Extractos de Libros

La Evolución es Evidente en el Linaje de los Organismos Vivos, al Nivel de las Partes del Cuerpo e Incluso al Nivel de los Instintos

Primero y antes que nada, al nivel de las partes y de cómo están organizadas, vemos que el pez normal respira el aire que es disuelto en el agua, mientras que el pez pulmonado, tal como el Lepidosiren paradoxa, puede respirar aire atmosférico. Esto es considerado uno de los primeros pasos que ha tomado el pez hacia la vida en la tierra. Algunos peces pulmonados viven en aguas poco profundas y otros pasan el verano en hoyos de barro cubriéndose con un material mucoso que protege sus cuerpos. Todos estos son pasos evolutivos hacia la vida en la tierra, asistidos por su capacidad para respirar aire atmosférico.

El peso pulmonado respira con sus branquias como cualquier otro pez. También tienen sacos de aire que usualmente utiliza para flotar, pero han evolucionado por respirar aire atmosférico. Se estima que el pez pulmonado ha tomado un paso claro hacia el desarrollo de sus dos sacos de aire en dos pulmones reales en un tiempo posterior, tal como en el caso de los vertebrados que respiran aire con dos pulmones reales.

También hay otro pez llamado perca trepadora Anabas testudineus, que puede trepar, arrastrarse y vivir en el lodo durante largos períodos, y luego regresar al agua. Son peces en todo sentido de la palabra. Incluso utilizan la cubierta de sus branquias para trepar porque sus aletas no evolucionado en una forma útil para caminar.

El saltarín del fango es un pez anfibio que camina sobre sus aletas (que evolucionaron en el fango), respira aire a través de su piel y desarrolló branquias de pez. Este animal, o pez, vive bajo y sobre el fango. Desova en el agua y sus crías nacen en el agua también. Claramente, este es un paso que el pez ha tomado hacia la vida sobre la tierra, para evolucionar, de nadar en el agua a caminar en la tierra.

Por lo tanto, en el linaje de los organismos presentes hoy en la Tierra, tenemos a peces que evolucionaron para respirar aire atmosférico, peces que evolucionaron para soportar escasez de agua y recesión además de respirar aire atmosférico, y peces que se arrastran sobre el fango además de respirar aire atmosférico y resistir falta de agua; y aún otros que poseen aletas que evolucionaron para caminar sobre el fango. La cuestión del cambio y la evolución del órgano o parte corporal del animal está demostrada científicamente, así que no podemos afirmar científicamente que no exista la evolución cuando tenemos esta secuencia y etapas transicionales frente a nosotros. En cuanto a cómo ocurrió esta evolución, pues fácilmente pudo haber sido causada por la presencia de un terreno de agua lodosa. Con el tiempo, un ambiente tal tamizaría a los peces de manera que sólo los que hayan poseído vasos sanguíneos superficiales en contacto con el aire atmosférico –lo cual representaría una parte (pulmón) que les permita obtener el oxígeno directamente del aire atmosférico- podrían pasar a través del tamiz. Por lo tanto, el ambiente tamizaría a los peces para que sólo los que pudieran arrastrarse sobre el fango puedan ser capaces de mudarse de una fuente lodosa, en la cual la vida se habría vuelto imposible, a una mejor para que la vida y la reproducción continúen. De esta forma, el proceso de tamización continua hasta que el plan genético adecuado para este ambiente queda firmemente establecido –en otras palabras, hasta que los peces con características adecuadas para este ambiente puedan sobrevivir, reproducirse y refinar sus características hacia las más adecuadas a lo largo del tiempo. Así es cómo ocurre la evolución.

En los animales inferiores se podrían citar numerosos casos de un mismo órgano que a un mismo tiempo realiza funciones completamente distintas; así, en la larva del caballito del diablo y en el pez Cobites, el tubo digestivo respira, digiere y excreta. En la Hydra puede el animal ser vuelto del revés, y entonces la superficie exterior digerirá y el estómago respirará. En estos casos, la selección natural pudo especializar para una sola función, si de este modo se obtenía alguna ventaja, la totalidad o parte de un órgano que anteriormente habla realizado dos funciones, y entonces, por grados insensibles, pudo cambiar grandemente su naturaleza… hay peces que mediante agallas o branquias respiran el aire disuelto en el agua, al mismo tiempo que respiran el aire libre en su vejiga natatoria, por estar dividido este órgano por tabiques sumamente vascularizados y tener un conducto neumático para la entrada del aire…

El ejemplo de la vejiga natatoria de los peces es bueno, porque nos muestra claramente el hecho importantísimo de que un órgano construido primitivamente para un fin (la flotación) puede convertirse en un órgano para un fin completamente diferente (la respiración). La vejiga natatoria, además, se ha transformado como un accesorio de los órganos auditivos de ciertos peces… Todos los fisiólogos admiten que la vejiga natatoria es homóloga, o «idealmente semejante» en posición y estructura, de los pulmones de los animales vertebrados superiores; por consiguiente, no hay razón para dudar que la vejiga natatoria se ha convertido positivamente en pulmones, o sea, en un órgano utilizado exclusivamente por la respiración. (Darwin 1859, 174-175).

Segundo, al nivel de los instintos, hay diferentes especies de hormigas esclavistas que se sirven de esclavos que les sirven. En una especie, este instinto ha evolucionado tan completamente que estas hormigas son incapaces de alimentarse a sí mismas, o de cuidar a sus crías, ya que las esclavas hacen todo desde construir el nido, cuidar de las crías y alimentar a ambas, a las crías y a las mayores. Incluso cargan a sus amas a todas partes. Sin embargo, en otra especie en la que este instinto está incompleto, vemos que las hormigas dependen de las esclavas sólo en la asistencia y el trabajo doméstico. Encontramos todavía otra especie que quizás hace más trabajo que sus esclavas. Estas diferencias claramente muestran que el instinto esclavista de la F. sanquinea y la Fornica rufescens es un instinto evolucionado.

No pretenderé conjeturar por qué grados se originó el instinto de F. sanguinea. Pero, como las hormigas que no son esclavistas, se llevan las ninfas de otras especies si están esparcidas cerca de sus hormigueros, como lo he visto yo; es posible que estas ninfas, primitivamente almacenadas como comida, pudieron llegar a desarrollarse, y estas hormigas extrañas, criadas así involuntariamente, seguirían entonces sus propios instintos y harían el trabajo que pudiesen. Si su presencia resultó útil a la especie que las habla cogido -si era más ventajoso para esta especie capturar obreros que procrearlos-, la costumbre de recolectar ninfas, primitivamente para alimento, pudo por selección natural ser reforzada y hecha permanentemente para el muy diferente fin de criar esclavas. Una vez adquirido el instinto -aun cuando alcanzase un desarrollo menor que en nuestra F. sanguinea inglesa, que, como hemos visto, es menos ayudada por sus esclavas que la misma especie en Suiza-, la selección natural pudo aumentar y modificar el instinto -suponiendo siempre que todas las modificaciones fuesen útiles para la especie-, hasta que se formó una especie de hormiga, que depende tan abyectamente de sus esclavas, como la Formica rufescens. (Darwin 1859, 121).

Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed Alhasan (a)

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