Para cualquiera que busque la verdad, será suficiente observar los relatos de la descendencia de Muhammad (a) concernientes a este hecho, que tienen más de mil años de antigüedad y que han sido posteriormente probados por la ciencia moderna. En efecto, ellos (a) se opusieron a la falsedad prevalente en su tiempo, a que la humanidad sea producto del incesto y el casamiento entre hermanos. Mientras que el resto de las sectas musulmanas dicen que la humanidad es el producto del casamiento entre hermanos y hermanas, encontramos que la descendencia de Muhammad (a) demuestra claramente que esto es incorrecto. En cambio, los dos hijos de Adán se casaron con mujeres con las cuales no estaban emparentados en un grado que prohibiría su casamiento.

El Sheij AsSaduq (a), en el capítulo “Explicando Cómo Comenzó la Descendencia” de su libro Illal AshSharai [El Razonamiento de la Ley Islámica], dijo:

Le preguntaron a Abu Abdullah (a) cómo comenzó la descendencia de Adán (a), puesto que algunos dicen que Dios Altísimo habría inspirado a Adán (a) a casar a sus hijas con sus hijos, revelando que toda la humanidad sería producto del casamiento entre hermanos y hermanas.

Abu Abdullah (a) dijo: “Dios Altísimo está muy por encima de eso. Quien diga esto está diciendo en realidad que Dios Altísimo ha hecho venir a Sus más excelentes criaturas, sus amados, los profetas, mensajeros, sucesores, hombres y mujeres creyentes, musulmanes y musulmanas, a todos de un acto prohibido, y que Dios Altísimo no tiene la capacidad de crearles de algo permitido, aunque aceptara la promesa de ellos sobre algo que está permitido y que es puro. Por Dios, me enteré de que un animal se apareó con su hermana después de que ella había cambiado más allá del reconocimiento. Cuando la identidad de ella se le reveló y él reconoció que era su hermana, se arrancó sus propios genitales con sus dientes y cayó muerto.”

Luego él (a) habló sobre la creación de Eva, ya que le habían dicho que algunos dicen que Dios Altísimo había creado a Eva de la costilla izquierda más baja de Adán.

Abu Abdullah (a) dijo, “Dios Altísimo está muy por encima de eso. Quien diga esto está diciendo en realidad que Dios Altísimo no tiene la capacidad de crear una esposa para Adán de otra cosa que no sea su costilla. La gente de la falsedad dice que Adán se apareaba con una parte de su propio cuerpo, ya que ella habría sido creada de su costilla. ¿Qué pasa con esa gente? ¡Que Dios juzgue entre ellos y nosotros! Cuando Dios Altísimo creó a Adán de barro y ordenó a los ángeles postrarse ante Él, hizo que Adán cayera en un sueño, y entonces hizo una criatura para él, y la colocó en el hoyo entre sus caderas para que la mujer fuera obediente al hombre. Luego ella empezó a moverse. Cuando Adán la vio, fue llamada a alejarse de él. Cuando él la miró vio una hermosa criatura que se parecía a él, aparte de ser ella hembra. Él le habló y ella respondió en su lenguaje. Le dijo, “¿Quién eres?” Ella dijo, “Una criatura de Dios, como puedes ver.” Entonces Adán dijo, “Oh Señor, ¿quién es esta hermosa criatura cuya compañía estoy disfrutando?” Dios respondió, “Esta es mi sierva, Eva. ¿Te gustaría que esté contigo, te haga compañía, converse contigo y cumpla tus deseos?” Dijo, “Sí, Señor, y por eso te agradeceré y te alabaré mientras yo viva.” Dios Altísimo dijo, “Pídeme su mano en matrimonio, porque ella es mi sierva y puede también satisfacer tus deseos.” Adán dijo, “Oh Señor, te pido su mano en matrimonio. Dime, ¿qué te complacería?” Dios dijo, “Me complacería que le enseñaras Mi religión.” Adán dijo, “Si eso es lo que deseas, oh Señor, entonces lo haré.” Dios dijo, “Eso es lo que deseo. Te he casado con ella, así pues, acércala a ti.” Adán le pidió que se acercara y ella dijo, “No, tú acércate a mí.” Entonces Dios Altísimo le ordenó a Adán ir a ella, y él lo hizo. Si no hubiera sido por eso, las mujeres hubieran sido las que se acercaran a los hombres y les pidan matrimonio. Esta es la historia de Eva (a).” (AsSaduq 1966, Vol. 1, 17-18, Fuente árabe traducida).

En otro hadiz, Abu Abdullah (a) fue consultado sobre cómo comenzó el linaje de Adán (a), puesto que algunos dicen que Dios Altísimo habría inspirado a Adán (a) a que case a sus hijas con sus hijos, y que toda la humanidad es el producto de un casamiento entre hermanos y hermanas.

Abu Abdullah (a) dijo, “Dios Altísimo está muy lejos de algo así. Quien diga eso estará diciendo que Dios Altísimo ha hecho que Sus mejores criaturas, Sus amados, Profetas y Mensajeros, hombres y mujeres creyentes, musulmanes y musulmanas, provinieran de un acto prohibido, y que Él no tiene la capacidad de crearles de algo permitido, aun cuando Él había aceptado la promesa de ellos sobre lo que es permisible y puro. Por Dios, que he sabido de un animal que se había apareado con su hermana después de que ella había cambiado hasta no poder reconocerla. Cuando se le reveló la identidad de ella y supo él que ella era su hermana, se arrancó los genitales con sus dientes y cayó muerto. Otra bestia se apareó sin saberlo con su madre e hizo exactamente lo mismo. Entonces, ¿cómo un ser humano con toda su humanidad, virtud y conocimiento, haría eso? Lo que ocurrió es que una generación de estas criaturas que veis se desviaron del conocimiento de la descendencia de sus profetas y vieron conocimiento donde no se suponía que lo vieran hasta llegar a un alto grado de perversidad e ignorancia. Ahora veis cómo fueron las cosas en el pasado, desde el comienzo de la creación y las cosas que siempre han sido.”

Luego dijo (a), “¡Ay de ellos! ¿Cómo pudieron desviarse tanto de lo que los clérigos del Hijaz e Iraq coinciden sobre lo que Dios Altísimo ordenó con el cálamo, dos mil años antes de la creación de Adán, escribiendo en la tabla protegida todo lo que será hasta el día de la resurrección? Está escrito en todas las escrituras de Dios: de lo que está prohibido, que hermanos se casen con sus hermanas. Entre estas escrituras, tenemos las cuatro bien conocidas escrituras de este mundo: la Torá, el Evangelio, los Salmos y el Corán. Dios las hizo descender de la tabla protegida hasta Sus mensajeros, que las bendiciones de Dios sean con todos ellos. Envió la Torá a Moisés (a), los Salmos a David (a), el Evangelio a Jesús (a) y el Corán a Muhammad (s) y a los profetas (a). Ninguno de estos libros permite eso. Honestamente digo, que el único propósito de quien diga eso, o algo similar a eso, es fortalecer los argumentos de los magos. Sin embargo, nadie lo logrará, que Dios les combata.” (AsSaduq 1966, vol. 1, 17-18, Fuente árabe traducida).


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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