Discutiré primero la declaración de ellos, de que la evolución es no aleatoria y que es resultado de la aleatoriedad.

Sobre el tema de determinar la aleatoriedad y la no aleatoriedad, al querer dar un ejemplo para demostrar que el proceso de la selección natural es no aleatorio y que proviene de orígenes aleatorios –los cuales son, en opinión de Dawkins, la naturaleza, la mutación genética o el cambio genético- dice lo siguiente:

Si uno pasea arriba y abajo por una playa pedregosa, observará que las piedras no están ordenadas al azar. Las piedras más pequeñas tienden a encontrarse en zonas segregadas que discurren a lo largo de la playa, mientras que las más grandes están en zonas o franjas diferentes. Las piedras han sido clasificadas, ordenadas, seleccionadas. Una tribu que viviese cerca de la costa podría maravillarse ante esta prueba de clasificación u ordenamiento del mundo, y podría desarrollar un mito para explicarlo, atribuyéndolo, quizás, a un Gran Espíritu celestial con una mente ordenada y un gran sentido del orden. Podríamos sonreír con indiferencia ante esta idea supersticiosa, y explicar que, en realidad, el ordenamiento se debe a las fuerzas ciegas de la física, en este caso, la acción de las olas. Las olas no tienen ninguna finalidad, ni intención, ni una mente ordenada, no tienen mente. Simplemente, empujan las piedras con energía, y según éstas sean grandes o pequeñas responderán de manera diferente a este tratamiento, de manera que terminen a diferentes niveles de la playa. A partir de un gran desorden se origina un poco de orden, sin que lo planifique ninguna mente.

Las olas y las piedras juntas constituyen un ejemplo sencillo de un sistema que genera automáticamente un orden. El mundo está lleno de estos sistemas. El ejemplo más simple que se me ocurre es el de un agujero. Sólo los objetos más pequeños que él pueden pasar a través de él. Esto significa que, si empezamos con un conjunto de objetos ordenados al azar situados encima del agujero, y los agitamos y hacemos chocar entre sí, al cabo de un tiempo los objetos situados por encima y por debajo del agujero estarán clasificados de una forma no aleatoria. El espacio situado por debajo del agujero mostrará una tendencia a contener los objetos más pequeños que el agujero, y, el espacio situado por encima, los objetos mis grandes. Por. supuesto, la humanidad ha usado desde hace tiempo este principio tan simple de generar orden, mediante un dispositivo muy útil conocido como criba. (Dawkins 1996, “El Relojero Ciego”, 43-44).

En cuanto al ejemplo de las piedras y las olas, realmente no sé cómo Dawkins pasó por alto el hecho de que esto está sujeto a leyes y no es al azar, y que ha producido no aleatoriedad. Una de las causas del movimiento de las olas es el efecto de la ley de gravedad entre la Luna y la Tierra, debido a la proximidad de la Luna a la Tierra. Como tal, el movimiento de las olas está gobernado inicialmente por una fuerza gravitacional sujeta a leyes, es decir que el movimiento de las olas no es resultado del azar, sino que, al contrario, es resultado de un sistema y de la ley de gravedad. Las piedras de la playa también están sujetas a las leyes de gravedad, y son arrojadas y ordenadas más cerca o más lejos a lo largo de la playa según su propio peso. La ley de gravedad no es aleatoria y no proviene del azar. Si Dios quiere, discutiremos la ley de gravedad cuando examinemos la teoría del Big Bang, porque ni el espacio que se curva ni los gravitones provienen del azar ni de la nada absoluta.

Dawkins no tiene derecho a decir que la aleatoriedad ha producido la no aleatoriedad. Esto simplemente es falso. En efecto, Dawkins puede decir, “¿Cuál es el propósito de que las piedras sean ordenadas en la playa por la no aleatoriedad y la ley de gravedad?” La respuesta a esto es muy simple. No es necesario que tenga un propósito específico aquí. Lo que importa es que se trata de una ley no aleatoria ordenada que no ha venido de la nada absoluta, así que definitivamente tiene un propósito. Es suficiente decir que el propósito de la ley de gravedad ha dado como resultado la existencia de estrellas, galaxias y cúmulos galácticos, y subsecuentemente hasta nuestra propia existencia. Por lo tanto, está sujeta a leyes y tiene un propósito. No necesario que conozcamos cada propósito de la ley de gravedad, ya que ni siquiera representamos el tamaño de un átomo en comparación con el universo que la ley de gravedad trajo a la existencia. Así que si en alguna ocasión, en algún momento y por alguna razón no somos conscientes del propósito de la ley de gravedad –como cuando el lapso de tiempo del propósito sea de un millón de años- eso no significa que la ley no tenga un propósito. Es suficiente que hayamos demostrado que es una ley y que no es aleatoria. Esto demuestra que tiene un propósito y un legislador que quiere lograr un propósito a través de ella.

Creo que ahora está claro que la tribu primitiva de la historia de Gran Espíritu de Dawkins es más racional que el mismo Dawkins porque por lo menos, ellos reconocen lo obvio: que el orden y lo no aleatorio no provienen del desorden y del azar. Uno que no tiene algo no puede darlo, entonces ¿cómo el azar podría crear orden?

El ejemplo del agujero y los objetos que pasan a través de él es más claro que el de las piedras y las olas. Cuando colocamos objetos sobre un agujero, los sometemos a una ley, y los gobernamos con un agujero. Además, la caída de estos objetos está gobernada por la ley de gravedad, así que tenemos una ley y no aleatoriedad produciendo no aleatoriedad y orden. Por lo tanto, tiene un propósito.

No encuentro necesario discutir en detalle el resto de los ejemplos de Dawkins, tales como el ejemplo del sistema solar. Todos están al tanto del hecho de que el sistema solar está sujeto a la ley no aleatoria de gravedad, así que la no aleatoriedad de la ley de gravedad es lo que ha proporcionado no aleatoriedad al sistema solar.

También, en el ejemplo que se dio antes de responder a la idea falsa o argumento de probabilidades en la evolución, Dawkins explicó que la diferencia entre la evolución de un solo salto –lo cual no tiene nada que ver con la teoría de la evolución y está refutada con el argumento de probabilidades ya mencionado- y la evolución acumulativa que tiene lugar en la naturaleza, es parte de la teoría de la evolución, y no está refutada por el argumento ya mencionado. Sin embargo, a pesar de haber explicado la diferencia en general, el ejemplo de Dawkins lo coloca en una posición en la cual el cambio genético o mutación es no aleatorio, es decir que, según el ejemplo, la evolución está sujeta a leyes y tiene un propósito. También significa que tiene un legislado que quiere lograr un propósito con ella. Esto demuestra la existencia del dios que Dawkins trató de negar. En efecto, él mismo demostró esto con su ejemplo. Aunque Dawkins no crea que su ejemplo revela lo que ocurre en la naturaleza, porque significa que la evolución tiene un propósito, lo vemos como un ejemplo que reúne en gran medida lo que ocurre en la naturaleza por cómo hay un proceso de evolución que siempre está revelando su propósito.72

El ejemplo de Dawkins, del mono y las frases de Shakespeare demuestran que la evolución acumulativa completamente tiene un propósito, porque en su ejemplo, hizo que la computadora, en cada momento y en cada generación, revisara basándose en la frase que quería alcanzar a través de los intentos, y la comparara con lo que iba obteniendo. En pocas palabras, esto significa que la computadora tenía un objetivo para alcanzar –la frase con la cual comparaba todos sus intentos en cada momento- y la más parecida o más adecuada de sus frases era elegida de sus intentos para alcanzar eventualmente esa frase.

El ordenador examina las frases mutantes sin sentido, la «descendencia» de la frase original, y elige la que más se parece a la frase objetivo… (Dawkins 1996)

En resumen, la computadora tenía un plan que ejecutaba, no directamente, sino a través de intentos y evolución acumulativa. Este es exactamente el punto al que buscamos llegar: el de que la evolución está sujeta a leyes, y que el cambio y la mutación en el plan genético es no aleatorio (es decir, que está sujeto a leyes), al menos a veces, mientras persiga un objetivo específico. Por lo tanto, debe haber alguien detrás de ella que escribió su ley para llegar a la meta. Alternativamente, podemos decir que la meta fue diseñada por el legislador, y que también estableció la ley que garantiza que la meta sea alcanzada, una vez aplicada.

Además, la computadora que realizó este trabajo es capaz de comprensión, ejemplificado por leer los resultados, comparándolos con la meta objetivo a alcanzar, y eligiendo el más adecuado con el que continuar:

El ordenador examina las frases mutantes sin sentido, la «descendencia» de la frase original, y elige la que más se parece a la frase objetivo…

Por lo tanto, es incorrecto aplicar este ejemplo a un elemento de la naturaleza descripto por Dawkins como ciego, a menos que digamos que se trata de una fuerza conocedora, consciente que dirige externamente el proceso de evolución, aunque sea sólo en cierta medida y bajo ciertas condiciones o con intervención cuando sea necesario. Tomado del mismo ejemplo anterior de Dawkins, esto también demuestra nuestro caso.

Nuestra evidencia de esta fuerza conocedora y consciente que domina el proceso de selección natural, es que la naturaleza –o el medio ambiente del organismo, con todo lo que hay en él, hasta las partes del mismo organismo- está controlada por las leyes de las partículas cuánticas con las cuales están formados los elementos de todos los cuerpos, y la existencia de estas partículas cuánticas es el rastro de una de las cuatro fuerzas universales. Podemos especificar la fuerza de gravedad aquí, como explicaremos a su debido momento, la gravedad debe existir debido a una entidad eterna original independiente, lo cual será explicado luego también. Esto prueba la existencia del Independiente Absoluto, no solo en la naturaleza que rodea al organismo que cumple la evolución, sino también en cada parte del mismo cuerpo del organismo. Estos cuerpos dependen de Él, ya que Él es el origen de las partículas cuánticas que forman la materia. Es exactamente como el funcionamiento de un motor que depende de la electricidad producida por una planta eléctrica.

Además, Dawkins vuelve a su ejemplo, comentando:

Aunque el modelo mono/Shakespeare es útil para explicar la distinción entre la selección en una sola etapa y la selección acumulativa, induce a error en algunos puntos importantes. Uno de estos puntos es que, en cada generación de «producción» selectiva, las frases mutantes de la «descendencia» fueron juzgadas de acuerdo con el criterio de semejanza con un objetivo ideal distante, la frase METHINKS IT IS LIKE A WEASEL. La vida no es así. La evolución no tiene una finalidad a largo plazo, ni una perfección final que sirva de criterio a la selección, aunque la vanidad humana alimente la absurda noción de que nuestra especie sea el objetivo final de la evolución. En la vida real, el criterio selectivo es siempre a corto plazo, la simple supervivencia o, en términos más generales, el éxito en la reproducción. Si, después de eones, lo que parece ser un progreso hacia algún objetivo distante parece, retrospectivamente, haberse conseguido, se trata en todo caso de una consecuencia casual de muchas generaciones de selección a corto plazo. El «relojero», que es la selección natural acumulativa, es ciego cuando mira hacia el futuro y no tiene ningún objetivo a largo plazo. (Dawkins 1996, “El Relojero Ciego”, 50).

Dawkins no podría escapar admitiendo que hay un propósito que dirige a la evolución que la haga no aleatoria. Sin embargo, dijo que es objetivo a corto plazo, más que uno a largo plazo:

En la vida real, el criterio selectivo es siempre a corto plazo, la simple supervivencia o, en términos más generales, el éxito en la reproducción.

Esto significa que hay un propósito. Si este propósito a corto plazo, y si hay éxito en la reproducción, eso no cambia el hecho de que haya un propósito y que la evolución tenga un propósito. Para ser más preciso, el legislador de la evolución tiene un propósito, y el propósito final no es sino un resultado inevitable de la acumulación de propósitos a corto plazo. En efecto, él puede decir que se trata de una acumulación no aleatoria centrada en torno a la mutación sin propósito y al azar, pero la respuesta a esto es lo que he dicho anteriormente, que la acumulación que ocurre es resultado de la selección natural y la mutación genética, ambas cuales están controladas por leyes físicas. Estas leyes, como resultado final, producen una teoría unificada o ley unificada, que a su momento nos trae a una razón eternal y original de la materia, es decir, la naturaleza con todo lo que contiene. Como resultado, esta razón original (Dios) domina la selección natural que depende de Él. Él la ejecuta haciendo funcionar las partículas cuánticas que la forman. Como tal, Él es su legislador.

Explicaremos esto a modo de ejemplo: tenemos a la evolución que ocurre basada en un propósito a corto plazo, llamémoslo “éxito general en la reproducción”. Ahora, imaginemos que este propósito es una bandera roja, y que El Relojero Ciego de Dawkins, la evolución, sigue a estas banderas rojas, a una tras otra. Aunque este relojero no puede ver el propósito final, claramente ve el propósito a corto plazo, y la sigue con exactitud de acuerdo a la ley fijada dentro de él y la ley del medio ambiente que lo está dirigiendo. Como resultado, seguir los propósitos a corto plazo le hacen alcanzar sin saberlo el propósito final. Esto sin duda significa que quien hizo las leyes de la evolución definitivamente tiene un propósito a la larga, porque estas leyes que formaron los propósitos a corto plazo son lo que finalmente llevó a la evolución a este propósito. Por lo tanto, no podemos dogmáticamente afirmar que estas leyes, con todas ellas y su trabajo combinado, no pretendan alcanzar ese propósito. Lo que es correcto que digamos es que estas leyes tienen un propósito, y que fueron hechas para alcanzar ese resultado y propósito, especialmente teniendo en cuenta que es algo importante. El hecho de que sea completamente apropiado como un propósito de evolución no puede pasarse por alto. ¡¿Es posible que digamos que las espirales de un caracol –las cuales representan una precisa ecuación matemática- no estén controladas por una ley?! La verdad es que están controladas por una ley matemática. De hecho, cada quark, electrón y partícula cuántica de la materia de un organismo sigue una ley. Si llevamos esto a su punto final, llegamos a una ley unificada que vino de una razón original y eterna. Él es el hacedor de todas las leyes que rigen la naturaleza, y, por lo tanto, rige el proceso de evolución biológica también.

En la naturaleza, vemos que la vida y la evolución están sujetas a leyes y siguen un cierto camino. El metabolismo y la vida tienen una ley precisa que les llevó a la existencia. Funcionan de acuerdo a ese plan genético, el cual representa una composición precisamente organizada y compleja. Además, el medio ambiente, o naturaleza, tiene leyes que gobiernan externamente la dirección del plan genético hacia una dirección determinada, o propósito a corto plazo. Cuando encontramos que estos propósitos a corto plazo se han acumulado y nos han traído a un propósito –en vez de a la nada- entonces ciertamente concluiremos que estas leyes tienen un propósito, o para ser más exactos, que su legislador tiene un propósito. Por otra parte, también podemos encontrar que estos propósitos a corto plazo han alcanzado un propósito grande y significativo que es externamente valioso, a saber, la máquina de inteligencia del ser humano, o el ser humano que ha hecho todo lo que es nuevo en esta Tierra. Seguramente esto es una prueba suficiente de que el legislador de la evolución, o quien ha planeado estos caminos que la evolución habría de tomar, o digamos el hacedor del plan genético que produce vida, ha tenido un propósito y ha sido consciente de su trabajo desde el principio –especialmente después de que se nos ha demostrado que Él es la razón original de la existencia y continuación de la materia, como será demostrado a su debido tiempo.

En verdad, no hay ninguna persona racional que no considere al ser humano como a un gran propósito.

Es realmente extraño cómo Dawkins considera como una absurda noción de que el ser humano sea un propósito valioso. Aunque consideremos al ser humano, o a su máquina de inteligencia, como un propósito intermedio –más que como uno final-, el ser humano aun es un gran propósito que no puede ser negado racionalmente. Por lo tanto, no solo es verdaderamente extraño, sino también desagradable que Dawkins diga,

…aunque la vanidad humana alimente la absurda noción de que nuestra especie sea el objetivo final de la evolución.

Que sea un propósito intermedio en lugar de uno final, pero esto es suficiente aun para demostrar que el legislador de la vida y la evolución tiene un propósito. No obstante, hemos demostrado y demostraremos que la evolución tiene un propósito, incluso sin tomar al hombre como su resultado y propósito. Es más, el proceso de selección natural que ocurre con cada generación es producto de un proceso de revisión periódica sujeta a leyes interna y externamente para transmitir lo que conviene a la supervivencia de acuerdo a la ley prescrita de la evolución, y para evitar rasgos característicos que no cumplen con los requisitos para establecerse, de acuerdo a la misma ley prescrita de la evolución. Esto claramente significa que la ley de la evolución fue establecida para dar vida a un cierto resultado o propósito. En efecto, los asombros nunca cesan con Dawkins y los ateos que ven todo este proceso legislativo y luego dicen que no hay legislador, que ven propósitos a corto plazo, los admiten, y luego niegan el propósito a largo plazo, aunque este último sea un resultado inevitable y acumulativo de procesos a corto plazo.73 74

Para hacerlo más simple:

Tenemos una trayectoria que va desde punto A hasta el punto Z.

Una persona comienza su viaje desde el punto A hacia el punto B, con el propósito de llegar al punto B.

Hace otro viaje desde el punto B hacia el punto C, con el propósito de llegar al punto C.

Luego continua su viaje desde el punto C hacia el punto D, con el propósito de llegar al punto D.

El viaje continúa de esta manera hasta que eventualmente llega al punto Z.

El punto Z definitivamente no era el objetivo de esta persona al comienzo. Sin embargo, la ley que hizo de un cierto punto el objetivo de esta persona, que le llevó un paso más cerca hacia el punto Z en cada momento, es sin duda una ley que al ser aplicada tiene un resultado acumulativo de alcanzar el punto Z. Así que la acumulación de propósito a corto plazo dio como resultado el propósito a largo plazo, es decir, que la aplicación de esta ley en cada momento nos llevó eventualmente hasta el punto Z. Además, el punto Z debe ser alcanzado por el camino general de la evolución. Imagine que el punto Z es la máquina de inteligencia (el cerebro, por ejemplo) o la máquina sensible a la luz (el ojo). La mutación deberá proporcionarles sus genes y mejoras, mientras que la selección los establecerá y los mejorará. Por lo tanto, la cuestión se ha resuelto a favor de que la evolución tenga un propósito.

Debe notarse que podríamos imaginar a la evolución produciendo seres ciegos o sin máquina de inteligencia, pero no es posible que imaginemos a la evolución sin proporcionar vista o una máquina de inteligencia, o estableciéndolas y mejorándolas a lo largo de su trayectoria general, dentro de la vida en general (y no sólo en individuos de algunas especies).

Por lo tanto, la evolución tiene un propósito y está sujeta a leyes. Estas leyes tienen legislado que tiene un propósito, y él pretende alcanzar el propósito por medio de la aplicación de la ley.


  1. Ver: El Argumento de la Probabilidad Utilizado Contra la Teoría de la Evolución.
  2. Impuesto internamente por la diferenciación genética y la herencia.
  3. Impuesto externamente por las condiciones y naturaleza circundante.

Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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