He dicho que el propósito de la evolución es llegar a la máquina de inteligencia, porque es la mejor máquina absoluta de supervivencia en la feroz competencia por la supervivencia entre genes. Aunque la existencia de siete mil millones de seres humanos sobre la Tierra hoy es suficiente para probar este hecho, discutiré esta verdad brevemente para más explicación. Si asumiéramos que la mutación genética ha sido aleatoria desde el principio, diríamos que debe haber proporcionado un gen adecuado para construir una máquina de inteligencia. No nos referimos con “máquina de inteligencia” al cerebro moderno de humanos y animales, sino más bien a cualquier cosa que podamos imaginar que haya sido el comienzo del cerebro, tal como una simple célula nerviosa. Los que poseen inteligencia son definitivamente favorecidos en la competencia y tendrán una mayor posibilidad de supervivencia. Si los que poseen una máquina de inteligencia compiten uno con el otro, los organismos con máquinas de inteligencia que proporcionen más inteligencia ganarán la carrera por la supervivencia del más apto. El surgimiento de la máquina de inteligencia es inevitable en la evolución, ya que es su optimización a lo largo del tiempo. Por lo tanto, podemos decir que la máquina de inteligencia es un propósito inevitable de la evolución. En resumen, la evolución pretende alcanzar la inteligencia.

Me gustaría señalar que no estoy diciendo que el resultado de cualquier competencia entre individuos, o incuso especies, favorezca al inteligente. Sin embargo, lo que estoy diciendo es que el gen para construir la máquina de inteligencia es el favorecido en la competencia, y es definitivamente el ganador de la carrera.

Así, como resultado de la naturaleza y las circunstancias de la confrontación, el individuo más inteligente –o el que tenga una mejor máquina de inteligencia- podría vencer a un individuo menos inteligente – o sea, uno con una máquina de inteligencia inferior o con ninguna máquina de inteligencia en absoluto.

Y la especie con una mejor máquina de inteligencia podría vencer, debido a la naturaleza y las circunstancias de la confrontación, a una especie con una inferior en la competencia por la supervivencia.

No obstante, una vez que es encontrado el gen para construir la máquina de inteligencia y es incorporado dentro del genoma que construye al organismo vivo, no puede perder la competencia con otros genes, y no puede ser descartado del genoma que construye los organismos, sino que en su lugar progresará a un ritmo importante de aceleración que aumenta con el tiempo, porque hay una diferencia importante entre este y los demás genes en la competencia por la supervivencia, el progreso y por permanecer a la cabeza.

La competencia entre genes no se limita a la supervivencia. Más bien, la competencia incluso existe entre ellos por permanecer a la cabeza dentro del genoma que construye los cuerpos de los organismos. Los genes se esfuerzan por convertirse en el número mayor, incluso aunque esta competencia no se dé de forma consciente. No obstante, siguen sometidos a la ley general de la evolución.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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