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Historia del Sr. Ahmad Hatab, Abu Ali con el Yamani (as)

Foto tomada en una granja de Qatif de algunas datileras

Nació: en Imara, Iraq

Profesor en la bendita Hawza del Imam Al Mahdi (as)

Autor de libros tales como “Faslul Jitab” que son dos volúmenes, “Dabit Al ‘Ard”, “Tali Al Mashriq” y “Al Balag Al Mubin”83

Autor de muchos artículos en el periódico “Sirat Al Mustaqim”

Es uno de los primeros creyentes en el llamado del Yamani (as)

En tiempos de Saddam, que Allah le maldiga, oímos del da’wah. Estuve en Karbalá en el 2002, algunos meses antes de la caída de Saddam (l.a.), Haydar Mishatit daba da’wah a la gente en su ciudad natal de Imara. Mi hermano vino a mí en Karbalá con algunas personas y lloraban y sollozaban, entonces dije “¿Qué pasa, qué ocurrió?” Dijeron que el mensajero del Imam Al Mahdi (as) estaba en Imara y que les había dado da’wah. Me dijeron que haga istijara para saber que Ahmad (as) es la verdad porque en ese tiempo no había libros publicados ni impresos incluyendo El Becerro.

En ese tiempo el Imam era llamado Sheij Ahmad (as), entonces juré lealtad inmediatamente en frente de ellos. Un día antes, antes de que estos hombres vengan a mí en una visión vi al Imam Husein (as) en un auto y sentado junto a él un hombre al cual yo no conocía. Entonces le dije “Por mi sangre y mi alma, que sea yo tu rescate por ti, oh Imam”. Y cuando les conté esta visión tuve más certeza de que este da’wah era cierto. En ese tiempo éramos gente simple y no teníamos conocimiento de aqida84 y cuestiones religiosas.

Por supuesto, creer en el da’wah significaba que muchas falsas acusaciones serían inventadas sobre los ansar por parte de los zionistas, los wahabis, los baazistas, etc. Recibimos mucho odio y condena de parte de la gente, especialmente en Naÿaf. ¡Subhanallah! En ese tiempo las principales pruebas del llamado eran los milagros, las visiones y las pruebas del Reino de los Cielos, más de lo que es ahora.

Mi hermano Bashar en tiempos de Saddam (l.a.) tenía cancer en los ganglios linfáticos y a pesar de la quimioterapia sus chances de sobrevivir eran muy pocas. El Imam (as) envió a sus compañeros más cercanos a mi hermano, ellos lo ayudaron y recitaron algunas cosas para él y el Imam (as) dijo “Díganle, oh ansar, que debería ir a un hospital para un chequeo.” Los doctores quedaron conmocionados en cómo se había curado mi hermano cuando en ese momento estábamos en una total desesperación.

Si hablara de milagros del Imam (as) libros no serían suficientes para presentar estos milagros. Antes del da’wah, tuve una visión en la que vi al Imam Al Mahdi (as): El Imam (as) me decía que pare de hacer cualquier trabajo que yo estaba haciendo, que era en un palacio. Él me dijo “Ven con mi grupo”. Esta visión realmente tenía sentido y me afectó mucho especialmente cuando me uní al llamdo del Yamani (as).

Después de la caída de Saddam, tres hombres golpearon mi puerta. Cuando les vi, fue como si regresara en el tiempo trescientos años. Estaban vestidos con ropas árabes, polvorientos sus rostros ya que venían haciendo todo el camino desde Naÿaf hasta Karbalá a pie. Eran Haydar Mishatit, Ahmad Al Hasan (as) y el Sayed Muhammad Abu Zahraa’ pero por supuesto, al principio no sabía quiénes eran. Haydar Mishatit se presentó y a los otros que estaban con él. Me abrazaron, lo cual fue bastante extraño porque nunca había visto tanta calidez al dar la bienvenida a una persona.

Cuando Haydar Mishatit daba da’wah en Imara sentíamos que había algo oculto en él, que incluso él habría dicho a algunos que él se había encontrado con el Doceavo (as). De cualquier manera, los tres entraron entonces a mi casa pero lamentablemente yo sólo me enfocaba en Haydar Mishatit y no el Imam (as). El Imam (as) estaba callado la mayoría del tiempo mientras que Haydar Mishatit, que Allah le maldiga, quería toda la atención para él. Haydar Mishatit y los hipócritas que estaban con él hacían cosas que el Imam (as) no permitía. Mostraron claramente sus intenciones más tarde cuando ocurrió la segunda apostasía que verdaderamente lastimó al Imam (as). Cuando visitamos a Haydar Mishatit en Kufa, él nos decía “este muchacho es Shuaib ibn Salih”, “este muchacho es Hasani”, etc. por sus propios deseos y enfermedad.

A pesar de todo esto, como el Imam (as) era la manifestación de la misericordia de Allah en la creación, él mismo, así como otros cercanos como el Sheij Hazim Mujtar, trataron de guiar a Haydar Mishatit y a aquellos que estaban con él, hasta el último momento.

El Imam (as) vino a mi casa a visitar a mi familia varias veces en Karbalá y en Imara. El Imam (as) era muy simple al vestir. Era muy difícil diferenciarlo de otros en la calle. El Imam (as) trabajaba con mi hermano haciendo miel que daba a los ansar antes de pensar en quedársela para él. Una vez tenía cincuenta mil dinares iraquíes en su bolsillo, al ver a uno de los ansar necesitado se lo dio todo. Le dije, Sayed, por lo menos dale la mitad, me dijo موشغلك “no es algo de lo que te tengas que preocupar”.

Al principio del da’wah en Imara, había personas que se burlaban constantemente del da’wah. Uno de ellos injurió al Sayed (as), entonces no pude aguantarme y le devolví la misma palabra que él había usado contra el Imam (as). Las cosas se acaloraron pero alhamdulillah nada material ocurrió. Pocos días después el Imam (as) vino a nosotros y mi padre se quejó al Imam (as) por mi accionar. El Imam (as) estaba disgustado con mi acción y entonces le dije “Sayed, ese hombre cruzó la linea, ¿debería haberme quedado callado?” Me dijo “Sí, deberías haberle respondido con versículos del Corán relacionados con aquellos que combatieron a los mensajeros y con narraciones de Al Muhammad a.s.” Él quería enseñarme la moral del Corán.

Los hombres de Muqtada nos hirieron en Basra y en Imara, y mataron a algunos de nosotros. El Primer Ministro Nuri Al Maliki atacó entonces a las milicias de Muqtada en lo que fue llamado Sawlat Al Fursan, lo cual perjudicó realmente a las fuerzas de Muqtada As Sadr. El Imam (as) nos decía que los ayudemos a curar sus heridas, que enterremos a sus muertos, que ayudemos a sus viudas y huérfanos tal como su padrino Dhul Dhafanat85 que abrió su puerta a Marwan Ibn Al Hakm, que Allah le maldiga.

El Imam (as) fue el que me guió a escribir mis libros. Él me dio el esquema y las bases más cruciales para ayudarme a escribir mis libros, tales como Faslul Jitab. Él me indicaba que el صيهة “el clamor del cielo” es de hecho la visión. Le conté al Imam (as) una visión que tuve y me dijo “¿Qué piensas de esta visión?” Nos ayudaba a reflexionar, a considerar, y a elevar la mente a los niveles superiores (as). Venía a mí meses después hablándome de la visión cuando yo ya me había olvidado de ella y me la interpreta en detalle.

Una vez le conté una visión que hizo reir a todos los ansar: Me ví a mí mismo entrando a una casa vieja. En la casa había hombres vestidos con ropas árabes (ثوب وعقال). Estaban aplaudiendo y gritando el nombre de Ali (as), entonces aplaudí más fuerte, lo cual los escandalizó y los hizo detenerse. El Imam (as) interpretó esto y me dijo “Estas personas aplaudiendo tienen algo del wilaya de Al Muhammad (as). Cuando tú aplaudiste vieron algo del wilaya86 que no podían soportar.” Pocos años después esta visión se hizo realidad y ocurrió exáctamente lo mismo con los mismos hombres árabes subhanallah.

Una tarde de un día de verano, hacía mucho calor, él me dijo “Ahmad, ¿tienes computadora en tu casa?” Le dije “No, pero hay una en mi tienda.” Él (as) me escoltó a pie todo el camino hasta la tienda y cuando entramos a la tienda, me enseñó a usarla. Toda esta caminata en el calor de Iraq fue solo para enseñarme a usar una computadora. Esto fue alrededor del 2005.

IMPORTANTE:

El Imam (as) nos advertía de interpretar las visiones de acuerdo a nuestros propios deseos. Él (as) siempre interpretaba la visiones nuestras, ya que las visiones son como el Corán y los hadices, son alegóricas y explícitas, por eso sólo un infalible puede interpretarlas. Cierto entendimiento de una visión es diferente a interpretar la visión.

Una vez estábamos en un auto, la gasolina se estaba acabando. Sacamos el tanque de combustible y lo pusimos sobre la carretera para que los que conducían pararan y nos ayudaran. El Imam (as) estaba muy seguro y nos decía “Es cuestión de tiempo y nos iremos pronto” y subhanallah, cuántas veces ocurrió esto con él.

Una vez oí el adhan87 a la hora del ‘Asr. Era muy extraño, como nada que haya oído antes. Unos meses después en Naÿaf, cuando estaba en la casa del Sheij Hazim, el Imam (as) vino e hizo el adhan con su voz y recordé esta voz que había oído meses incluso antes de ver al Imam (as) o de conseguir conocerle bien. Comencé a llorar y él sonrió y me dijo “Sí, esta es mi voz, la que habías oído antes.” El Imam (as) después de la apostasía de Haydar Mishatit dijo a los que quedaban que por los próximos diez años ninguno de vosotros morirá.

Una vez, en Imara mis padres volvían a casa y el auto se detuvo en medio de la ruta. Yo conducía por ahí y los vi por coincidencia. El Imam (as) estaba cubierto de aceite mientras reparaba el carro y no dejaba que le ayudemos.

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83. Específicamente a la sección relacionada con las visiones y los milagros.

84. Creencia plural: Aqa’id

85. En referencia al Imam Ali Al Husein Zain Al Abidin, el cuarto Imam del mundo musulmán, descendiente de Muhammad, el Mensajero (sws)

86. Aceptación de la tutela y sucesión de la Familia de Muhammad sws

87. Llamado a la oración

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