Somos celestiales, nuestro origen es celestial, y hemos sido creados en el primer cielo donde tuvimos nuestro primer examen, y el examen de Adh-Dharr mencionado en el Corán. Por lo tanto, somos espíritus, no solo cuerpos terrenales. Nuestro padre Adán fue creado de barro húmedo que fue elevado al primer cielo y ubicado en la Puerta del Paraíso.

Abu Abdullah As-Sadiq (a) dijo, “Los ángeles pasaban por Adán (a), es decir, pasaban por su figura, cuando él era barro húmedo yacente en el Paraíso, y le decían, “¿Por qué has sido creado?” (Ar-Rawandi 1989, 41. Fuente árabe, traducida).

Luego el espíritu fue soplado dentro de este barro elevado, y Adán fue creado. Eva fue creado de él. Adán y Eva vivían en el paraíso temporal, el cual es el primer cielo. {Dijimos. «¡Oh Adán! Habitad tú y tu pareja en el Jardín y comed ambos de él cuanto y donde queráis, pero no os acerquéis a este árbol, pues entonces seríais de los transgresores.»} Corán Capítulo “La Vaca” 2:35. {Dijimos: «¡Oh, Adán! En verdad, éste es un enemigo para ti y para tu pareja, así que no le permitáis que os saque del Jardín pues sufriríais.} Corán Capítulo “Ta Ha” 20:117.

Además, Dios nos creó, hijos de Adán, en el Primer Cielo del mundo, y nos puso a prueba con la primera prueba: {Y cuando tu Señor tomó de los riñones de los hijos de Adán a su descendencia e hizo que sus almas dieran testimonio: «¿Acaso no soy Yo vuestro Señor?» Dijeron: «Sí, lo atestiguamos.» Para que no pudierais decir el Día del Levantamiento: «Ciertamente, lo ignorábamos.»} Corán Capítulo “Las Alturas” 7:172. Nuestra existencia terrenal es extranjera, y es temporaria -no permanente ni eterna. Nunca regresaremos a esta misma tierra para vivir después de la muerte si somos de los que eligen su humanidad y descartan la animalidad terrenal que nos conecta, para que nos examine Dios, Glorificado sea. Pues, ¿cómo podría ser posible que se atribuya al ser humano celestial la animalidad terrenal que le conectó para proceder con el segundo examen? Por lo tanto, la cuestión del origen de nuestros cuerpos y su evolución de otro ser en la Tierra no cambia en nada al hecho de que nuestro origen sea celestial. Además de que atribuir la evolución del cuerpo humano al simio moderno es incorrecto, y cualquiera que lo diga estará equivocado. Si el cuerpo humano evolucionó tal como los demás organismos su origen sólo puede atribuirse a la primera semilla, ya que dijo el Altísimo: {Y Dios os hizo crecer de la Tierra como una planta.} El cuerpo humano evolucionó junto con los demás organismos, y es incorrecto atribuir su origen a cualquiera de los estados intermedios de su camino evolutivo.

En efecto, el cuerpo humano puede atribuirse al último estado que precedió su transición a la humanidad. Y este estado físico no se diferencia entre ese el suyo y el de nosotros, pues un estado físico humano completo. Por lo tanto, al nivel de Homo sapiens, tienen cuerpos completos y forma humana. De hecho, el Homo erectus que apareció hace casi dos millones de años luce muy similar a nosotros. Incluso el Ardipithecus (Ardi) que se remonta a más de 4,4 millones de años solía caminar en dos pies y tenía pequeños dientes caninos, tal como nosotros. Científicamente hablando, el humano evolucionó del Ardi, y como nosotros, según los biólogos, somos los únicos mamíferos que caminamos erguidos sobre dos patas, entonces el Ardi, en particular, es nuestro antepasado. Por lo tanto, mientras este sea el caso, no puede decirse que el cuerpo humano haya evolucionado de un simio similar a los que nos rodean hoy en día. Decir esto es incorrecto y no concuerda con la teoría de la evolución. ¿Por qué un simio específicamente, por ejemplo? Si la cuestión se trata de estados intermedios, ¿por qué no se dice que el humano evolucionó de un pez puesto que este es un estado intermedio en el camino de la evolución? ¿Por qué no se dice que el humano evolucionó del Homo erectus, el cual también es un estado intermedio en el camino evolutivo humano y que es mucho más cercano al estado humano que al estado simiesco? ¿Por qué específicamente un simio? ¿Acaso el uso del simio es sólo un intento de repulsión y agravio? ¿Acaso es un intento por distanciar a la gente de la ciencia y el conocimiento para mantenerlos en las profundidades de la ignorancia tanto como sea posible? Sin embargo, la investigación científica de la evolución refuta hoy que el ser humano haya evolucionado del chimpancé. Más bien, establece que los humanos y el resto de grandes simios tienen orígenes en común.

Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed Alhasan (a)

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