Apéndice 375

El Evangelio de Judá76

evangelio-de-judasA principios de los setentas del sigo pasado descubrieron algunos granjeros egipcios en uno de los pueblos de la provincia de Al-Menia aproximadamente a 300 kilómetros al sur del Cairo, “El Evangelio de Judá”, escrito en idioma copto en un papiro como un códice, y el manuscrito después de eso fue intercambiado entre diferentes manos de mercaderes de antigüedades hasta llegar a las manos de los científicos, que se encargaron de compilarlo para ser “El Evangelio de Judá”.

75. Este apéndice comprende una breve documentación del descubrimiento del evangelio de Judá y su verificación después de las palabras de los científicos cristianos sobre él (el comentador).

76. En árabe Judá y Judas se escriben de la misma forma y no hay diferencia entre estos nombres. Opté por mantener el nombre de Judá (“alabanza” en hebreo) cuando se refiere a Ahmad y Judas cuando se refiere al Iscariote.

El documento fue traducido del idioma copto al inglés a fines del 2005, y esta traducción fue publicada el 6 de abril del 2006, cuando Washington Times anunció el 7 de abril del 2006 que la National Geographic Asociation había revelado uno de los manuscritos o evangelios arqueológicos que datan de comienzos del siglo III d.C.

Y con el propósito de documentar, conservar y traducir el manuscrito la National Geographic Society se unió con la Fundación Maecenas de Arte Antiguo y el Instituto Waitt de Descubrimientos Históricos con la contratación del científico suizo Rodolphe Kasser, que es uno de los más grandes científicos en estudios coptos, para restaurar, escribir, copiar y traducir el texto del manuscrito.

Y en efecto, los comités científicos y los expertos documentaron el manuscrito y confirmaron su edad utilizando los métodos más modernos y herramientas de inspección tales como:

La prueba de carbono que determina la edad del papiro:

Se han tomado muestras del papiro y se han hecho pruebas de radiocarbono (carbono 14) en la Universidad de Arizona – Tucson, el resultado confirmó que el manuscrito data entre el 220 y el 340 d.C., como fue establecido así por Tim Jull, Director del Laboratorio de Arizona (Radiocarbon Dating Lab), y también por el experto en investigación científica, Greg Hodings.

Análisis de tinta:

McCrone Associates Incorporated, que se especializa en análisis de tinta, efectuó una prueba de permeabilidad de tinta a muestras de la tinta usada para escribir el Evangelio de Judá y esto se hizo utilizando la Microscopía de Transmisión de Electrones (TEM), y en su informe, la corporación anunció que los elementos y los componentes de la tinta eran idénticos a los elementos utilizados para fabricar la tinta que se usaba en los siglos III y IV d.C. Y otros análisis utilizando la Espectroscopía Raman revelaron que la tinta que fue utilizada contenía una sustancia mineral amarilla similar a la sustancia usada en la tinta del siglo III d.C.

Análisis de imágenes multi-espectrales:

Muestras del documento fueron sometidas al análisis de las imágenes multi-espectrales en el Laboratorio de Análisis de Imágenes Multi-Espectrales de la Universidad Brigham Young de Suiza, y los análisis llevados a cabo en la planta del papiro, sobre el cual está escrito el “Evangelio de Judá”, revelaron que el papiro daba el mismo resultado que las pruebas sobre papiros antiguos. Además, las muestras de tinta fueron sometidas a análisis de imágenes multi-espectrales y los resultados fueron idénticos a aquellos que tenían la tinta con la sustancia mineral amarilla y las tintas carbónicas usadas en los siglos III y IV d.C. Y como se aclara con los resultados de las otras pruebas, físicas o de texto, los resultados de los análisis de imágenes multi-espectrales revelaron que este documento es un documento egipcio genuino, que se remonta a los siglos III y IV d.C.

Análisis del contenido y de la semántica del texto del Evangelio de Judá:

Tres de los más grandes científicos (que son: el historiador Rodolphe Kasser, primer profesor de la Universidad de Génova y Jefe del Comité de Traducción de los manuscritos encontrados en Nag Hammadi en 1945 en Egipto, Marvin Mayer, científico especializado en estudios del Evangelio de la Universidad Chapman de Orange, California y Stephen Emmel, profesor de coptología en la Universidad Munster de Alemania) analizaron el contexto y la semántica del texto del Evangelio de Judá, y estos científicos estuvieron de acuerdo en que los conceptos divinos y estructuras lingüísticas del Evangelio de Judá son similares a lo que contienen los manuscritos de Nag Hammadi, de esa manera, las grandes colecciones de manuscritos y textos que fueron descubiertos en Nag Hammadi se remontan al mismo período de tiempo en el que fue escrito el Evangelio de Judá. Stephen Emmel declaró con respecto a la posibilidad de fabricar un documento así diciendo “No tengo la más mínima duda de que este manuscrito es una obra auténtica egipcia y un hallazgo antiguo que contiene hechos auténticos y antiguos que se remontan a la época de los antiguos textos apócrifos originales.”

Análisis y paleografía de la caligrafía del manuscrito:

Stephen Emmel, profesor de estudios coptos en la Universidad Munster de Alemania, analizó la paleografía y el tipo de manuscrito del Evangelio de Judá y dio la siguiente valoración: “El tipo de escritura me recuerda mucho a los códices de Nag Hammadi”.

Y fue claro con estas palabras refiriéndose a la famosa colección de manuscritos antiguos que ha sido encontrada en la provincia de Nag Hammadi. Como recordó Emmel también que un falsificador moderno no podría duplicar un documento así: “Para que un falsificador imite o duplique por ejemplo este documento necesitaría no solamente conseguir el material de papiro real y no es simple, es decir el papiro, sino el papiro antiguo”, y agregó: “y tendría también que saber cómo imitar el modo de escritura y el trazo copto antiguo empleado en ese período de naturaleza antigua. Sabiendo que el número de científicos especialistas en estudios coptos es un número pequeño y raro”.

Y agregó Emmel diciendo: “Y tendría también que componer un pasaje en lengua copta que sea correcto en la lengua y el estilo copto y que sea convincente también. Sabiendo que el número de científicos especialistas que pueden componer así es menor que el número de científicos que pueden leer el idioma copto”.

Y estas son algunas declaraciones de los clérigos cristianos sobre el Evangelio de Judá.77

77. Ver el siguiente enlace: http://www.religioustolerance.org/gospj4.htm

Terry García, Vicepresidente Ejecutivo de la National Geographic Society, dijo que los historiadores religiosos consideran al evangelio el manuscrito no bíblico más importante que se ha encontrado en los últimos sesenta años. Ha reunido un conjunto de pruebas para probar su autenticidad, incluyendo el dateo por radiocarbono y el análisis de tinta utilizada, y el análisis de imágenes multi-espectrales, y el análisis de la caligrafía y el estilo lingüístico. Y dijo García: “El códice ha sido autentificado como una obra genuina de la antigua literatura cristiana apócrifa.”

Elaine Pagels, profesor de la Universidad de Princeton, y autor bien conocido de un número de libros sobre cristianismo gnóstico, dijo en una declaración: “Estos descubrimientos destruyen el mito de la homogeneidad de la religión cristiana, y demuestran verdaderamente cómo eran los movimientos cristianos iniciales de variados e impresionantes”.

Ted Waitt, dueño del Instituto Waitt de Descubrimientos Históricos, donó un millón de dólares a la National Geographic Society para restaurar el Evangelio de Judá y conservarlo, y poner el manuscrito disponible para el público, dijo: “No sabía mucho, de los días cristianos iniciales hasta que encontramos este descubrimiento, y para mí fue muy impresionante, y puedes cuestionar la traducción o la explicación, pero es imposible decir que el “Evangelio de Judá” sea inventado o falso”.

Y Karen L. King, profesor de la Facultad de Teología de la Universidad de Harvard se maravilla con Judas en el Evangelio de Judá, y admite que no es Judas el Iscariote el traidor, sino el que facilitó la salvación y el que hizo la crucifixión posible, dice de Judas: “¿Acaso es el traidor, o el que facilitó la crucifixión…?”.

Y más bien los clérigos de la Iglesia deberían haber hecho como hizo Karen King y no menos, y mantener aunque sea la posibilidad de que Judá, el crucificado en el Evangelio de Judá sea otra persona y no Judas el traidor, para que esta posibilidad los invitara a investigar y rechazar este tema científicamente en lugar de hacer de sus ilusiones una justificación para rechazar el Evangelio de Judá, y está claro que este es un método lejano de la credibilidad y la integridad científica.

(Extracto del Libro “El decimotercer discípulo” del Imam Ahmad AlHasan el Yamani (as))

Descargar en PDF “El Evangelio de Judas” de la National Geographic Society

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