El hombre fue creado para conocer a Allah Todopoderoso:

“Y no he creado a los genios y los humanos excepto para que Me adoren.” (Adh-Dhariyat:56)

Es decir, para que ellos Me conozcan.

Porque adoramos para conocer. Es más, no hay ningún bien en la adoración que no acerca al siervo a Allah lo cual incremente consecuentemente su conocimiento de Allah (swt). En otras palabras, el hombre es creado para el logro espiritual y también para que el hombre se eleve al rango más alto posible de este logro. Por eso, lo importante es el espíritu y debe ser observado, no el cuerpo que está conectado a este mundo físico material.

Por lo tanto en este sentido, el hombre se convierte en el virrey de Allah (swt). Concretamente, si él se realiza espiritualmente hasta convertirse en imagen de Allah (swt) en sus criaturas entonces se convierte en un verdadero virrey de Allah.

Mientras hay gente que intenta hacer del hombre un virrey de Allah sólo sobre los cuerpos y el barro, aunque Allah nunca se fija en los cuerpos desde que los creó, como ha sido narrado por el Profeta (sws). Efectivamente, esos ignorantes tratan de hacer del deseo la meta del hombre, pero en realidad, el propósito de su creación es alcanzar el desarrollo material físico.

Mientras que el Corán nos demuestra la relación entre el desarrollo material físico y el logro espiritual de este manera: “¡Pero no! En verdad, el ser humano se rebela cuando se cree autosuficiente.” (Al-‘Alaq:6-7) Esto significa que la riqueza material y el desarrollo material invitan a la opresión del hombre y a que sea degradado espiritualmente. Ciertamente, esto se observa hoy en la vida mortal de esta tierra. La tierra jamás ha conocido corrupción, deterioro, injusticia y tiranía parecida a la de hoy.

Quizás algunos pierdan fuerza, aquellos que se familiarizaron con este mundo material, cuando perciben que el logro es dentro del desarrollo material. Aunque si prestan atención, descubrirán que este mundo material físico evoluciona hacia su final. Es más, termina continuamente. Ya que todos los días gente muere y otros vienen a la vida. Aún más, llegará un día en que todos mueran y en el que nadie vendrá a la vida en su lugar “Todo el que está en ella perecerá” (Ar-Rahman:26)

En efecto, la época actual con su considerable desarrollo material indica la cercanía de este final:

“En verdad, la vida de este mundo es como el agua que Nosotros hacemos descender del cielo. Se nutre con ella la vegetación de la Tierra, de la cual comen las personas y el ganado. Hasta que, cuando la Tierra se ha embellecido y adornado y sus gentes creen que tienen poder sobre ella, llega a ella Nuestra orden, por la noche o por el día, y la dejamos como si hubiera sido cosechada, como si no hubiera estado florecida el día anterior. Así explicamos detalladamente las señales para gente que reflexiona.” (Yunus:24)

Considerando que los espíritus internos son perdurables y su destino es la eternidad en el Paraíso o el Infierno, la felicidad o el pandemonio. Así que el hombre debe poner atención a que él vino a este mundo material corporal para entrar a un examen, no para permanecer o morar en él para siempre. Al contrario, el destino de este mundo material físico en su totalidad la interrupción y la extinción. En efecto, Allah anima a los creyentes a alcanzar el desarrollo material físico para estar en riqueza en comparación con los incrédulos, y en fuerza y gloria para rechazar a los guerreros:

“Y preparad contra ellos toda la fuerza que podáis y caballería, para intimidar con ella a los enemigos de Dios y enemigos vuestros y a otros que no son ellos, a los que no conocéis pero a quienes Dios conoce. Y lo que gastéis por la causa de Dios os será devuelto y no seréis oprimidos.” (Al-Anfal:60)

Sin embargo, este desarrollo material deberá levantarse de la creencia verdadera y ser acompañada de ella, a la vez que la ruta del logro espiritual sea continua para los creyentes, para no alejarlos de invocar a Allah y de someterse a la orden de Allah (swt). Al contrario, si así fuera, sería asociado con el gran éxito divino:

“Si las gentes de las ciudades hubiesen creído y sido temerosos, les habríamos otorgado las bendiciones de los cielos y la Tierra, pero negaron la Verdad y les castigamos por lo que habían cometido.” (Al-‘A’râf:96)

Como cuando Allah (swt) hace que, de quiénes él espera que crean y sean devotos, sufran de falta de frutos y bendiciones. Él (swt) es misericordioso con ellos porque los persuade a creer y a la devoción. Como la debilidad y la pobreza invitan a darle la espalda a Allah.

En un hadiz qudsi dice: “Oh, hijo de Imrán, si observas que viene la riqueza, di “es un pecado del cual su castigo se adelantó”. Y si observas que viene la pobreza di “bienvenido el lema de los virtuosos.”1

Mientras que si la gente de la tierra creyera o fuera devota qué haría Allah con castigarlos. En otras palabras, qué beneficio habría para Él (swt) en la falta de frutos y bendiciones en la tierra y el trabajo de ellos. En realidad él les prometió:

“Si las gentes de las ciudades hubiesen creído y sido temerosos, les habríamos otorgado las bendiciones de los cielos y la Tierra, pero negaron la Verdad y les castigamos por lo que habían cometido.” (Al-’A’raf:96)

Por lo tanto, la lucha y la actividad del hombre deben apuntar al logro espiritual y a la creencia verdadera. En cuanto al desarrollo material corporal, los hombres también lo buscan por la percepción de la integración espiritual, que significa una búsqueda después del desarrollo material como obediencia a Allah y por alcanzar la voluntad de Allah en esta tierra, por difundir el monoteísmo, la misericordia y la justicia. En cuanto al desarrollo material de los incrédulos, pues efectivamente, no dejemos que los creyentes lo asuman como un éxito divino o una bendición para ellos. Al contrario, es un perjuicio para ellos porque es una razón para su persistencia en la opresión y la arrogancia hacia la voluntad de Allah (swt):

“Que aquellos que no creen no piensen que si les damos un plazo es para su bien. En verdad, les concedemos un plazo para que acumulen malas acciones. Para ellos hay un castigo humillante.” (Ali Imran:178)

A la vez que este mundo y sus adornos serán una razón para su embriaguez y alejamiento de Allah:

“Juro por tu vida que, en su embriaguez, no sabían lo que hacían” (Al-Hiÿr:72)

Entonces, ¿qué pérdida es mayor que un hombre se vuelva enemigo de Allah? ¿Y qué ganancia es menor que este mundo y sus adornos?

“Y si no fuera para que los humanos no terminasen siendo una sola comunidad, habríamos puesto en las casas de quienes no creen en el Clementísimo, techos y escaleras de plata para ascender a ellos.” (Az-Zujruf:33)

(Extracto del Libro “El Yihad, Una Puerta al Paraíso” del Imam Ahmad Al-Hasan (as), sucesor y mensajero del Imam Al-Mahdi (as) y Yamani Prometido)

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