Tenemos genes, mutaciones genéticas, y la ley de la supervivencia del mejor gen –o podemos decir- el mejor organismo. La diferencia entre el gen y el organismo es similar a la diferencia entre los planos de una casa y la casa en sí. La ley de la supervivencia del gen favorecido mejora estos conjuntos de genes. Ahora sabemos, sin duda, que la mejor máquina absoluta de supervivencia para la vida sobre la Tierra es la máquina de inteligencia (el cerebro). Aunque el costo económico de la máquina de inteligencia, el cerebro, es muy alto para el organismo, ya que requiere una enorme cantidad de nutrientes, la evolución se ve obligada a ir por este camino, es decir, el de evolucionar la máquina de inteligencia.

Dado que las mutaciones genéticas siempre han existido, los genes para construir la máquina de inteligencia (el cerebro, por ejemplo) estarían disponibles tarde o temprano, aunque las mutaciones genéticas sean completamente aleatorias.

Además, como la ley de la supervivencia de mejor gen u organismo es lo que gobierna la evolución, podemos declarar positivamente que la evolución ha tenido una dirección y un propósito desde el principio: producir genes para la máquina de inteligencia, o un ser inteligente. En otras palabras, la evolución tiene un propósito.67

Creo que esta explicación exhaustiva es suficiente para refutar la teoría atea del Dr. Dawkins en el contexto de la vida sobre la Tierra, la cual está basada en la idea de que la evolución no tenga un propósito a largo plazo.

De hecho, si quisiéramos extendernos en nuestra conclusión anterior y generalizarla para cualquier forma de vida imaginable, seríamos capaces de declarar positivamente –según la ley de evolución basados en la mutación de replicadores, o mecanismos replicadores, y la selección del más apto- que cualquier vida, ya sea similar a la vida que existe sobre la Tierra (formada del agua, el carbono, el nitrógeno y otros elementos), sobre otro planeta u otro universo y formada con amoníaco en lugar de agua, o silicona en lugar de carbono (puesto que es capaz de formar largas cadenas como el carbono), el resultado inevitable de esa vida sería producir la máquina de inteligencia. Según la ley que ahora conocemos, este es el propósito inevitable de la evolución. No es posible que la evolución o cualquier vida, replicador o mecanismo replicador evada alcanzar este punto tarde o temprano.

También debemos tener en cuenta que se espera que cualquier otra vida en nuestro universo se base en el agua y el carbono, ya que el agua es considerada el estado líquido perfecto para disponer la vida, porque la densidad del agua disminuye cuando se congela, causando que flote, permitiendo así que la vida continúe en el agua líquida debajo del hielo. El hidrógeno, el oxígeno, el nitrógeno y el carbono son los elementos más abundantes en el universo. Además, el carbono, a diferencia de otros elementos, puede formar cadenas débiles que se rompen fácilmente, lo cual es adecuado para el metabolismo y la vida, a diferencia de las cadenas de silicona.

De esta manera, hemos establecido así el debate y resuelto el desacuerdo con respecto a la posibilidad de demostrar la existencia de un dios o señor utilizando la teoría de la evolución. Hemos demostrado que la vida tiene el atributo del propósito, así como que la vida y la evolución tienen un propósito. Ya que los atributos de un efecto indican los atributos de su causa, demuestra que la causa tiene un propósito, es consciente y conocedora. Como tal, hemos demostrado la existencia de una causa que tiene un propósito, que es consciente y conocedora. En consecuencia, la existencia de un señor o un dios está demostrada, ya sea que Dios sea la causa directa o que la causa directa sea uno de los efectos de Dios, lo cual también en indicio de Él teniendo el atributo que hemos demostrado: el del propósito. Solo esto es suficiente para refutar la teoría atea moderna, construida sobre la base de que la evolución no tendría un propósito a largo plazo.

  1. Los genes y los organismos vivos son como los planos y la construcción en sí. Por lo tanto, los genes representan los planos, y el organismo vivo representa el producto del plan implementado.

Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s