El Ÿihâd en las Religiones Divinas

El Ÿihâd o Lucha para alzar la palabra de Allah, difundir la Unión y la Religión que Allah (swt) aprueba es un asunto que Allah (swt) ha decidido y es algo que Allah ha ordenado a los creyentes y algo a los que los ha obligado. Él ha prometido el Paraíso a los que lucharon por Su causa y ha prometido el Infierno a los que dan la espalda al Ÿihâd.

Los Profetas y Mensajeros (as) son los que portan la Palabra de Allah (swt) y son los que portan el estandarte del Ÿihâd y la Lucha por la causa de Allah (swt). Esta es la historia de los Profetas y Mensajeros entre tus manos, lee la Torá, la Biblia y el Corán para encontrar a Moisés (as) llevando su espada preparándose para entrar a Tierra Santa, a Josué hijo de Nun (as) llevando su espada y entrando a Tierra Santa y a David (as) pasando sus días luchando para alzar la Palabra de Allah y difundir el Monoteísmo (La Unicidad de Allah):

“Y les derrotaron, con el permiso de Dios. David mató a Goliat y Dios le entregó el gobierno y la sabiduría, y le enseñó lo que Él quiso. Si Dios no hubiera defendido a unos hombres por medio de otros, seguramente, la Tierra se habría corrompido. Pero Dios otorga Sus favores a las criaturas.” (Al Baqara: 251) “Se paciente con lo que dicen y recuerda a Nuestro siervo David, poseedor de una gran fuerza. En verdad, él se volvía continuamente a su Señor.” (Sâd:17)

Y Salomón (as) le sucedió para construir el Templo de adoración por un lado y luchar por la causa de alzar la Palabra de Allah por el otro. Él (swt) dijo:

“Y Salomón heredó a David y dijo: «¡Oh, gentes! ¡Nos ha sido enseñado el lenguaje de las aves y se nos ha dado de todo! ¡En verdad, ello es un favor evidente!» (An-Naml:16)

“Y cuando llegó a Salomón dijo: «¿Queréis incrementar mi riqueza? Lo que Dios me ha otorgado es mejor que lo que os ha otorgado a vosotros. Sois vosotros quienes os alegráis de vuestro regalo. ¡Regresad a ellos! ¡Iremos a ellos con un ejército que no podrán enfrentar y les sacaremos de ella arruinados y quedarán empequeñecidos!»” (An-Naml:36-37)

Y la Torá está llena de las batallas de David y Salomón (as).

También Jesús (as) dice a sus seguidores: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” De esta manera él está llamando a revelarse contra la opresión y la corrupción y está ordenando a sus seguidores luchar, y hacer el Ÿihâd por la causa de Allah, porque la cruz en ese tiempo es igual a la mortaja (la ropa en la cual se pone al cadáver para su entierro) de nuestros días, de esta manera es como si dijera a sus seguidores “si alguno quiere venir en pos de mí, que tome su mortaja y me siga.”

En cuanto al Profeta Muhammad (sws), verdaderamente, pasó la mayoría de sus días en Medina después de la Héjira (el Éxodo) en el Ÿihâd y luchando por la causa de Allah, pasó sus días en Meca luchando y combatiendo con la palabra y la prueba, él y los creyentes que estaban con él, hasta que fueron torturados y heridos, y algunos de ellos fueron asesinados y fueron con su Señor dando testimonio de la fe como mártires.

Y no hay duda de que las biografías de los Profetas y los Mensajeros son una Huÿÿat (una Prueba) a la cual ninguna otra prueba puede rebatir, y la orden de Allah (swt) del Ÿihâd y la Lucha por Su causa, para alzar Su Palabra, y todo lo que los Profetas y Mensajeros produjeron es una prueba que ninguna otra prueba puede rebatir. Y lo que queda para quien niega la orden de Allah (swt) no es más que ser llamado Kafir (incrédulo). ¿En qué otras palabras después de las de Allah, de Sus signos y de la biografía de Sus Profetas y Sus Mensajeros van a creer?

Y los textos acerca del Ÿihâd y la Lucha por la causa de Allah, que están presentes hoy en la Torá, la Biblia que los judíos y los cristianos aceptan son tantos que no pueden ser mencionados todos en esta breve exposición. Pero no hay mal en mencionar uno de ellos porque será beneficioso mencionarlo. Y quizás es mejor resaltar en él al que prolongó el Ÿihâd y la lucha por la causa de Allah para alzar (mantener) la Palabra de Allah (swt), luego de que el Profeta de Allah, Moisés hijo de Imrán (as) viniera con la Torá y él es Josué hijo de Nun (as), el sucesor de Moisés (as).

Fue mencionado en la Torá (Antiguo Testamento/Libro de Josué, Capítulo 10:34-43):

“De Laquis pasó Josué, y todo Israel con él, a Eglón; y acamparon cerca de ella, y la combatieron; y la tomaron el mismo día, y la hirieron a filo de espada; y aquel día mató a todo lo que en ella tenía vida, como había hecho en Laquis. Subió luego Josué, y todo Israel con él, de Eglón a Hebrón, y la combatieron. Y tomándola, la hirieron a filo de espada, a su rey y a todas sus ciudades, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Eglón, así la destruyeron con todo lo que en ella tenía vida. Después volvió Josué, y todo Israel con él, sobre Debir, y combatió contra ella; y la tomó, y a su rey, y a todas sus ciudades; y las hirieron a filo de espada, y destruyeron todo lo que allí dentro tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Hebrón, y como había hecho a Libna y a su rey, así hizo a Debir y a su rey. Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas, del Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Jehová Dios de Israel se lo había mandado. Y los hirió Josué desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón. Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez; porque Jehová el Dios de Israel peleaba por Israel. Y volvió Josué, y todo Israel con él, al campamento en Gilgal.”

Capítulo 11:

“Cuando oyó esto Jabín rey de Hazor, envió mensaje a Jobab rey de Madón, al rey de Simrón, al rey de Acsaf, y a los reyes que estaban en la región del norte en las montañas, y en el Arabá al sur de Cineret, en los llanos, y en las regiones de Dor al occidente; y al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al heteo, al ferezeo, al jebuseo en las montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa. Éstos salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha gente, como la arena que está a la orilla del mar en multitud, con muchísimos caballos y carros de guerra. Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon unidos junto a las aguas de Merom, para pelear contra Israel. Mas Jehová dijo a Josué: No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel; desjarretarás sus caballos, y sus carros quemarás a fuego. Y Josué, y toda la gente de guerra con él, vino de repente contra ellos junto a las aguas de Merom. Y los entregó Jehová en manos de Israel, y los hirieron y los siguieron hasta Sidón la grande y hasta Misrefotmaim, y hasta el llano de Mizpa al oriente, hiriéndolos hasta que no les dejaron ninguno. Y Josué hizo con ellos como Jehová le había mandado: desjarretó sus caballos, y sus carros quemó a fuego. Y volviendo Josué, tomó en el mismo tiempo a Hazor, y mató a espada a su rey; pues Hazor había sido antes cabeza de todos estos reinos. Y mataron a espada todo cuanto en ella tenía vida, destruyéndolo por completo, sin quedar nada que respirase; y a Hazor pusieron fuego. Asimismo tomó Josué todas las ciudades de aquellos reyes, y a todos los reyes de ellas, y los hirió a filo de espada, y los destruyó, como Moisés siervo de Jehová lo había mandado. Pero a todas las ciudades que estaban sobre colinas, no las quemó Israel; únicamente a Hazor quemó Josué. Y los hijos de Israel tomaron para sí todo el botín y las bestias de aquellas ciudades; mas a todos los hombres hirieron a filo de espada hasta destruirlos, sin dejar alguno con vida. De la manera que Jehová lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo lo que Jehová había mandado a Moisés. Tomó, pues, Josué toda aquella tierra, las montañas, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá, las montañas de Israel y sus valles. Desde el monte Halac, que sube hacia Seir, hasta Baalgad en la llanura del Líbano, a la falda del monte Hermón; tomó asimismo a todos sus reyes, y los hirió y mató. Por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes. No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel, salvo los heveos que moraban en Gabaón; todo lo tomaron en guerra. Porque esto vino de Jehová, que endurecía el corazón de ellos para que resistiesen con guerra a Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha misericordia, sino que fuesen desarraigados, como Jehová lo había mandado a Moisés. También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los anaceos de los montes de Hebrón, de Debir, de Anab, de todos los montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades. Ninguno de los anaceos quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod. Tomó, pues, Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Jehová había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución según sus tribus; y la tierra descansó de la guerra.”

Esta es la imagen de un aspecto de los días que Josué hijo de Nun (as) pasó en el Ÿihâd y la Lucha por alzar (mantener) la Palabra de Allah, y por difundir la religión de Allah y la Unificación en esta Tierra.

Y deben poner atención a varios aspectos con respecto al Ÿihâd de Josué y de los que estaban con él porque hay un beneficio en saber esto:

1- Los que estaban con Josué hijo de Nun (as) era la descendencia de los hijos de Israel que cruzaron el mar con Moisés. Aquellos murieron durante el extravío con el que Allah los castigó por su rebelión contra la orden de Allah de luchar (Ÿihâd) por Su causa, porque “Dijeron: «¡Oh, Moisés! Jamás entraremos mientras ellos continúen allí. ¡Id tú y tu Señor y combatidles! Nosotros nos quedaremos aquí sentados.” (Al-Maida:24)

Y el extravío de los hijos de Israel fue un castigo rectificador cuyo resultado fueron esos hijos rectos que lucharon junto a Josué (as), el Sucesor de Moisés (as) y entraron a Tierra Santa.

2- El número de los que cruzaron con Moisés (as) desde Egipto es mucho más grande que el número de los que lucharon junto a Josué (as), porque la mayoría no ayudó por causa de que los corazones de la gente estaban llenos de amor por este Dunya (este mundo). Y la minoría no salió perjudicada porque sus corazones fueron llenos de amor por Allah (swt).

3- Los que fueron con Josué (as) eran muchos menos que los gigantes ejércitos con los que se encontraron, incluso en el cálculo físico su número no era suficiente como para conquistar todos esos países que conquistaron. Pero Allah les concedió la victoria con terror:

“«¡Cuántas veces un grupo reducido ha vencido a un grupo numeroso, con el permiso de Dios! ¡Dios está con quienes son pacientes!»” (Al-Baqara:249)

4- El número menor (de hombres), equipo y facilidades económicas acompañaban a Josué, hijo de Nun (as), pero como Él y los creyentes estaban armados con fe y paciencia, con fuerza para soportar las dificultades y encomendándose a Allah, es que Allah les dio la victoria arrojando el terror a los corazones de su enemigo, fueron capaces de entrar a todas esas batallas que eran tantas, y la victoria les fue concedida por el poder de Allah, y difundieron la Palabra de Allah y la Unificación en Tierra Santa, porque la Fe y la Creencia es el arma más poderosa con la que la victoria de los creyentes está asegurada.

5- Josué (as) fue el sucesor de Allah durante ese tiempo, obedecerle era obedecer a Allah y desobedecerle era desobedecer a Allah. De esta manera los que le obedecieron, obedecieron a Allah y los que le combatieron, combatieron a Allah. Así que durante ese tiempo ellos fueron la gente de Allah y los que llevaban la Palabra de Allah a los pueblos de la Tierra. Y así descendió sobre ellos la misericordia, la paz, la victoria y la bendición.

6- La conclusión es que los Profetas y los Mensajeros lucharon y combatieron por la causa de alzar (mantener) la Palabra de Allah y obedecieron la orden de Allah que legisló el Ÿihâd y lo hizo obligatorio. Y el hecho de tener un pequeño número de seguidores y escasos suministros no les hizo temblar, ni el hecho de que el enemigo sea mayor en número y mejor provisto de equipo los detuvo. Así como también llamaban hacia Allah con sabiduría, con hermosa prédica y argumentaban con aquellos que no creían de la mejor manera. Entonces cuando la evidencia de la palabra ya no funcionó con ellos (con los incrédulos), los Profetas de Allah golpearon y combatieron a los enemigos de Allah con lanzas y Allah les concedió la victoria y los apoyó con Sus ángeles.

(Extracto del Libro “El Yihad, Una Puerta al Paraíso” del Imam Ahmad Al-Hasan (as), sucesor y mensajero del Imam Al-Mahdi (as) y Yamani Prometido)

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