y se las presentaré a ustedes, el Imam dijo: “Espero que cada creyente se beneficie -que quiera conocer la verdad de esto. Porque este hombre descendió a la tierra, fue crucificado y asesinado y nadie conocía su nombre. Tampoco él pidió a nadie ser recordado o que lo conozcan. Él descendió silenciosamente, fue crucificado silenciosamente, asesinado silenciosamente y ascendido a su Dios silenciosamente.

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