El objetivo y propósito del Ÿihâd en la verdadera religión divina que fue traída por los Profetas y Sucesores (as) es guiar a la gente a la verdad y a seguir la verdad. Por lo tanto, el propósito de los Profetas es no matar, no combatir a la gente sin importar quiénes sean esas personas. Porque verdaderamente, los Profetas cumplen con lo que Allah (swt) quiere, y si hubiera sido que Allah hubiese querido la destrucción de ellos y su muerte no los hubiera creado, al contrario, el Todopoderoso los creó para que ellos Le adoren y entren al Paraíso.

Por eso, el Ÿihâd en sí no es el propósito ni el objetivo de la verdadera religión divina, más bien es un medio de entregan la verdad a la gente. Encontramos que la condición más importante para el Ÿihâd, sin la cual el Ÿihâd es inválido, es llamar a la gente a la verdad, invitarlos hasta el límite y entregarles la verdad proclamando el mensaje en la manera más clara.

Por lo tanto, es apropiado cuando encuentran a esos que dicen, este es mi país, está abierto a ustedes así que adelante, entreguen su invitación y muévanse al norte, sur, este y oeste e inviten a la gente, yo les digo, es apropiado en esa situación que no alzen las espadas en sus rostros, sino que los inviten a la verdad y alzen el lápiz en vez de [alzar] la espada. El Altísimo dijo:

“Y si se inclinan hacia la paz inclinaos también vosotros y confiad en Dios. En verdad, Él todo lo oye, todo lo sabe.” (Al-‘Anfal:61)

Y el Mensajero Muhammad (sws) invitó a Cosroes y al Cesar a la verdad y a la religión de Allah (swt), no levantó la espada en sus rostros primero sino que fueron los romanos que tomaron la iniciativa de levantar la espada en el rostro del Mensajero Muhammad (sws).

Mientras que es obligatorio que tengamos cuidado al hecho de que no es posible difundir la religión y la creencia por medio de la espada ya que la creencia no muere por la espada. Por eso en el acercamiento de toda religión divina desde que el sello de ellas es el Islam, en la invitación a Allah está el diálogo y el recordar, y más aún la existencia de los Libros Divinos, la Torá, la Biblia y el Corán, son la mejor prueba de esto. Porque verdaderamente, son libros rebosantes de sabiduría, de discurso y de invitación a Allah y no espadas goteando sangre.

De esa manera, el resultado que es obligatorio que conozcamos como creyentes es que el objetivo del Ÿihâd es abrir puertas para llegar a la gente, entregarles la verdad y los guiemos, ya que el objetivo del Ÿihâd no es matar gente. Así que si es posible llegar a la gente, entregarles la verdad y guiarlos al Camino Recto de Allah sin matar ni derramar sangre entonces es obligatorio que tomemos este camino, porque verdaderamente, por lo menos, lo que hay en este camino es salvar la vida de los creyentes.

Y debe ser que todo hombre creyente y toda mujer creyente se preparen para invitar a otros a la verdad, a la religión de Allah. Debe ser que hagan todo lo que puedan por aprender, enseñar e invitar a la verdad, a la religión de Allah, tal como se debe preparar uno para el Ÿihâd. De esa manera, para el creyente es obligatorio llevar la pluma en una mano y la espada en la otra.

Y la verdad, les digo, es que muchos están buscando la verdad y muchos seguirán la verdad, si Dios quiere, incluso en occidente y en la misma América. Por eso, es obligatorio que extendamos nuestras manos para sacar el hoyo de Satanás en cual están suspendidos. Así los portadores de la correcta religión divina buscan guiar a la gente y librarlos de las redes de Satanás, rescatarlos del fuego, hacerlos entrar al Paraíso y nunca que ellos los encuentren a ustedes queriendo matar gente o eligiendo matar sino que el combate y la matanza sea una situación a la que se vean forzados a tomar. Y si fuera posible apartar la lucha, la matanza mientras se alcanza lo que es de interés para la religión y difusión de las enseñanzas de Allah (swt) entonces si vuelve necesario que busquemos apartarla, tal como hizo el Mensajero de Allah (sws) con los politeístas en Hudhaibiya y como Moisés (as) hizo con el Faraón y su pueblo en Egipto. Por esto, lo planteado universalmente bajo el nombre de Diálogo entre Civilizaciones, es algo aceptable para nosotros, si lo implementaran en una verdadera práctica real, pero tenemos un nombre distinto para ello y es la búsqueda de la civilización por cuyo resultado se alcanza la verdadera civilización divina que une a la gente y combina sus palabras en el temor a Allah (swt).

(Extracto del Libro “El Yihad, Una Puerta al Paraíso” del Imam Ahmad Al-Hasan (as), sucesor y mensajero del Imam Al-Mahdi (as) y Yamani Prometido)

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