La teoría del diseño inteligente se basa en probar el diseño inteligente en el linaje de los organismos y sus partes, y afirma que este diseño indica la existencia de un diseñador de estos organismos, probando de esta manera la existencia de un dios. Hay dos formas de abordar el Diseño Inteligente.

La primera forma es sostener que la creación ocurrió de un salto, buscando probar que los organismos fueron diseñados demostrando la precisión y la complejidad de los seres vivos y sus partes, e indicando así que fueron creados tal cual los vemos hoy sin que hayan atravesado ninguna etapa de la evolución. Este es el enfoque más común y bien conocido de la teoría del diseño inteligente. Sin embargo, la evidencia en favor de la evolución es clara y suficientemente contundente como para hacer creer que la creación ocurrió de un salto, así como ingenuo.

La segunda forma es que la teoría del diseño inteligente puede amoldarse de manera tal que concuerde con la evolución, buscando probar mediante la complejidad, la estructura y la precisión de la organización de los seres vivos y sus partes, que los organismos fueron diseñados, que la evolución tiene un propósito, y que, por lo tanto, hay un dios detrás de la evolución que desea lograr este propósito.

El problema con ambos enfoques es que hay grandes hoyos en el diseño, incluso cuando el así llamado diseñador (el dios) es omnisciente y omnipotente. Un dios así debería crear un diseño íntegro sin grandes hoyos, como la debilidad de la espina dorsal de los seres humanos, por ejemplo. La razón de esta debilidad de la espina dorsal es que está diseñada para un cuerpo curvo. No está diseñada idealmente para un cuerpo vertical como el humano, por eso es que muchas personas de la Tierra sufren de dolor de espalda al menos una vez en sus vidas. También, hay un nervio laríngeo con su elongación que algunos expertos en anatomía comparada consideran un error en el diseño, y, por consiguiente, no puede haber sido diseñado para cada especie individualmente porque su longitud no otorga ningún beneficio real para el individuo. De hecho, es perjudicial, ya que su longitud hace que el nervio esté más propenso a los daños que si fuera más corto, en la medida necesaria.

Con respecto a los que creen que la creación ocurrió en un salto, este argumento no puede ser refutado lógicamente, porque el error del nervio laríngeo es un error grande y es suficiente para refutar el diseño inteligente del cuerpo junto con todas sus partes en todas las especies. Como este defecto demuestra una considerable desviación de un diseño perfecto, inteligente, no puede ser explicado a menos que sea una herencia evolutiva.

Con respecto a los que creen en la evolución y en el diseño inteligente, mientras que al mismo tiempo creen que el diseñador es una divinidad absoluta, o sea, que es omnisciente y omnipotente, el argumento aún se sostiene, debido al hecho de que hay un defecto en el diseño de los seres vivos que refuta la omnisciencia del diseñador. Sin embargo, si dicen lo que Dios dice en el Corán, que la creación, o el diseño y el desempeño de la creación, fue a través de las manos de Dios, es decir, a través de la intercesión de la creación de Dios Altísimo, entonces el diseño que no es completamente perfecto puede ser justificado como un pequeño error del diseño en el comienzo que fue empeorado por la evolución, hasta convertirse en una herencia evolutiva acumulada que aparece como un error obvio en el diseño.

Esta es una clara indicación de que el creador original es Dios Altísimo, el Dios absoluto. Sin embargo, el creador directo no es Dios Altísimo, sino una creación santificada que comenzó a crear por orden de Dios Altísimo, y estos reflejan su imperfección como seres creados llenos de luz conteniendo oscuridad, porque la luz en la cual no hay oscuridad es Dios Altísimo, el mejor de los creadores, quien creó al primer intelecto, Muhammad (s), luego creó a las primeras luces de él, y luego les ordenó comenzar a crear los Él deseaba, con Su fuerza y poder. Por eso el Altísimo dijo:

{Y, ciertamente, hemos creado al ser humano de un trozo de barro. Luego, le hicimos una gota en un lugar protegido. Luego creamos de la gota un coágulo, y creamos del coágulo una masa, y creamos de la masa, huesos, y cubrimos los huesos con carne, luego formamos otra creación. Por tanto, bendito sea Dios, el mejor de los creadores} Corán Capítulo “Los Creyentes” 23:12-14.

Notar también el uso del singular y el plural en el versículo: “hemos creado… hicimos… creamos… creamos… creamos… cubrimos… creamos… formamos”. El versículo termina con la declaración de que el dominante sobre los creadores que comenzaron a crear, es Dios Altísimo: {Por tanto, bendito sea Dios, el mejor de los creadores}. Dios aclaró la posición de estos creadores y que son manos de Dios Altísimo, es decir aquellos, a través de quienes Dios, el mejor de los creadores, comenzó la creación: {Y el cielo, lo hemos construido con manos, y Somos Expansores.} Corán Capítulo “Los Vientos Huracanados” 51:47.

Algunos podrían decir que la ubicación de la espina dorsal, y los planes para el nervio laríngeo de esta forma, tienen algunos beneficios en el camino de la evolución, o incluso en algunos momentos. Lo cierto es que, aunque esto sea demostrado más allá de toda duda, aún no refuta el hecho de que esto indica que son una herencia evolutiva histórica y, por lo tanto, refuta que la creación haya ocurrido de un salto.

Además, no refuta el hecho de que no sea un diseño que venga de un creador omnisciente y omnipotente. Un diseño mejor puede imaginarse, lo cual significa que no es el mejor, el más ideal, o el diseño más completo. Por tanto, no hay escape de aceptar lo que Dios dijo en el Corán: que las manos de Dios fueron intermediarias en el proceso de creación.

Resumen:

En este capítulo, hemos demostrado que la evolución tiene un propósito probando que la máquina de inteligencia superior ha sido su propósito desde el principio. Después, mediante signos e indicaciones, buscamos demostrar que:

La mutación a veces está sujeta a ley, así pues, ha sido demostrado que tiene un propósito. Y que la evolución, que es el resultado de una actividad coordinada de mutación y selección, está sujeta a una ley y tiene un propósito.

Nuestro adversario asume lo contrario, aunque es incapaz de presentar una evidencia decisiva, irrefutable de la aleatoriedad completa, ya sea en la etapa de toda mutación genética, o el resultado final de la evolución, o digamos, el resultado que la evolución alcanzó hasta ahora. Esto de por sí, ya es suficiente para mantener a los que quieren demostrar la inexistencia de un dios, desprovistos de una evidencia decisiva, e incapaces de concluir en que no hay ningún dios en esta etapa. Este es el caso si no tiene que admitir la existencia de un dios basado en la evidencia presentada en este capítulo, al menos la evidencia relacionada con la máquina de inteligencia como propósito de la evolución.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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