Algunos que afirman tener conocimiento religioso utilizan el versículo {Ciertamente, hemos creado al ser humano en la mejor conformación.} Corán Capítulo “El Higo” 95:4 como evidencia de que la teoría de la evolución contradice a la escritura religiosa, pues entienden que el versículo se refiere a que el cuerpo humano habría sido creado con su forma actual desde el primer momento. Si hubieran leído el versículo que sigue no se hubieran enredado en esta absurda conclusión, pues ya dijo el Altísimo, {Ciertamente, hemos creado al ser humano en la mejor forma. Luego, le hemos relegado a lo más bajo de lo bajo} Corán Capítulo “El Higo” 95:4-5. ¿Se han preguntado a ellos mismos: si este versículo se refiere al cuerpo humano, cómo regresa a lo más bajo de lo bajo y dónde es eso? ¿Acaso creen que el cuerpo humano está ahora en la etapa de lo más bajo de lo bajo, después de haber estado anteriormente en la mejor forma? ¡¿O creen, por ejemplo, que la forma de todos los hijos de Adán cambiará en el futuro a lo más bajo de lo bajo convirtiéndose en simios o seres simiescos?!

La verdad es que hubiera sido mejor para ellos si no se hubieran enredado en este tema. Si sólo hubieran aprendido del error de sus predecesores.

{Ciertamente, hemos creado al ser humano en la mejor forma.}: “la mejor forma” no se refiere a la forma física y la capacidad. Más bien se refiere a que el hombre fue creado a imagen de Dios. Esta imagen de Dios no es física ni una imagen ideal, sino la manifestación de los nombres de Dios. Como tal, el significado de que el hombre haya sido creado a imagen de Dios es que él ha sido creado de forma tal que muestra “los nombres de Dios en la creación”, y se convierte en “Dios en la creación”. Todo ser humano es capaz de ser así a través el Espíritu Santo, el cual se manifiesta en el alma humana. Sin embargo, hay gente que deja pasar la oportunidad y regresa a su origen por su propia elección:

{Di: «¿Queréis que os informe de quién está peor retribuido por Dios que quienes hacen esto? Aquel a quien Dios ha maldecido y aquel con el que Él está irritado. A algunos de ellos Él los convirtió en monos y en cerdos porque adoraban a los ídolos. Esos son quienes tienen una situación peor y los más extraviados del camino recto.»} Corán Capítulo “La Mesa Servida” 5:60.

Esta es la verdad: Dios dio al ser humano -a cada ser humano- la llave maestra que abre todas las puertas y prueba a su humanidad. Ellos pueden abrir las puertas, una tras otra, para moverse de una luz a una luz mayor hasta enfrentarse a la luz en la cual no hay oscuridad. ¡También pueden simplemente arrojar la llave al suelo y regresar a su estado animal, bestial, convirtiéndose así en el equivalente de un simio, como en el texto coránico: {los convirtió en monos}!

No hay injusticia en el Reino de Dios. El Infierno es el mundo para quien lo haya elegido y haya buscado la inmortalidad dentro de él. El velo les será levantado y lo encontrarán ardiendo con sus acciones, injusticia y corrupción, y llenos de los escorpiones de su envidia y los monstruos de sus pensamientos, crímenes y realidades animales que se hacen claras para ellos, así que se torturarán entre sí con estas realidades maliciosas una vez que la cubierta quede expuesta. No hay injusticia en el Reino de Dios. Quien busque la inmortalidad temporal recibirá lo que desee y permanecerá donde quiera, tan sólo es que el velo le será levantado para que vea cómo es la realidad. {«¡No huyáis y regresad a vuestras distracciones y mansiones! ¡Puede que seáis preguntados!»} Corán Capítulo “Los Profetas” 21:13.

De cualquier manera, Dios es justo. De hecho, no sólo es justo, sino que es caritativo y generoso en un grado que no podemos comprender. Por eso no hace daño a nadie. Su forma más extrema de castigo es dar al hombre lo que él ha elegido, que es donde yace por lo general la causa de la eterna condenación del hombre. Dios Altísimo dice: {Sabíais con certeza quiénes de vosotros violaron el sábado. Les dijimos: «¡Sed monos despreciables!»} Corán Capítulo “La Vaca” 2:65. También dice: {Di: «¿Queréis que os informe de quién está peor retribuido por Dios que quienes hacen esto? Aquel a quien Dios ha maldecido y aquel con el que Él está irritado. A algunos de ellos Él los convirtió en monos y en cerdos porque adoraban a los ídolos. Esos son quienes tienen una situación peor y los más extraviados del camino recto.»} Corán Capítulo “La Mesa Servida” 5:60, así como: {Y cuando desafiaron lo que se les había prohibido, les dijimos: «Sed monos despreciables.»} Corán Capítulo “Las Alturas” 7:166. El significado de estos pasajes es que arrojaron las llaves de sus manos y perdieron el espíritu humano que Dios había transmitido a su padre Adán y les había alentado a obtener. Todo lo que han dejado es el espíritu animal, por lo que volvieron a sus orígenes: animales y bestias que apenas entienden una palabra.

Jabir dijo, “pregunté a Abu Jafar sobre el conocimiento del conocedor y me dijo, “Oh Jabir, hay cinco espíritus en los profetas y sucesores: El Espíritu Santo, el espíritu de fe, el espíritu de vida, el espíritu de poder y el espíritu de deseo. A través del Espíritu Santo, oh Jabir, ellos aprendieron sobre lo que está debajo del Trono hasta el fondo, hasta lo que está debajo de la tierra. Oh Jabir, estos cuatro espíritus pueden ser afectados por impurezas, pero no el Espíritu Santo, este no se involucra en distracción o juego.” (Kulaini 1982, vol. 1, 272. Fuente árabe, traducida).

Por lo tanto, a quien no tenga el espíritu de fe dentro de sí, o a quien esté despojado del espíritu de fe, le quedan tres espíritus, o tres lados del espíritu. Estos son los mismos que los lados del espíritu animal, así que no tienen distinción sobre los monos o los cerdos. De hecho, su transformación es básicamente su retorno a sus orígenes y realidades, de las cuales que no querían alejarse. En efecto, eligieron voluntariamente permanecer en estos estados. Por lo tanto, Dios les habló en el Corán, diciéndoles que sigan siendo como simios que son.

{Les dijimos: «Sed monos despreciables.»}

{Él los convirtió en monos y en cerdos.}

Dijo el Altísimo: {¿Crees que la mayoría de ellos escuchan o razonan? La verdad es que son como el ganado. No, aún más extraviados del camino.} Corán Capítulo “El Criterio” 25:44.

Usted puede entender de estos versos que algunos seres que tienen cuerpos humanos son descriptos por Dios como monos, cerdos y ganado, o son aún más extraviados en su camino. Si quiere una interpretación de “aun más extraviados del camino” usando ejemplos animales, puedo decirle que hay gusanos primitivos, cucarachas, escarabajos y escorpiones. Por lo tanto, hay una evolución espiritual o interior, y un ser que tiene el cuerpo de un ser humano puede evolucionar y progresar espiritualmente hasta convertirse en un ser humano, tener el espíritu de fe y del Espíritu Santo, o puede involucionar hasta tener un espíritu animal como un simio o incluso como aquellos en el nivel más bajo, como un gusano, cuya comprensión no va más allá de sus orificios corporales: un orificio para el alimento, un orificio para el excremento y un orificio para el sexo. Lamentablemente, esto es lo que puede ser el humano por momentos.

Hay tres espíritus: vida, poder y deseo. Quien tiene estos tres espíritus es un animal capaz de manejar inteligentemente su ambiente de acuerdo con su cerebro físico, es decir, según su tamaño, composición y en proporción con el cuerpo material del animal. Todos los animales incluyendo al ser humano, son iguales cuando se trata de esto. Por ejemplo, los simios pueden elegir herramientas apropiadas para abrir frutas duras, los castores construyen represas, y el loro Kea puede comportarse con una inteligencia bastante notable. Algunos animales también tienen una vida social, así pues, les encontramos tratándose entre ellos con compasión. En algunas sociedades animales, hay sistemas muy intricados, como en las de las abejas o las hormigas.

Como resultado, creo que la cuestión de si el cuerpo humano evolucionó o no de seres parecidos a los humanos, y si esto entra o no en conflicto con el texto religioso, es complejo y digno de investigación y escrutinio por parte del mismo ser humano, para conocer la verdad.

Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed Alhasan (a)

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