Sayed Talib As-Safi

Nacido en 1971 en Thi Qar, Iraq

Enseña en la Hawza del Imam AlMahdi (as).

Profesor en la Hawza global del Imam AlMahdi (as), especialista en enseñar “Alegorías” y “Algo de la Interpretación de Al-Fátiha”.

Cuando estábamos en la Hawza en Naÿaf, oímos de una disputa que ocurrió por un hombre que pedía una reforma económica y científica en la Hawza. Pocos meses después de esto, cuando estaba en la casa de mi hermano, en Naÿaf, tres personas estaban paradas en frente de la puerta.

Preguntaban por mi hermano y les dije que no estaba ahí. Así que dos de ellos se iban pero el tercero se quedaba. Les decía que regresaran y los invité. Entonces abrieron el tema del Imam AlMahdi (as) e inmediatamente me emocioné pues yo tenía un fuerte amor por él. Me dijeron “¿Tú crees en la istijara?” entonces les dije “Sí.” Yo estuve en contra de una istijara antes y me puse en una situación muy difícil. Desde entonces en adelante me prometí nunca oponerme a la istijara otra vez.

Entonces pregunté a Allah por el derecho de AzZahra (as) sobre la verdad de este da’wa y Allah (swt) me respondió. Antes del da’wa, cuando la opresión estaba en su punto másalto, decidí escribir una carta al Doceavo Imam (as) y arrojarla frente al mausoleo del Comandante (as) porque el Imam AlMahdi (as) visitaría a su abuelo y pediría a Allah (swt) mostrar esto al Imam AlMahdi (as) para darme una respuesta con respecto a la aparición.

Pocos meses después de eso, es decir, en Ramadán, tuve una visión en la que yo estaba en una torre y veía personas escapando. Pensé que eran los baazistas y Saddam, que Allah los maldiga. Pensé que era el Día del Juicio. Entonces me vi en una mezquita con muchas personas, todos nosotros esperando el salat. Entonces pregunté a la gente, “¿Por qué no buscamos al Imam AlMahdi (as) para que nos lidere en la oración?” y me puse de pie y miré hacia la qibla. Vi a un hombre usando un turbante negro poniendo su cabeza entre sus rodillas y corrí hacia él con otros quince y besé su mano y le dije: “Oh, Sayed, no tenemos a nadie que nos lidere.”

Entonces me dijo que vaya con él y él me mostró un hombre que lideraba a la gente y me dijo: “El hombre recto es mi representante así que reza detras de él.” Se fue y quedé con la gente y con el hombre recto a quien yo no conocía de antes. Lo vi usando ropa árabe y no tenía buena mirada en su rostro. Entonces empezamos a rezar y cuando llegamos al qunut hicimos el Du’a Al-Faraÿ (conocido por todos los shias y ansar). Entonces el Doceavo Imam reapareció y me dijo: “No, no, no hagáis este duaa porque verdaderamente Allah (swt) ha abierto cosas para mí; haced el Dua Tamkin por mí.”

Entonces me desperté y le conté mi visión a mi hermano y a algunos otros pero no le prestaron atención para ser honesto. Entonces cuando los tres estaban en mi casa y me dijeron sobre la istijara y las visiones no discutí mucho debido a mi creencia en las visiones. Entonces tuve una visión en la que un hombre me dirigía hacia las mismas tres personas que vi en la casa de mi hermano y era en relación a un papel para mi ciudadanía. Así que inmediatamente creí en el da’wah después de eso y empecé a invitar a la gente a ella.

Esto fue en el 2002 antes de la caída de Saddam, que Allah le maldiga, cuando el llamado estaba limitado a los estudiantes de la Hawza. Por supuesto uno de los tres hombres vino a mí antes y los vi en una visión, estaba el Imam (as). Entonces fui a la Mezquita de Kufa y vi alrededor de trece personas, una de ellas era el Imam (as) y estaban arriesgándose rezando en congregación cuando tal oración no estaba permitida por los servicios de inteligencia baazistas. Entonces, en un momento de la noche él (as) vino a mi casa acompañado de otros ansar y me dijo que trajera el Corán inmediatamente y me dijo que vaya a Sura AlBaqara y empezó a explicarme algo que siempre me fascinó, que eran las letras desconectadas Alif Lam Mim. Yo no sabía cómo él (as) supo que yo estaba investigando estas letras. Se sentó con nosotros hasta el Faÿr y no hablaba más que del Corán y nos lo explicaba. Él (as) nos explicaba los caminos de los Cielos como si el Comandante (as) estuviera sentado frente a nosotros. Uno de los hermanos estaba durmiendo y cuando se despertó nos pidió que repitiéramos los que él (as) había dicho, y era difícil para nosotros hacerlo así. Entonces un ansari empezó a hablar y este hombre que había despertado nos dijo, así como me lo estáis explicando puedo ver los cielos uno tras otro ya que habláis como si yo estuviera residiendo en todos ellos. Nos asombramos de este milagro que ocurrió.

El Imam (as) nos dijo que dentro de unos meses Saddam, que Allah le maldiga, caería, él dijo en cinco meses. Con respecto a la cuestión de Haydar Mishatit, yo lo vi muchas veces, él solía invitar al da’wah y era uno de los que estaban en la vanguardia de los que llamaban al Imam (as). Él era guiado y mandado por el Imam (as) mismo. La noche del 15 de Ramadan del 2002, Haydar Mishatit dijo ser el Yamani y que el Imam (as) es sólo el Mensajero del Doceavo Imam (as). Entonces el Imam le dijo que estaba perdido y confundido.

La noche del 21 de Ramadán, el Imam (as) se enfermó tal como todos los años cuando llegaba el 21 de Ramadán debido a su (as) tristeza por el Comandante (as). Quedaba en cama enfermo como si él fuera el golpeado en su cabeza.

Entonces le pregunté al Imam (as): “¿Qué te ocurre?” Él me dijo: “No me preguntes a mí, pregunta a Allah (swt).” Entonces tuve una visión esa noche en la que el Imam AlMahdi (as) les estaba diciendo a los que estaban detrás de el, “Esperad hasta que yo rece dos rak’as con vosotros, después podéir iros”, como si ellos estuvieran esperando para escapar. Entonces cuando terminó de rezar miró detrás de sí y todos los que habían rezado con él lo habían dejado solo. Entonces (as) inclinó su espalda contra una palmera y fue como si hubiera dicho, me han dejado solo. Entonces le conté esta visión al Imam (as) y el me dijo, inshallah será algo bueno.

Luego al otro día, Haydar Mishatit, que Allah lo humille, dijo al Imam (as) otra vez que él era el Yamani. El Imam le dijo, vuelve a tus sentidos y no te engañes con tu reclamo y arrepiéntete de esto. Entonces Haydar Mishatit dejó al Imam (as) y empezó a llamar a la gente a sí mismo de que él era el Yamani. Y luego Allah lo castigó.

Cuando recuerdo mis días junto a él (as) siento dolor y agonía, es como si hubiera perdido el agua que me mantenía vivo. El Imam (as) escuchaba al niño hasta que el niño terminaba, era humilde incluso con los niños: humilde, valiente, generoso y todo lo demás que puedes pensar por lo santo y bueno que hay en él (as). Él (as) lloraba por los huérfanos y estaba constantemente recordándolos. Nos decía que vendiéramos los muebles innecesarios para dar apoyo al جيش المهدي, liderado por As-Sadr, para combatir a los estadounidenses.

Él (as) nos decía, el más misericordioso de vosotros es el misericordioso con sus hijos. Sed como Ali ibn Abi Talib (as) de la misma manera en que decís a vuestras mujeres que sean como Fátima (as). Lo que sea que encuentre lo comerá y no pedirá nada.

Una vez que golpee su puerta me dijo, “Toma esta comida y dásela a aquel hermano.” Yo no sabía cómo él supo del hambre de aquella persona. Lo veíamos con un thub y no tenía otro ni vestía uno nuevo. Tenía las mismas pantuflas. Nunca abandonaba el Salat UlLail (la oración nocturna). Lloraba en el suÿud por temor a Allah (swt) hasta que su voz se fatigaba.

Nunca mencionaba el dunya sino que estaba constantemente recordando a Muhammad y a su Familia (as) y al Sagrado Corán. Lloraba cuando se acordaba del Profeta y del Comandante (as) así como de Fátima (as). Tenía los mismos rasgos físicos que fueron mencionados de él en las narraciones y Allah es testigo de ello.

Yo tenía una hija joven que estaba enferma, tenía un eczema facial y ningún doctor podía ayudarme. Esta enfermedad arruinó su cara. El Imam (as) la vio, pasó su mano sobre su cara, recitó algunas palabras y desde ese momento hasta hoy, ningún signo de ninguna enfermedad se vio en la cara de ella otra vez. Mi hija también tenía una alergia al respirar y a todo lo que tuviera trigo. La vi una vez con un pan en su mano, estaba alimentando a su hermana menor y sentía dolor al ver esto. Le pedí que lleve el pan y diga “Ya Ahmed” al hacerlo, entonces ella lo dijo y desde entonces come pan sin ninguna alergia ni problemas.

A veces no encontrábamos nada para comer en el desayuno y hacíamos du’a por el nombre de Ahmed (as) y encontrábamos a alguien que golpeaba la puerta y algunos platos de comida estaban ahí, frente a la puerta.

Él nos dijo que en unos meses sucedería algo importante, que el Rey Fahd de Arabia Saudita estaba por morir e ir al fuego del Infierno para el castigo eterno inshallah.

El Imam (as) me decía que tolere el dolor causado por los creyentes y que no les cause dolor a ellos. Él (as) me decía que haga lo que está bien y que abandone lo malo. Que invoque a Allah (swt) por cuestiones del dunya y la Última Vida. Me decía que sea justo con la gente, incluso con los enemigos del da’wa: “No digas cosas que no están en ellos. Da a tus enemigos su derecho y no los degrades. Muestra misericordia y perdón a las personas. Si vosotros, ansar, no podéis curar sus heridas y guiarlos al camino entonces quién lo hará. Tolerad el camino en el que Allah os ha embarcado. Que vuestra misericordia sea como la de los Imames (as) porque si no hacéis así no sois mis ansar.”

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