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La historia del Sayed Ali Kathim, Abu Rigif con Ahmad Al Hasan (as)

Fotografía tomada de la jaula dorada que rodea la tumba del Mensajero Muhammad (sws) en Medina Al Munawwarah

Sayed Ali Kathim, Abu Rigif

También conocido como Abu Nuh

De Imara, Iraq

Uno de los primeros creyentes en el llamado

Autor de libros tales como “El Camino del Llamado del Yamani”

En un tiempo no tenía una fuerte conexión con las cuestiones que rodean al Imam Al Mahdi (as), sin embargo sí, algunos amigos míos, particularmente en tiempos del Sayed As Sadr (que Allah bendiga su alma). El Sayed Sadr fue quien revivió la cuestión del Mahdi (as) corriendo todos los riesgos en tiempos del tirano Saddam (que Allah le maldiga), esto fue a finales de los 90’s. Teníamos la sensación de que esta era la época de la aparición del Imam (as). La situación era nefasta en tiempos del tirano (que Allah le maldiga). Los últimos meses del reino de Saddam fueron los más difíciles, tanto que yo no discutía el tema del Imam Al Mahdi (as), ni siquiera con parientes cercanos ni con mi esposa.

Me hice una identificación falsa e iba de una ciudad a otra escapando de unirme al ejército de Saddam. Un día, a fines del 2002, un amigo vino y me dijo que la gente estaba diciendo que el Imam Al Mahdi (as) había enviado un mensajero. Me contó que había algunas casa en Imara que el mensajero había visitado.

“Vamos a una de las casas y quizás podamos encontrarlo.” –dijo.

Así que fuimos allí y algunos ansar comenzaron a hacerme da’wah. Allah es testigo de lo educados que eran y de su alta moral y normas. Aunque lamentablemente, Allah (swt) no me concedió el éxito de creer en el llamado ya que no respondí positivamente en mi primer encuentro con sus pruebas. Entonces comenzé a observar este llamado con una gran precaución, ya que naturalmente, en ese tiempo las fuerzas del maldito Saddam sabían quién se identificaba con Ahmad Al Hasan (as) y querían encontrarlo por cualquier medio.

Entonces en ese tiempo, nosotros, no ansar, estábamos preocupados por este llamado: si fuera verdad entonces muchos de nuestros amigos y parientes se habrían unido mientras que nosotros permaneceríamos en la falsedad, pero si fuera falso entonces estaríamos preocupados de que nuestros amigos y parientes se hubieran desviado. Decidimos formar una delegación de nosotros mismos. Esta delegación consistía en doctores, ingenieros, predicadores, profesores y personas de todos los caminos de la vida.

Nos reunimos, conducidos por estudiantes de la Hawza y por líderes de los clanes y nos dirigimos a Naÿaf. No dejamos ni una sola puerta de los maraÿi´ incluyendo a Sistani, Sarji, Hakim, Al Yaqubi, etc. En las oficinas de estos ulemas nos dijeron que Ahmad Al Hasan traiga un milagro si es sincero. Entonces nosotros, en nuestra ignorancia, estuvimos de acuerdo en que un milagro es lo que define a un huÿÿa.110 Algunos líderes de nuestra delegación fueron, vieron al Imam (as) y le contaron sobre la demanda de un milagro. Su respuesta fue “Inshallah, si Allah quiere y el Imam Al Mahdi lo quiere tendréis vuestro milagro pero con tres condiciones: la primer condición es que escojáis uno de los milagros con los que vinieron los Profetas y Mensajeros, la segunda es que cuando yo haga ese milagro, los canales y los satelites de comunicación tienen que estar ahí para dar testimonio de ese milagro a toda la gente, la tercera condición es que confeccionen un documento certificado por ellos en el que muestre la hora y el lugar del milagro que se haya manifestado.”

Regresamos a los ulemas y representantes de los maraÿi´ y les dijeron que Ahmad Al Hasan estaba de acuerdo, con las siguientes condiciones… se enfurecieron y nos preguntaron “¡¿Por qué fuisteis con Ahmad Al Hasan?!” Les preguntamos “¿A qué os referís…? ¿Por qué? Vosotros nos dijisteis que hagamos así.” Se quedaron diciendo “No, id a casa, ese hombre está loco y engañado, etc.”

¡¡¡Víboras!!! Cambiaron su palabra. El Imam (as) había dicho a los que se encontraron con él de nuestra delegación que cuando volvieran a las oficinas de los maraÿi’, los echarían, en efecto, había tenido razón.

Lo llamaban mago y decían que tenía conexión con los ÿinn111 y los espíritus. (الحم الله الذي عل لي شبها بمحم ص).112

También decían que él (as) era un agente113 de Saddam, que Allah le maldiga. Por supuesto que nos sorprendimos con estos así llamados eruditos, de la forma en que mentían y eran injustos con él (as). Cuando regresamos algunos de nosotros le juraron lealtad. Yo, por supuesto, quería tener más certeza y conocimiento de este gran asunto.

Pase cerca de tres meses investigando este llamado. Me acuerdo que en ese tiempo el Imam (as) les dijo que ellos le hagan cien preguntas y si responde sólo noventa y nueve entonces es un mentiroso y él está lejos de serlo. Les dijo sobre la mubahala114 en el mausoleo de Abu Al Fadl Al Abbas (as) a donde él lleva a su esposa (as) y a sus hijos (as) en frente de todos. Ellos se negaron a aventurarse a esa mubahala tal como sus antepasados en Naÿran.115

Él (as) les dijo hacer Qasam Al Baraa116 pero se negaron a hacerlo porque temían que si él (as) hicieran Qasam sobre ellos sólo tuvieran dos días de vida. Hasta entonces yo no me había encontrado con el Imam (as) pero ya estaba sumergido en él. Después de meses de investigar aún no creía en el llamado, algo me retenía. Cuando supe que él le había dicho a la gente que pregunten a Allah sobre él, me sentí transportado especialmente a esto, cuando vi cómo otros decían que pregunten a fulano sobre mí y nunca decían que preguntemos a Allah (swt).

Entonces me paré frente a Allah (swt) y dije “Oh, Allah, ciertamente el numero de caminos que conducen a Ti es igual a toda la creación. Oh Allah, este hombre ha hecho que me dirija a Ti y a invocado Tu testimonio de él y Tu eres la evidencia de los que están perplejos. Oh Allah, sé que nunca engañas a quien busca Tu guía. Oh Allah, por el derecho de Fátima y se padre (as), todos dicen que su creencia es la correcta, sean wahabis, sunnis, shias e incluso Bush117 (que Allah le maldiga). Oh Allah, por el derecho de Fátima y su padre (as), guíame a la verdad.”

Entonces tuve una visión en el Reino de los Cielos, al Mensajero de Allah (as) diciéndome “Ayuda a mi hijo, Ahmad Al Hasan¨, luego tuve otra visión en la que el profeta estaba recostado y yo me sentaba delante de él. Vestía una túnica blanca y una turbante blanco, usándolo de la misma forma118 que los ansar. Me miró y me dijo ¨¿Sabes quiénes son los peores de esta ummah?¨ Dije ¨No.¨ Dijo ¨Abdul Karim Qasim y Abdul Salam Arif.119 Esta ummah es las creación más perversa de Allah ya que rechazaron a mi hijo Ahmad Al Hasan (as).”

Me desperté e inmediatamente creí en él (as). Decidí ir a Naÿaf a encontrarme con él. Este era mi objetivo principal. Busqué y busqué entre Karbalá y Naÿaf pero pude encontrarle. Me culpé y sentí que no tenía suerte para encontrarle (as). Decidí encontrarme con algunos de los estudiantes de la hawzah que estaban cerca del mausoleo del Príncipe (as). Les pregunté sobre su paradero, y si estaba en Iraq o en algún otro país árabe. Me dijeron ¨Esa persona es llamada el Sheij Ahmad Al Hasan de Iraq y él es del pueblo de Basra y todos dan testimonio de su veracidad y sinceridad. Sin embargo, a este hombre, lamentablemente, le perdimos porque un ÿinn lo poseyó.” Estaba afligido pero no reaccioné. Los dejé y fui a ver a otro sheij de ahí que era amigo de un hombre que había vivido con el Imam (as).

Este sheij me dijo “Es llamado Sheij Ahmad y es de los seguidores del Shahid As Sadr, Muhammad Sadq As Sadr (ra).” Él no creía en el Imam (as). También dijo algunas cosas desagradables sobre el Imam (as). Sin embargo ni siquiera podía negar las virtudes del Imam. Me dijo que el Imam (as) defendía a los estudiantes pobres discriminados. Trataba de confortar a todos, incluso a aquellos que no gustaban de él.

Este sheij dijo también que el Imam (as) siempre condenaba a Saddam y trataba de exponer su tiranía en frente de la hawzah que temblaba por Saddam. El coraje del Yamani (as) nos lleva a sospechar que fuera un baazista de los servicios de inteligencia مخابرات.

Los estudiantes de la Hawzah trataban de alejarse del Imam (as) en los últimos días de Saddam porque no querían ser arrestados por sus hombres.

El Imam (as) gritaba fuerte en la Hawzah frente a los ulemas, “¿Hay alguien entre vosotros que tenga algo de celo por el Corán?”

Me dirigí a Basra y en mi corazón sabía que este hombre había sido victimizado. Encontré a un amigo mío que no era ansari. En su casa, otros amigos suyos golpearon a la puerta y entraron. Allah (swt) quería mostrarme otro signo. Estos hombres justo regresaban de la casa de los parientes de Ahmad Al Hasan. Empezaron a hablar a mi amigo y yo escuchaba. El lugar de donde venían se llamaba Midayna, donde el Imam nació.

Estos hombres se encontraron con el tío del Imam que no era ansari pero daba testimonio de su sinceridad, sabiduría y lo inusual de este carácter. Cualquier cosa que predecía ocurría. Su tío también que nuestro Nasab, es decir, el linaje estaba interrumpido (خامل الأصل).120 Su tío dijo también que Ahmad (as) podía incluso decir si una vaca iba a dar a luz un macho o una hembra.

Después de este encuentro regresé a mi ciudad y luego tuve que trasladarme a Bagdad. Estaba solo ahí sin ningún ansari cerca mío. Estaba apenado porque no había tenido la oportunidad de encontrarme con el Imam (as). Entonces una noche, tuve una visión en la que alguien golpeaba a mi puerta. Yo abría la puerta y encontraba a un hombre parado. Me dijo “Yo soy Ahmad Al Hasan y he venido a ti.” Le di la bienvenida y empezó a hablarme de muchas cosas.

Desperté, estaba contento y perplejo al mismo tiempo por el conocimiento del que él me había hablado en la visión. Agradecí a Allah y estaba contento por haberle encontrado. Fui a Naÿaf, donde les conté a algunos amigos mi visión. El Sheij Habib As Saidi, que Allah le proteja, me confirmó que el hombre que había visto yo, era Ahmad Al Hasan.

Entonces me dirigí a Karbalá para encontrarme con un hermano ansari. Golpié en su puerta, salió y se paró frente a mi puerta porque no quería que yo entrara. Pensé que tendría visitas o estuviera su familia. Volvió a entrar y dijo “Dame unos minutos, por favor.” Luego salió y me dijo “Entra, el Imam (as) está esperándote.” [Luego
Sayed Ali comienza a llorar por la pena al recordar este dichoso
momento y la
pérdida de la compañía de Ahmad Al Hasan (as)].

Inmediatamente reconocí al Imam (as) y corrí a abrazarle (as). Seguí gritando y llorando por este momento. [El Sayed Ali se emociona mucho en el micrófono y se esfuerza en
continuar]. Él (as) entonces me calma y empieza a preguntarme por la situación de los ansar.

Sentí desde el primer momento en verle que había encontrado a mi verdadero padre y protector. Él era un doctor que diagnosticaba nuestros problemas y luego nos daba el remedio. Él (as) viajaba a todas las ciudades en las que había ansar. Él (as) cuidaba de nuestras familias más de lo que nosotros lo hacíamos con nuestras propias familias. Observaba nuestras acciones y nos redirigía a lo que complace a Allah (swt) aunque pensáramos que nosotros teníamos razón en una asunto en particular. Una vez un creyente estaba sufriendo económicamente. Pensaba que tendría un oportunidad al unirse al ejército después de la caída de Saddam para hacer algo de dinero y buscaba el permiso del Imam (as). Yo le había dicho ¨Es tu elección, hermano, no puedo forzarte a hacer nada.¨ Ese mismo día vimos al Imam (as) después del salar del ´Asr.121 Nos dijo, “No, el hermano no puede unirse al ejército, no está permitido.” Entonces le dijimos al hermano la respuesta del Imam. El hermano insistió que él debería unirse al ejército y así lo hizo. También difundió rumores de nosotros diciendo que eramos zionistas y agentes. Incluso comenzó a beber vino y a perderse completamente. Por supuesto, su desobediencia y apostasía nos hizo seguros de la verdad del Imam que nos había avisado que esto ocurriría si él si unía al ejército. Entonces un hermano ansari le dijo al Imam (as) que un cuervo había volado. Entonces el Imam (as) lo miró y le dijo: ¨¿Qué?” Él le dijo “Un cuervo ha volado.” Entonces el Imam (as) se enojó y le dijo “¡Quién te dijo que le llames cuervo! Es suficiente122 que él haya dado testimonio de que soy el mensajero del Imam Al Mahdi (as). ¡¿¡¿Así que cómo es que te alegas?!?! ¡¡¡Iblís te ha derrotado y tú eres de los que se han perdido!!! No murmures de tu hermano, ve a buscarle y fíjate si él o su familia necesitan algo.”

يا ال محمد

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110. La Prueba de Allah

111. Demonios, del mismo tipo que Iblís.

112. Significa “la alabanza a Allah, que me ha hecho semejante a Muhammad¨ y es algo que el Imam (as) declara.

113. Naturalmente, esto contradice completamente la realidad de los hombres de Saddam que arrestaban a cualquiera que se llamara Ahmad en Naÿaf. Porque estos ulemas y sus oficinas conocían esta situación, esto es equivalente a ellos mintiendo para solventar sus necesidades.

114. Se refiere a un debate en el cual los interlocutores terminan maldiciendo a los mentirosos

115. En referencia a los cristianos de Naÿran en tiempos de Muhammad, el Mensajero (sws), cuando él desafió a algunos cristianos de Naÿran a la mubahala y convocó a Ali, Fátima, Al Hasan y Al Husein con él para comenzarla.

116. A ser confirmado.

117. En referencia a George W. Bush junior

118. Una tira a través del cuello, no tabagiya de Iblís como Sistani

119. Los anteriores presidentes iraquíes

120. Descendiente desconocido del Imam Ali (as) ha dicho.

121. Uno de las cinco oraciones diarias que se ofrecen desde el mediodía hasta avanzada la tarde.

122. Quiere decir que de acuerdo al Sayed (as), es suficiente que este individuo haya aceptado el llamado en algún momento del pasado para recibir ayuda de los actuales ansar. Hay una sabiduría oculta en este acercamiento misericordioso del Sayed (as) y es algo raramente visto en alguien pero es claramente visto en el Mensajero Muhammad (sws), cuando él se resistía a invocar el castigo para el pueblo de Ta’if a pesar de que lo apedrearon cuando él los invitaba a su llamado.

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