Este tema nos trae de vuelta a lo que habíamos dicho previamente: determinar si cierto trabajo tiene un propósito o no, se sigue, o bien conociendo el plan con el cual comenzó y sabiendo que fue codificado originalmente con una ley y gobernado por un sistema, o conociendo el resultado del trabajo. Puesto que conocer su plan y curso de acción, y juzgar si son aleatorios o no, son asuntos que no están totalmente disponibles, lo que nos queda es su resultado (el ser humano, por ejemplo), o por lo menos partes de su resultado (el ojo, por ejemplo), y estudiarlos para sacar conclusiones. Al hacerlo, vemos claramente que es más probable que tenga un propósito. Quien no quiera ver esto a pesar de lo que hemos aclarado respecto a la máquina de inteligencia, pues es su problema.

La existencia de mutaciones no beneficiosas o perjudiciales, las cuales producen genes que provocan determinadas enfermedades no prueba que la mutación genética sea 100% al azar, porque pueden ser provocadas por radiación externa al organismo viviente, como ciertas mutaciones que causan cáncer. En su mayor parte, tales mutaciones no están relacionadas con el plan genético y el sistema de mutación interno que posee. Además, debemos reconocer que cuando decimos que la mutación genética está sujeta a leyes y que es no al azar, no significa que sea completamente perfecta, de tal forma que no ocurran deterioro o defecto que produzcan genes causantes de enfermedades. Tampoco quiere decir que las generaciones posteriores no puedan heredar tales enfermedades a través de los genes, como es en el caso del cáncer de mama. Estos problemas ocurren, pero no afectan a la trayectoria en conjunto y de propósito, de la evolución. Lo que importa es que se cumple el propósito. En cuanto a la presencia de defectos –debido al “receptor”-, esto puede ser descartado ya que por lo general no impide la trayectoria de la evolución. Esto no significa que el plan genético sea aleatorio ni significa que no esté diseñado para lograr un propósito determinado. El sistema del ADN, la exactitud de su composición, la precisión de la replicación de su información, y la baja probabilidad de que ocurran errores en la replicación de su información, dan fe de que los genes tienen leyes que gobiernan sus cambios y mutaciones, así que estos cambios, en su mayoría, serán productivos.

Así es cómo Dawkins ve esta exactitud en la replicación correcta y cómo considera a este sistema innovador:

Una buena secretaria en la vida real tiene una frecuencia de errores de alrededor de uno por página. Esto sería alrededor de quinientos millones de veces la frecuencia de errores del gen de la histona H4. (Dawkins 1996, “El Relojero Ciego”, 124).

Dawkins también lo dice externamente, que la selección natural espera estos errores, o contratiempos no beneficiosos, para eliminarlos:

Toda esta comparación ha sido un poco fraudulenta, pero en cierto aspecto interesante y reveladora. He dado la impresión de que lo que estábamos midiendo eran los errores al hacer la copia. Pero el documento de la histona H4 no sólo ha sido copiado, sino que ha estado sujeto a la selección natural. La histona es de vital importancia para la supervivencia. Se utiliza en la ordenación estructural de los cromosomas. Puede que se produjeran muchos más errores al copiar la histona H4, pero los organismos mutantes no sobrevivieron o, por lo menos, no se reprodujeron. Para establecer una comparación justa, tendríamos que asumir que cada mecanógrafa tiene un rifle montado en su silla, conectado de forma que si comete un error es fusilada al instante, y su sitio es ocupado por una mecanógrafa de reserva (los lectores escrupulosos quizá prefieran imaginarse un sillón eyector que catapulte a las malas mecanógrafas fuera de la fila, pero el rifle da un cuadro más realista de lo que es la selección natural). (Dawkins, 1996, “El Relojero Ciego”, 124).

Por lo tanto, los defectos que quedan son insignificantes al ser comparados con la evolución y el desarrollo que resultan del movimiento, cambio y mutación de los genes, lo cual significa que la mutación, el cambio y la transformación están sujetas a leyes y que no son al azar. La máquina de una fábrica en particular que produce algo específico y beneficioso está sujeta a leyes y tiene un propósito, aunque fuera por un día, por alguna razón, produce alguna otra cosa que no es beneficioso o incluso inferior, defectuoso y dañino. Además, si tomamos la mutación genética y la selección natural como un grupo de trabajo integral, entonces queda claro que se complementan entre ellas para producir la existencia de la vida, así como su diversidad, evolución y desarrollo progresivo. Esto significa que este grupo está sujeto a leyes y que funciona de acuerdo a una ley productiva.

En cuanto al problema filosófico: ¿por qué el sistema genético, o sistema de ADN, no es perfecto? ¿Y por qué tiene defectos? Si el creador del sistema en completamente perfecto, entonces el sistema debería ser perfecto y no debería haber defectos tal como vemos en los casos del nervio laríngeo recurrente o los genes transmisores de ciertas enfermedades. ¡¿Por qué no fue un plan genético perfecto y por qué no se establecieron leyes evolutivas perfectas de forma que no ocurran defectos y pérdida de energía durante y después del proceso evolutivo?!

Además de lo ya mencionado anteriormente, este argumento puede ser refutado de varias maneras:

Primero, ni el hacedor directo, ni el diseñador directo, son la Divinidad Absoluta. Más bien son seres espirituales de la creación de Dios. Dios creó “con manos” como Él lo dijo en el Corán: {Y el cielo, lo hemos construido con manos, y Somos Expansores.} Corán Capítulo “Los Vientos Huracanados” 51:47. Las manos de Dios son Su creación que trabajan por Su voluntad, mientras que el hacedor del plan genético es la mano de Dios, o sea, una creación imperfecta, y es diferente a Dios, el Completo, el Absoluto. Por lo tanto, no hay problema en decir que el hacedor del plan genético no establezca un plan perfecto. Más bien, hace un plan que refleja su propia imperfección y oscuridad, ya que no es una divinidad absoluta.71

Segundo, el mundo físico se caracteriza por ser de oscuridad y luz, por lo que es capaz de aplicar la ley según sus propios límites. Esto significa que el receptor de la ley es imperfecto, así pues, debe haber un rastro de imperfección en él.

Tercero, ¿quién dijo que el legislador no desea algunos de estos reveses, o estos genes que transmiten rasgos o enfermedades defectuosas? A este nivel de discusión, en cual el legislador original es Dios, decimos que las enfermedades son pruebas a través de las cuales Dios prueba a su creación para observar la medida de su paciencia. Por lo tanto, a nivel religioso, la existencia de defectos y reveses está justificada.

Cuarto, el argumento filosófico anterior puede ser refutado con un hecho establecido, a saber, que el que construyó el argumento lo hizo sobre la base de resultados con respecto a los cuales él es ignorante de los fundamentos iniciales e intermedios. Este diseño puede tener beneficios para la supervivencia de organismos en etapas específicas de la evolución, o incluso en etapas específicas de la vida de algunos organismos.

Queda una cuestión muy importante con respecto al reconocimiento de la naturaleza sujeta a leyes de la mutación genética: ¿la evolución es el resultado de la mutación genética solamente? En otras palabras, ¿la mutación genética es la fuerza motora de la evolución?

De hecho, el siguiente argumento siempre es presentado para refutar la naturaleza sujeta a leyes de la mutación genética:

Las mutaciones son necesarias para la evolución, pero ¿cómo pudo alguien pensar que esto era suficiente? Los cambios evolutivos producen mejoras, en mucha mayor medida de lo que se pudiera esperar sólo con la intervención del azar. El problema con las mutaciones como única fuerza evolutiva se formula como sigue: ¿cómo es posible suponer que cada mutación sepa qué es bueno para un animal y qué no? De todos los cambios posibles que pudieran producirse en un mecanismo complejo existente como un órgano, la inmensa mayoría lo empeorarían. Sólo una pequeñísima minoría de cambios lo mejorarían. Cualquiera que quiera discutir que las mutaciones, sin selección, son la fuerza motora de la evolución, debe explicar cómo resulta que las mutaciones tienden a mejorar. ¿Qué misteriosa sabiduría inherente escoge que el cuerpo se mute en un sentido que mejora en lugar de empeorar? (Dawkins 1996, “El Relojero Ciego”, 305-06).

Dawkins lo hace sonar como si hubiera sólo dos opciones: o la fuerza motora de la evolución es sólo la mutación genética, o la mutación genética es un proceso aleatorio y la selección determina la ruta del proceso evolutivo. De hecho, la verdad yace en algún lugar entre las dos: sólo la selección no conduce el proceso evolutivo, y la mutación no es completamente al azar. La mutación genética tiene una naturaleza sujeta a leyes que proporciona posibilidades beneficiosas para producir esta integración completa que vemos. Existe también una fuerza de selección externa que preserva estos genes y los propaga continuamente, al tiempo que destruye otros genes dañinos. Descartar el mecanismo de selección deja a la mutación sin verdadero valor evolutivo, mientras que descartar una naturaleza sujeta a leyes y no al azar de la mutación genética hace bastante difícil explicar muchas ocurrencias que son inseparables de la evolución, tales como los cambios de velocidad con la que se produce. Encontramos que por momentos la evolución casi se detiene, mientras que en otros momentos se acelera substancialmente. Este cambio no puede explicar solamente con la selección natural.

Además, descartar una naturaleza sujeta a leyes y no al azar de la mutación genética resultaría en una probabilidad extremadamente pequeña de que incluso existamos –una probabilidad inalcanzable dentro de los límites del tiempo que conocemos. En efecto, esta probabilidad es tan pequeña que casi alcanza el punto de inexistencia. No aumenta con la evolución acumulativa, ya que no está relacionada con la evolución en su conjunto. Más bien está relacionada con la mutación. Cada pequeño detalle del cuerpo es beneficioso dentro de la evolución y la integración completa, no importa lo pequeño que imaginemos que sea, y es una posible mutación dentro de una gama enorme de posibilidades, por lo que debe ser el caso de que la mutación esté sujeta a leyes y sea no al azar. Incluso Dawkins admite esto, pero dentro de los límites que no afectan su ateísmo ni prueban la existencia de Dios.

Mientras describimos esto como un disparate místico, es importante aclarar qué queremos significar cuando decimos que una mutación se produce al azar. Hay casualidad y casualidad, y mucha gente confunde los diferentes significados de esta palabra. Hay, de verdad, muchos aspectos en los que una mutación no se produce al azar. En lo que quiero insistir es en que estos aspectos no incluyen nada equivalente a una anticipación de qué es lo que mejoraría la vida del animal. Y algo parecido a una anticipación sería necesario, por supuesto, si quisiesen utilizarse las mutaciones, sin selección, para explicar la evolución. Es instructivo explorar un poco más en qué sentidos una mutación se produce, y no se produce, al azar.

El primer aspecto por el que una mutación no es casual es éste. Las mutaciones se producen por hechos físicos definidos, no de manera espontánea. Son inducidas por los llamados «mutágenos» (peligrosos porque a veces constituyen el inicio de un cáncer): los rayos X, los rayos cósmicos, las sustancias radiactivas, varias sustancias químicas e incluso otros genes denominados «genes mutadores». Segundo, no todos los genes de una especie tienen la misma probabilidad de mutar. Cada locus de los cromosomas tiene su propia frecuencia mutacional característica. Por ejemplo, la frecuencia con la que una mutación crea el gen responsable de la enfermedad denominada corea de Huntington (similar al baile de san Vito), en la que la gente muere al comienzo de su edad madura, es de una en 200.000. La frecuencia correspondiente para la acondroplasia (un síndrome de enanismo familiar, característico de los perros de raza basset y de raza daschsund, en el que los brazos y las piernas son demasiado cortos para el cuerpo) es unas diez veces más elevada. Estas frecuencias están medidas en condiciones normales. Si hay presentes mutágenos como los rayos X, todas las frecuencias de mutación normales resultarán incrementadas. Algunas partes de los cromosomas constituyen las llamadas «zonas calientes» (hot spots) con un elevado trasiego de genes, una frecuencia de mutación local muy elevada.

Tercero, en cada locus de los cromosomas, sea una zona caliente o no, las mutaciones en ciertas direcciones tienen más probabilidades que las mutaciones en sentido opuesto. Esto da lugar al fenómeno conocido como «presión mutacional» que puede tener consecuencias evolutivas. Incluso si dos formas de la molécula de hemoglobina, la forma 1 y la forma 2, son selectivamente neutras, en el sentido de que ambas son igualmente eficientes para el transporte de oxígeno en la sangre, todavía podría representar que las mutaciones de 1 hacia 2 son más frecuentes que las contrarias, de 2 hacia 1. En este caso, la presión mutacional tenderá a hacer que la forma 2 sea más frecuente que la forma 1. La presión mutacional se dice que es cero en un locus cromosómico determinado, si la frecuencia de mutaciones en un sentido está compensada por la frecuencia de mutaciones en el sentido opuesto.

Podemos ver ahora que la pregunta de si las mutaciones se producen al azar no es trivial. Su respuesta depende de lo que nosotros entendamos qué quiere decir al azar. Si lo tomamos en el sentido de que una «mutación al azar» significa que no está influenciada por sucesos externos, entonces los rayos X refutan el hecho de que se produzcan al azar. Si pensamos que una «mutación al azar» implica que todos los genes tienen la misma probabilidad de mutar, entonces las zonas calientes (hot spots) sirven para demostrar que no se producen al azar. Si pensamos que «mutación al azar> implica que la presión mutacional es cero en todas las localizaciones cromosómicas, una vez más, no son casuales. Sólo si definimos el concepto «al azar» con el significado de «ausencia de una tendencia general hacia la producción de mejoras corporales», es cuando las mutaciones se producen verdaderamente al azar. Los tres tipos de falta de aleatoriedad real que hemos considerado son incapaces de mover la evolución en dirección hacia una mejora en la adaptación, en contraposición con cualquier otra dirección (funcionalmente) «aleatoria». Hay un cuarto tipo de falta de aleatoriedad, en el que esto es también cierto, aunque ligeramente menos obvio. Será necesario dedicarle un poco de tiempo, porque todavía es motivo de confusión, incluso para algunos biólogos modernos. (Dawkins 1996, “El Relojero Ciego”, 306-07).

En la cita anterior, Dawkins claramente admite –como ha sido científicamente establecido- que hay zonas calientes (hot spots) para la mutación. Entre otras cosas, también admite que la presión mutacional no es la misma en todos los puntos. Estos reconocimientos significan que el plan genético está sujeto a leyes y no es al azar, y es una prueba suficiente de un legislador detrás de ella.

Dawkins define aleatoriedad de la siguiente forma:

Sólo si definimos el concepto «al azar» con el significado de «ausencia de una tendencia general hacia la producción de mejoras corporales», es cuando las mutaciones se producen verdaderamente al azar.

Esto es verdaderamente extraño. Admite que hay zonas calientes para la mutación genética y que hay presión mutacional desigual, y así sucesivamente. Hemos visto que estas cuestiones, o leyes, que gobiernan el plan genético han trabajado junto con la selección para producir una composición integradora, refinada y compleja, tal como la máquina de inteligencia en el ser humano. Por lo tanto, tenemos todo el derecho a decir que estas leyes no sólo indican un legislador, sino que también este legislador tiene un propósito y quiere mejorar el cuerpo, porque hemos observado realmente la mejora corporal durante el curso de la evolución. Lo más extraño de la definición de Dawkins es su conclusión de que la tendencia no tenga un propósito, aun cuando la tendencia existe. ¿Cómo llegó a la conclusión de que no hay una tendencia hacia producción de mejoras corporales? Incluso aunque el cuerpo no mejore, Dawkins necesitaría evidencia para sostener sus afirmaciones. Sin embargo, la mejora ha ocurrido en realidad. Una razón de esto es que la mutación se rige por leyes. En algunos casos, biólogos, genetistas y Dawkins también, ignoran algunas de estas leyes, aunque están al tanto de otras, tales como las leyes relacionadas con las zonas calientes, la presión desigual, etc.

Cuando Dawkins se encuentra enfrentado por hechos científicos que confirman que la mutación se inclina y tiende hacia la mejora, va más allá y admite que la mutación tiende hacia la mejora:

La variación y la selección trabajan juntas para producir la evolución. Los darwinistas dicen que la variación es aleatoria, en el sentido de que no está dirigida hacia una mejora, y que la tendencia hacia una mejora en la evolución viene a través de la selección. Podemos imaginarnos un tipo de espectro continuo de doctrinas evolutivas, con el darwinismo en un extremo y el mutacionismo en el otro. Un mutacionista extremo cree que la selección no juega ningún papel en la evolución. El sentido en que transcurre la evolución viene determinado por el sentido de las mutaciones ofrecidas. Por ejemplo, supongamos que escogemos el aumento de tamaño del cerebro humano que ha tenido lugar durante los últimos millones de años de nuestra evolución. Los darwinistas dicen que la variación ofrecida para que se produjese una selección de mutaciones incluiría unos individuos con cerebros más pequeños y otros con cerebros más grandes; la selección habría favorecido a estos últimos. Los mutacionistas dicen que hubo una tendencia a favor de los cerebros grandes dentro de la variación ofrecida para que se produjesen mutaciones; no hubo selección (o necesidad de selección) después de ofrecida la variación; los cerebros aumentaron de tamaño porque los cambios mutacionales mostraban una tendencia en dirección hacia los cerebros más grandes. Para resumir este punto: en la evolución existía una tendencia en favor de los cerebros más grandes; esta tendencia procedería sólo de la selección (el punto de vista darwinista) o sólo de las mutaciones (el punto de vista mutacionista); podemos imaginarnos un espectro continuo entre estos dos puntos de vista, casi un tipo de intercambio entre dos posibles orígenes de tendencias evolutivas. Un punto de vista intermedio sería que hay una cierta tendencia en las mutaciones hacia el aumento de tamaño del cerebro, y que la selección aumenta esta tendencia en la población superviviente.

El elemento caricaturesco viene introducido en el retrato de lo que quieren significar los darwinistas cuando declaran que no existe ninguna tendencia en las variaciones mutacionales ofrecidas en la selección. Para mí, un darwinista de la vida real quiere decir sólo que las mutaciones no muestran una tendencia sistemática en dirección hacia la introducción de mejoras en la adaptación. (Dawkins 1996, “El Relojero Ciego”)

Entonces Dawkins admite que la mutación genética puede tender hacia la mejora corporal, y que la selección trabaja hacia el aumento de esta tendencia hacia la mejora. De hecho, este reconocimiento y compromiso es suficiente para probar la naturaleza sujeta a leyes, deliberada y con propósito, de la mutación genética. ¿Puede explicarse la tendencia de la mutación hacia una mejora específica y significante, tal como la del tamaño del cerebro, sin que la mutación tenga un propósito y sin que esté sujeta a leyes? ¿Por no mencionar que esta tendencia se produce en un período de tiempo específico? Que es el caso de la evolución del cerebro en el período reciente de la existencia humana, los últimos millones de años. ¿Por qué esta tendencia hacia la mejora no ocurrió en los mamíferos en ningún momento antes? Si no es intencionada y si el plan genético no está sujeto a leyes, ¿por qué ocurrió esta evolución en el período de tiempo reciente de la existencia humana a un ritmo tan acelerado? En efecto, la mutación en el plan genético puede no ser al azar por momentos.

Con respecto a la declaración de Dawkins:

… las mutaciones no muestran una tendencia sistemática en dirección hacia la introducción de mejoras en la adaptación.

Esta conclusión –a pesar de ser arbitraria, inconvincente y carente de pruebas- no cambia en realidad el hecho de que el plan genético está sujeto a leyes, lo cual fue probado después de haberse demostrado que la mutación tiende hacia la mejora. El aumento de la selección natural y el establecimiento de esta mejora no significa que la mutación no tenga una tendencia sistemática en dirección hacia las mejoras. Más bien, la incorporación de la selección dentro de la ecuación de mejoras confirma que la organización de la evolución en su conjunto –la cual consiste en mutaciones genéticas tendientes hacia la mejora y en una selección sujeta a leyes que apuntan a establecer esta mejora- es un sistema preciso y sujeto a leyes con el propósito de conseguir mejoras corporales en una dirección específica y predeterminada, que es un propósito que esta organización busca cumplir. Estas cuestiones o realidades indican claramente que hay un legislados detrás de ellas.


  1. Estas manos son la creación de Dios y trabajan por Su mandato. No importa cuán cerca estén de Él y qué tan altas estén consideradas, son una creación y no se caracterizan por ser una divinidad absoluta. Muhammad y Ali (a), la descendencia de Muhammad, los profetas y los ángeles (a) son seres creados, dentro de los cuales hay oscuridad. Como demuestra la realidad, no están libres de imperfección.

Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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