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Historia del Sheij Nadhim Al Uqaili

Sheij Nadhim Al Uqaili

También conocido como: Abu Taqi

Nacido en Imara, residente en Iraq

Se unió a la Hawza3 a fines de 1999.

Autor de decenas de libros tales como ‘Al-Balag Al-Mubin’ y ’40 Hadices en Al-Mahdis’. Fue uno de primeros creyentes en el sagrado dawa

La imagen es una representación en color de una de las copias más antiguas de las páginas del códice uzmánico del Corán

La imagen es una representación en color de una de las copias más antiguas de las páginas del códice uzmánico del Corán

Yo era un seguidor de Shahid As-Sadr,4 que Allah bendiga su alma. Mi amor por el Sayed As-Sadr y los estudios religiosos me hicieron dejar atrás los estudios académicos. En ese tiempo enfrentaba grandes dificultades por el partido Baaz5, que Allah les maldiga. Cuando me uní a la Hawza obviamente tenía documentos de identificación falsos. La situación financiera de la Hawza era difícil para mí en el sentido que sufrí mucho mientras que constantemente era perseguido por los baazistas por nuestra lealtad a As-Sadr, que Allah bendiga su alma.

Pasaron tres meses y me volví incapaz de encontrar alojamiento en Naÿaf, así que fui a quedarme en la casa de un amigo. Tuve una visión en la que veía a un amigo mío, el Sheij Hayder, en Naÿaf. Yo iba a su casa pero él me cerraba la puerta en la cara lo cual me disgustó mucho. Eventualmente hallé una habitación en la escuela libanesa en Hay An-Nasr en el 2002 y mudé mi familia allí.

El Sheij Haydar Mishatit me informaría de las reparaciones financieras que el Imam (as) estaba buscando en la Hawza como resultado de la corrupción que allí ocurría. Había con nosotros estudiantes que seguían a Sistani6 y tenían libros e instalaciones mucho mejores que nosotros. Como éramos incapaces de permitirnos libros para estudiar les pedíamos a ellos prestados los libros. Incluso nos era difícil comer pan y tomates entonces. Así que nosotros, estudiantes, decidimos protestar contra Sistani y contarle de las nefastas condiciones que estábamos viviendo. El plan era juntarse y cuando la cantidad fuera suficiente, Ahmad Al-Hasan (as) nos lideraría y detendríamos todos los círculos de estudio para informarles de esto. Hasta ese momento yo no había visto a Ahmad Al-Hasan sino sólo los sheijs que le apoyaban fuertemente.

Un día tuvimos una lección y el Sheij Asaad de Simawa vino y dijo: “¿Han oído lo que ha pasado?” Contó que un sheij y otros junto con él detuvieron una clase de Al-Bidiri, lo desbancaron y no le dejaron ninguna opción a Al-Bidiri para que responda y defienda la situación financiera corrupta en la Hawza.

Oí que Ahmad Al-Hasan (as) se reunió en un lugar y que estaba esperando a 40 hombres, que les dijo que paren el círculo de estudio de Al-Bidiri que era uno de los agentes de Sistani.

Las cosas se ponían tensas: los agentes de Sistani y Muqtada7 dirían que Ahmad quería separar y dividir aquí dentro hasta que uno de los agentes de Sistani se sentó con Ahmad Al-Hasan (as) varias horas. El Imam (as) les dijo “me quedaré en silencio pero con la condición de que el Imam Al Mahdi (as) juzgue entre nosotros”, así que ellos estaban contentos porque pensaban que el Imam Al Mahdi estaba lejos. Después de este drama, ocurrieron los ajustes financieros en la Hawza en alguna medida. Las cosas mejoraron, sin embargo, los estudiantes de Sistani aún eran tratados con prioridad comparados con otros. Había pobres, personas incapaces y en desventaja que se acercaban al mausoleo del Príncipe (as).8 Esperaban a los que visitaban al Príncipe por la sadaqa9 y ayuda. Buscaban comida en la basura y en los desperdicios para lidiar con el hambre.

Después de un tiempo, tres hombres que vestían turbantes golpearon mi puerta y uno de ellos era el Imam (as); Haidar Mishatit10 estaba con él.

Les di la bienvenida y entonces Haidar Mishatit dijo “¿Me conoces, Abu Taqi?”

“Sí.” –dije sí.

“¿Alguna vez te he mentido?” –me preguntó.

“Que Dios no lo permita. Nunca.” –le dije.

Entonces me dijo: “Te juro que este hombre es el mensajero del Imam Al Mahdi (as), es decir, Ahmad (as), y deseo sacrificar mi bienes, mi sangre y todo lo demás por él.”

“¿Cuál es la evidencia de esto?” –le pregunté.

Me dijo que haga istijara11 y que sabría. Así que hice istijaraen frente de ellos, y el Imam (as) estaba callado.

“Haz bay’ah.”12 –dijeron.

“Si voy a hacer bay’ah a él entonces lo haré sólo si él es el mensajero del Imam Al Mahdi (as).” –dije.

Entonces cuando llegó un versículo que era una huÿÿa13 irrefutable para mí hice bay’ah al Imam (as).

En ese momento no tomaba el da’wah muy seriamente. El Imam (as) me dijo: “Allah auxilió a Moisés con el báculo y a Salih14 con la camella, y Allah me auxilia con humanos que tienen visiones en el reino de los cielos.”

Estaba confundido en ese momento y pensé “Ay de mí si no auxilio al Imam, si es que él es un mensajero del Doceavo.”

En tiempos difíciles yo siempre hacía tawassul15 por Fátima (as),16 así que dije: “Oh, Allah, toda nuestra vida decimos “Ya Ali Ya Ali”,17 así que si esto es verdad por favor, muéstramelo.” Y me quedé haciendo tawassul por Fátima (as).

Esa noche tuve una visión del Imam Al Mahdi (as) sobre mi techo y que estaba llamando a la gente. El Imam (as) sacaba un papel blanco y escribía en él un exámen sobre el tema del Imam Al Mahdi (as), luego (as) escribía las preguntas y distribuía las copias a los presentes. Vi a las personas confundidas por las preguntas que les daban e incapaces de responderlas. Yo miraba mi papel con las preguntas y veía fáciles las preguntas. Entonces acepté sinceramente el da’wah y salí a buscar al Imam (as).

Visité la escuela libanesa y pregunté a un amigo mío sobre el paradero de Ahmad Al Hasan, entonces me dio el nombre de un sheij bien conocido, diciéndome que él era de un gran calibre y un wali18 de Allah swt.

Visité a jan Al Mijdar,19 cerca del Príncipe (as) y hacía mucho calor, entonces cuando llegué ahí pregunté por el Sayed Salih Al Musawi que conocía al Imam (as); me dijeron que estaba enfermo.

“¿Ahora qué?” –pensé. Entonces recé, “Oh, Allah, por la verdad del Príncipe, no me dirijas a nadie más que a Ti. Oh, Allah, muéstrame el lugar de Ahmad Al Hasan (as).”

Hice istijara para qué ruta debería tomar, y salió la Ruta Al Qibla, así que caminé por ella hasta que encontré a Haidar Mishatit con una ragia20 en su mano y estaba esperando el pan del panadero. Así que me llevó con él a un lugar lejos y encontramos al Imam (as), y a algunos sheijs de Basra con él. Estos sheijs empezaron a contar sus visiones por turno, en las que habían visto al Profeta (sws), a los Imames (as), etc.

Hacía mucho calor; Miré al Imam (as) y era como si hubiera nadado en el Éufrates antes de venir con nosotros (por lo empapado que estaba de sudor). Entonces le pregunté al Imam (as) si tenía alguna tarea para hacer.

“No, quédate en tu casa. Si te necesitamos te avisaremos.” –me aconsejó.

Entonces ocurrió la riddah21 y quedaron muy pocos seguidores. Uno de ellos era Haidar Mishatit que vino a mi casa a contarme.

Cuando el da’wah empezó con la gente de la Hawzah, algunos decían que en efecto, si el Imam Al Mahdi (as) hubiera enviado a un mensajero entonces no sería otro más que Ahmad Al Hasan, o como ellos le llamaban “El Sheij Ahmad”. Un irfani22 dijo una vez al Imam (as), “Veo en ti que tienes una marca en tu mano y que verdaderamente dices la verdad.”

La Hawzah conocía bien a Ahmad Al Hasan y los estudiantes le prestaban atención a él: por ejemplo, los que estaban bromeando por ahí, etc. paraban cuando Ahmad (as) se presentaba. Incluso sus enemigos decían antes de su popularidad y de la difusión del da’wah que Ahmad era As-Sadiq Al-Amin.23

Todos estos acontecimientos ocurrieron antes de la caída de Saddam24 (que Allah lo maldiga).

Hubo cientos de sheijs y estudiantes que tuvieron visiones que confirmaban el derecho del Imamato de Ahmad (as). El Imam (as) decía “Mientras que el dinero de la Hawzah no llegue a su lugar correcto, es decir, a los huérfanos, a las viudas y a los necesitados, no aceptaré ninguna ayuda financiera para mí mismo.”

El Imam (as) les decía a los estudiantes que le habían jurado lealtad que apostatarían después de haber creído y que lo dejarían solo. Los estudiantes dependían de la ayuda económica que les llegaba por medio de los clérigos marÿas así como de otra ayuda. Los maraÿi amenazaban a los que creían en el da’wah con que sus salarios serían interrumpidos mientras que los baazistas que perseguían al Imam (as) y a sus Ansar también los amenazaban. Esta fue la razón por la que abandonaron el da’wah y apostataron. Aunque al Imam (as) le era difícil volver a casa y no podía encontrar refugio a veces. Así que la historia de Muslim ibn Aqil (as) en Kufa se repitió. El Imam (as) nos contaba también que el maldito gobierno de Saddam colapsaría pronto.

Cuando ocurrió la apostasía, el Imam (as) volvió a Basra y yo llevaba casi una semana buscando una solución para salir del servicio militar de Saddam (que Allah le maldiga).

Entonces fui de nuevo a Basra buscando al Imam (as) pero no lo encontré, llegué a un taxista y le dije que me lleve a cualquier parte que esté Ahmad. Me miró asombrado y entonces me dijo “Allah te ama porque si hubiera sido cualquier otro no te hubieran permitido entrar, pero yo conozco ese zona muy bien.”

Hasta que encontré al Sayed (as), me dio la bienvenida y me habló. Me dijo “No te preocupes. Sólo intenta ocultarte un par de meses de Saddam, que Allah le maldiga, él caerá.”

El Imam (as) le dijo a Haidar Mishatit que regrese a Irán y que volvería a Basra después de la apostasía.

Antes del colapso de Saddam, cuando volví a Naÿaf, el da’wah empezó a ganar algo de fuerza otra vez después de que había desertado la mayoría. Alguna persona me había dicho que yo estaba loco por creer en tal da’wah; que las fuerzas baazistas buscaban a cualquiera que creyera en este llamado. Yo les decía “Allah es el protector.”

Despue’s de que cayó Saddam crecimos a 40 creyentes en Naÿaf hasta que el Imam (as) volvió a Naÿaf. Entonces Abu Saÿÿad y yo acordamos ir a Basra a informar al Imam (as) de las cosas que había ocurrido hasta ahora.

Así que fuimos a Basra en auto y de vuelta no lo encontramos en la casa de su familia, y se estaba haciendo tarde así que decidimos dormir en el garage e irnos a la mañana.

Finalmente encontramos al Imam (as) y le hablamos; él tenía algunos papeles junto a él con cosas escritas. El Imam (as) no conocía a Abu Saÿÿad aunque él era un creyente en él.

Entonces almorzamos y el Sayed nos dijo que nos relajáramos ahí, que él iba a tomar una siesta de media hora más o menos. Él (as) volvió con una sonrisa en su rostro y le dijo a Abu Saÿÿad, “Vi en mi visión un ángel con tu página de trabajos e inshallah, tú estás en el jair, oh, Abu Saÿÿad.” Así que dormimos a la noche en su lugar (as) y a la mañana nos fuimos a Naÿaf, y el da’wah se recuperó en el camino y el Imam (as) empezó a invitar a la gente otra vez.

El Imam (as) se quedó en mi lugar al principio, luego se mudó a la casa del Sheij Hadhim. Empezó a enseñarnos el Corán y la verdadera creencia/aqida. Su abarcadura de todas las diferencias de los eruditos era increíble, sólo un infalible puede tener esa capacidad. Cuando hablaba del Malakut hasta la mañana era como si ascendiéramos al Reino de los Cielos mientras hablaba; las cosas espirituales están más allá de la comprensión. El Imam entonces desafiaba a los eruditos y les decía que cualquier milagro que ellos quisiesen, si Allah quiere, que él estaba listo para hacerlo y también invitaba a los medios para que todos pudieran verlo.

Antes del derrocamiento algunos eruditos incluso se negaban a verlo en sus oficinas; muy pocos, como el Sayed Marashi le permitían la entrada. También se reunió con el Sheij Muhammad Al Yaquby.

Libros como “Aclaraciones de los Llamados de los Mensajeros” empezaron a imprimirse. Muchos nos maldecían y se reían de nosotros cuando les hablábamos del da’wah.

Llamábamos a la gente directamente por medio del da’wah, poníamos parlantes en los autos también y conducíamos por las zonas residenciales de Naÿaf dando da’wah por los parlantes. Marchábamos con el Imam (as) a la cabeza desde el Príncipe (as) hasta Kufa. La atmósfera de estas marchas era muy espiritual y estaban repletas de milagros y kushufat25 de Aal Muhammad (as). El Imam (as) me dio claras instrucciones para escribir mi primer libro, “Al-Balag Al-Mubin”, así como una guía para su formato.

A pesar del sufrimiento que estábamos pasando al principio del renacimiento del da’wah, muchos Ansar desean ahora regresar a esos días dorados. El Imam (as) nos decía que no nos agotáramos y que el da’wah inshallah se propagaría a todos los rincones de la tierra.

Sin duda, cualquiera que haya acompañado a Ahmad Al Hasan (as) en ese tiempo se sentiría seguro en este mundo y en la otra vida aunque el zaqalain26 nos combatiera. No puedo describir cuánto extraño al imam (as), él es un padre, una madre, un hermano y un compañero para todos nosotros. Ahora me siento como un huérfano. El Sayed es nuestra alma. Ahmad Al Hasan (as) es el aire que respiramos, el agua que bebemos. Así que necesitamos trabajar para que el Imam (as) regrese a nosotros.

El Imam (as) era muy regular visitando los mausoleos de los Imames (as), especialmente visitando al Príncipe (as) y al Imam Husein (as). El Imam (as) iba a pie hasta Karbalá a visitar a Abu Abdullah27 (as) a pesar del riesgo de ser asesinado por las fuerzas de Saddam que han quitado la vida a los shias incontables veces. A veces íbamos en auto de un mausoleo al otro y el Imam (as) estaba con nosotros. El Imam (as) raramente lloraba en frente de la gente. El Imam (as) nos recordaba muchos rasgos famosos del Príncipe (as). Tenía una increíble sólida yaqin28 y tawakkul29 en Allah en toda dificultad. Decía muchas cosas que iban a ocurrir en frente de nosotros en el futuro –un milagro tras otro.30

Cuando viajábamos por Iraq, al Imam (as) se le rompía el corazón y se emocionaba cuando veía a los huérfanos y a las viudas en la ruta, junto a los tachos de basura buscando comida, etc. Jamás he recordado la personalidad del Imam Ali (as) y su amor por los huérfanos excepto a través de Ahmad Al Hasan (as). Incluso nos decía que ayudemos a las familias de los hombres de At Tayyar As-Sadri, el así llamado Ejército del Mahdi, de Muqtada As-Sadr, aunque estos hombres habían asesinado y torturado a los Ansar en Naÿaf. No hay “Yo”31 con Ahmad Al Hasan (as).

Un día, estábamos esperando frente a la casa de uno de los sheijs y el Imam (as) vino con otro hermano ansari en un coche. El Imam (as) vió que este sheij tenía unos zapatos rotos entonces el Imam (as) se sacó sus zapatos, se los dio a él y se fue a hacer da’wah con nosotros descalzo. Cuando entrábamos a una casa nunca entraba antes que nosotros.

Cuando nos sentábamos juntos y ofrecían bebidas el Imam (as) siempre decía que empiecen por los jóvenes primero.

Una vez un hombre estaba muy enfermo de una enfermedad de piel, fue al Imam (as) y quería creer en el da’wah. Este hombre se quedaba en la huseiniya pero surgió una disputa entre él y algunos Ansar, quizas por el comportamiento inapropiado. Esto llego al Imam (as) y el Imam se enojó: dijo, “El que menosprecia al más bajo de los Ansar desprecia a Ahmad Al Hasan.”

(En ese momento el Sheij Nadhim se lamenta y llora cuando su anfitrión, el sheij Alaa’ As-Salim empieza a recitar la poesía de uno de los shias del Imam Ali (as), que se paró frente a su tumba y llamó al Imam Ali (as) “mi hermano” hasta el final del poema. Esto porque le recordó del Imam Ahmad (as).)

Él (as) nos trataba como un hermano o un padre. Cocinaba para nosotros y limpiaba nuestra ropa, etc. El Imam (as), cuando yo y Abu Saÿÿad le acompañábamos, el neumático se perforó una vez, él mismo fue el que lo reparó cuando llegamos al lugar donde se reparaban los vehículos. (بنجرجيen árabe).

La mayoría del tiempo estaba lejos de su familia. El Imam (as) decía, “No me gusta vestir nada que no tenga un agujero. Alhamdulillah (la alabanza a Allah) que me ha dado un ejempo en mi padre, el Príncipe (as).” El Imam (as) decía, “Cómo responderán a Allah (swt) cuando Él (swt) les pregunte por qué cortaron el dinero de Bayt Al Maal a tal huérfano o viuda.” Él (as) incluso verificaba los tanques de gas de nuestras casas (as). Nunca se aburría de nadia ni prefería a un ansari sobre otro. Incluso algunas veces cuando el Imam (as) se iba a su cama y se tapaba, un ansari se sentaba a su cabeza y le contaba una visión.

Una vez, una mujer ansari estaba enfrentando el divorcio y entonces el Imam tomó el auto con nosotros y durante tres días intentó hacer de todo para ayudar a esta mujer como si ella fuera su propia hermana. Él (as) dice, “No dejen que el estado de justicia divina (دولة العدل الإلهي) sea su objetivo sino que hagan de Allah (swt) su objetivo.”

Él (sws) siempre ordenaba a los que él había designado para cuidar el Bayt Al Maal, que nunca guarden excedente en el Bayt Al Maal sino que siempre lo gasten en los huérfanos, las viudas y los necesitados.

Una vez un ansari abrió un perfume y lo usó; había sido un regalo para el Imam (as). Cuando el hombre supo que era para el Imam pensó que él había traicionado al Imam y estuvo amargado y triste hasta que el Imam (as) le preguntó: “¿Este regalo no es para mí?” El ansari le dijo: “Sí.” Él le dijo: “Yo soy Ahmad Al Hasan; estoy para ustedes, oh Ansar, así que no se entriztescan.” El Imam (as) dijo que estos tontos piensan que Ahmad Al Hasan está compitiendo con ellos por sus ÿifa32 que es este dunya33 que ellos han abrazado.

Una vez, uno de los Ansar llamó a uno de los Marayi’ de Naÿaf, su más feroz enemigo, con un nombre inapropiado y se burló de él. El Imam (as) lo miró y le dijo: “Llama a la gente por su nombre.”

Así es cómo él ha levantado a sus Ansar. El Imam (as) decía, “si supiera que la guía de aquellos que quieren matarme fuera entregándome a ellos lo hubiera hecho aunque me mataran y me quitaran la vida.”

El Sayed (as) llevaba un papel en su billetera que decía, “si eres oprimido entonces complácete con aquél que te hace justicia en vez de complacerte por hacerte justicia tú mismo.”

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3. Hawza es una institución de aprendizaje religioso. La mencionada aquí es la Hawza de Naÿaf, en Iraq. Hay cientos de hawzas por el mundo shia, el número exacto es desconocido en el momento de escribir esto, sin embargo se estima que hay una cada 10.000 shias, esto equivaldría a 19.500 (1,3 mil millones x 15%/10.000)

4. Este es Shahid Muhammad Sadiq As-Sadr, un piadoso erudito religioso asesinado por los matones de Saddam en 1999.

5. Los baazistas eran un partido resucitado fundado en Siria en 1947.

6. Este es el Sayed Ali Sistani, un gran erudito iraní cuyos seguidores se cuentan en más del 90% del total de la población shia duodecimana.

7. Este es Muqtada As-Sadr, hijo del Sayed Shahid Muhammad As-Sadr (el 2° Sadr) y lider del grupo Ejército del Cielo.

8. La palabra “Príncipe” es una abreviación de “Príncipe de los creyentes”, un título que se refiere al Imam Ali ibn Abi Talib (as).

9. Donaciones de caridad.

10. También se pronuncia Haidar Al-Mushattat, este fue uno de los primeros auxiliares del Sayed Ahmad Al Hasan desde la Hawzah, más tarde lo rechazó enconadamente se puso adelante como el Yamani.

11. Literalmente significa ‘pide a Allah por el jair (el bien)’, es una técnica que comprende rezar dos unidades de oración seguidas por una súplica o alternativamente, abrir el Corán y confiar en Allah, guíandose el lector al abrirlo en un versículo que dará la guía para una situación en la que se está. El último método parece ser el adoptado por el narrador.

12. Significa jurar lealtad.

13. Significa “prueba”.

14. El profeta mencionado en el Corán que fue enviado a la nación de Zamud, en la región norte de la península arábiga.

15. Acción de suplicar en nombre de alguien cercano a Allah, con la intención de suplicar más entrañablemente a Allah, resultando de esto una respuesta más rápida. Esta práctica fue narrada por Muhammad y su Familia (as).

16. Esta es Fátima, la hija de Muhammad (as), la líder de las mujeres del Paraíso y de todos los mundos, como fue narrado tanto por sunnis como por shias.

17. “Ya Ali” o “Oh Ali” es conocido como “nadi Ali” o “nida Ali” y es un llamado pidiendo ayuda al Imam Ali como fue a menudo exclamado por el Profeta Muhammad (sws) durante su vida, particularmente en situaciones de emboscada durante las batallas. Se practica hoy en muchos lugares del mundo musulmán en tiempos de dificultades.

18. El significado típido es “guardián”, sin embargo, en el contexto de Waliullah significa amigo.

19. Una nueva área residencial de Na‎ÿaf conocida por sus mercados de frutas y vegetales. La mayoría de sus habitantes son naticos naÿafis.

20. Significa “sandía”.

21. Significa “apostasía”.

22. Alguien que es un estudiante agudo de irfan, o misticismo o espiritualidad.

23. Significa “el sincero, el confiable.”

24. Este es Saddam Husein (1937-2006), gobernante de Iraq de 1979 a 2003.
25. Es decir, visiones.

26. Aunque esta palabra significa literalmente “las dos cosas de peso” y típicamente se refiere al Corán y a la familia cercana de Muhammad en el hadiz de Las Dos Cosas de Peso, en este contexto se refiere a los ÿinns y a los hombres como está mencionado en la Sura Ar-Rahman (55:31).

27. Título usado a menudo para referirse al Imam Al-Husein, así como al Imam Ÿa’far As-Sadiq (as).

28- Significa “certeza”.

29- Significa “confianza”.

30- El texto árabe es إخبارات غيبية

31- Referencia al ego: en las escrituras y discursos del Sayed Ahmad, a menudo amonesta a la gente por hacer de la adoración del ego la prioridad más alta.

32. Significa “peste”.

33. Se refiere a la vida terrenal y materialista.

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