Al nivel del universo como un todo encontramos –según la teoría del Big Bang- que tuvo un comienzo simple, luego comenzó a multiplicarse y se volvió más complejo. Entonces esta cantidad masiva de materia, estrellas, planetas y galaxias se originaron de un punto de singularidad. Si Dios quiere, debatiremos este surgimiento de la vida en detalle y veremos que –según las observaciones astronómicas del universo y aplicándoles el efecto Doppler- el universo se está expandiendo, la velocidad a la que se mueven las galaxias alejándose una de otra está acelerándose, y continuamente hay nuevos planetas, estrellas y galaxias formándose también. Por lo tanto, el universo estuvo y todavía está constantemente multiplicándose, aumentando y expandiéndose a una velocidad acelerada. Como la vida en la Tierra es parte del universo, no hay problema en que sea gobernada por los mismos principios de la “evolución” cósmica gradual. Así que el comienzo habría sido muy simple, y posteriormente la multiplicidad y la complejidad se originarían de este comienzo simple. Además de coincidir con la ciencia, también coincide con la doctrina religiosa correcta en relación con la creación, y el modo invariable de Dios también. Los siete cielos, y la existencia potencial (o la existencia creada en general), comenzaron con una simple emanación inicial. Después, surgieron la multiplicidad y la complejidad. A medida que nos alejamos de la fuente de existencia (en otras palabras, a medida que disminuye nuestro conocimiento), vemos multiplicarse los objetos existentes y volviéndose complejos. Las diferencias entre ellos aumentan también. El sexto cielo tiene más complejidad y más multiplicidad que el séptimo, mientras que el quinto cielo tiene más complejidad y más multiplicidad que el sexto, y así sucesivamente. Además, si sólo estudiamos el propio cielo físico encontramos que según la teoría del Big Bang, éste comenzó como simple y que se dirigió hacia la complejidad y la multiplicidad. Entonces, ¿cuál es el problema con que la vida en la Tierra esté gobernada por el mismo principio cósmico, o lo que llamaríamos, el modo divino e inmutable? En realidad, el requisito del modo invariable de Dios dice que debe ser así. Por lo tanto, habría comenzado simple, luego habría surgido la multiplicidad y la complejidad de ese comienzo simple, ya que este es el modo de Dios en los siete cielos y en el cielo físico.

Hay quienes dicen que el universo físico está dirigiéndose hacia el colapso y la aniquilación, y que la vida en la Tierra debería estar dirigiéndose a ello también porque está sujeta a las mismas leyes cósmicas. Con esta afirmación creen que han refutado el principio de la evolución o la teoría de la evolución. Sin embargo, esto es falso. De hecho, este es un argumento simplista porque aunque asumiéramos que el universo actualmente se está dirigiendo hacia el colapso –cuando en realidad todavía es joven- esto no significaría que haya comenzado como complejo y múltiple. Al contrario, ha sido demostrado científicamente que el universo tuvo un comienzo simple y que luego ocurrió el Big Bang. Después, gradualmente ocurrieron la multiplicidad y la complejidad. Entonces ni siquiera la suposición de que la vida en la Tierra se dirige inevitablemente hacia el colapso y la aniquilación afecta negativamente la validez de la teoría de la evolución, porque que se dirija hacia el colapso en un momento posterior, por ejemplo, no significa de ningún modo que haya comenzado como múltiple y complejo. El comienzo podría haber sido muy simple, con sólo una célula por ejemplo, luego la multiplicidad, la complejidad y la diversificación de la vida ocurrirían. Esta multiplicidad y complejidad se dirigiría luego hacia el colapso y la aniquilación, similar a lo que ocurre durante la vida de un ser humano. La vida comienza como una simple célula en el vientre de la madre, luego la célula se multiplica y se vuelve más compleja. El ser humano entonces crece, se hace viejo y finalmente se dirige hacia el colapso y la aniquilación, debilitándose y eventualmente muriendo. Hemos discutido este tema en detalle en el capítulo primero.

(Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed Alhasan a.)

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