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El Ÿihâd y la búsqueda de la Civilización

Elegí este título en oposición al planteado universalmente con el título de Diálogo entre Civilizaciones. La realidad es, que desde que se ha aclarado que no hay más que una sola verdadera civilización que luche o se enfrente [tome parte] en un diálogo, porque la verdadera civilización moral es aquella construida sobre lo que trajeron los Profetas y Sucesores (as) y es una:

“En verdad, esta comunidad vuestra es una comunidad única y Yo soy vuestro Señor. Así pues ¡Adoradme!” (Al-Anbiya’:92)

Y ella (la civilización espiritual y moral) no es exclusiva para unas personas excluyendo a otras, sino que esta civilización moral espiritual existe con distintos valores aquí sobre esta Tierra. Y también su opuesto existe en el mismo lugar que ella existe y entre la gente que tiene algo de ella y que trabaja por ella.

Así, la gente de la Tierra necesita encontrar la civilización moral y espiritual divina y por lo tanto el diálogo se convierte en la búsqueda de lo que tiene cada facción y lo que tiene su facción opuesta de civilización espiritual y moral, y también en la búsqueda de extender la desviación a cada facción y extender la desviación a su facción opuesta, “Di: «¿Quién os procura el sustento de los cielos y la Tierra?» Di: «¡Dios! Entre nosotros y vosotros unos estamos bien guiados y otros en un error evidente.»” (Saba’:24)

Y si le búsqueda fuera objetiva y se alejara de la intolerancia y el extremismo ciego el resultado sería la verdadera civilización divina, y en consecuencia, se conocería al portador correcto del derecho divino y se admitiría su derecho. Si esto ocurriera toda la gente de la Tierra se uniría bajo la verdadera obediencia a Allah y el Camino Recto que Allah desea.

Y quien está en búsqueda de la civilización debe saber primero que la civilización real que se busca es atribuida a la moral y al espíritu, o podemos decir, a la religión moral y a los valores morales, y no atribuida a la Tierra o al nacionalismo –y quizás esto haya sido aclarado desde que se expuso. Por eso podemos hablar de civilización islámica, civilización cristiana o civilización judía pero no podemos hablar de civilización árabe, civilización americana o civilización romana. También que la verdadera civilización islámica, la verdadera civilización cristiana y la verdadera civilización judía son aquellas que fueron construidas sobre lo que trajeron Muhammad (sws), Jesús (as) Moisés (as) y sus sucesores (as) y no la establecida o traída por quienes gobernaron a los musulmanes, cristianos y judíos ni por lo que ordenaron los eruditos inactivos. Y todas son una, que es la verdadera civilización divina, a la cual han hecho que se pierda y que desaparezca para los intereses de los gobernantes tiranos y de los eruditos inactivos. Él (swt) dijo:

“Él ha establecido para vosotros los mandatos de la fe que ya había encomendado a Noé y que también Nosotros te hemos revelado a ti, y lo que habíamos encomendado a Abraham, Moisés y Jesús: “Estableced la creencia y no os dividáis por causa de ella.” A los idólatras les resulta difícil aquello a lo que tú les convocas. Dios escoge para Sí a quien Él quiere y guía a Él a quien se vuelve con arrepentimiento.” (Ash-Shura:13)

Y también a la luz de lo que se expuso hay un inevitable resultado que no deberíamos pasar por alto des intencionadamente ni a propósito, con estos tiranos y eruditos inactivos, que no quieren oír la palabra del bien ni quieren buscar objetivamente la verdadera civilización divina, sino que quieren distorsionar la verdadera civilización divina y esparcir un monstruo diabólico sobre esta Tierra, desviar a la gente e inclinarla a seguir a Satanás (que Allah lo maldiga) en su rechazo a postrarse ante Adán (as), el Sucesor de Allah en Su tierra. Digo que el resultado inevitable de ellos es un enfrentamiento sin escape e inevitable porque será (el enfrentamiento) el único camino para difundir la civilización divina en esta Tierra, y eso es lo que los Profetas y Mensajeros (as) de Allah hicieron como se muestra en este libro.

De esta manera la conclusión es que el diálogo no es entre civilizaciones, sino que es entre seres humanos con el propósito de buscar la verdadera civilización divina. Y asimismo es el enfrentamiento, porque no es entre civilizaciones, sino que es entre la verdadera civilización divina y su opuesto, o digamos, entre la luz y la oscuridad, y también el enfrentamiento puede ocurrir entre la oscuridad y la oscuridad.

Porque no cualquiera que se enfrente a la oscuridad es luz sino que quizás sea oscuridad también. Pero cualquier que se enfrente a la luz es oscuridad. Por eso es obligatorio que conozcamos la luz por la cual podamos conocer la oscuridad.

(Extracto del Libro “El Yihad, Una Puerta al Paraíso” del Imam Ahmad Al-Hasan (as), sucesor y mensajero del Imam Al-Mahdi (as) y Yamani Prometido)

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