El cerebro como máquina de inteligencia es una evidencia irrefutable de que la evolución tiene un propósito, como he explicado previamente. El gen que construye la máquina de inteligencia es el mejor gen, porque es la mejor máquina de supervivencia en la competencia por la supervivencia. Siempre que un gen para la construcción de una máquina de inteligencia se encuentra en la vida, la evolución lo refinará para moverse hacia una mayor inteligencia. Esto prueba que la evolución tiene un propósito, y esto es suficiente para demostrar la existencia de un dios detrás del propósito.

Se han propuesto muchas teorías para explicar el rápido y continuo crecimiento del cerebro en los antepasados humanos durante los últimos millones de años, hasta que fue alcanzado el cerebro del Homo sapiens. Todas estas teorías pueden resumirse en una afirmación: que el cerebro es la mejor máquina de supervivencia, así pues, siempre que estén disponibles las condiciones adecuadas, y cuando la mutación proporcione genes para su mejora, ya sea en tamaño o calidad, inevitablemente se moverá rápidamente hacia la mejora.

El cerebro es una máquina de supervivencia ideal para el organismo, pero el costo económico para el cuerpo es alto, porque requiere de una gran cantidad de energía para funcionar comparado con otras partes del cuerpo. Un cerebro más desarrollado implica que el cuerpo como un todo necesitará grandes cantidades de alimento. En consecuencia, hay una ecuación que establece que siempre que esté disponible la mejora de esta máquina mediante mutación genética para ayudar al cuerpo a reunir mayores cantidades de alimento a fin de lograr suficiencia y capacidad para reproducirse, o proporcionar una oportunidad adicional para sobrevivir al peligro, o prepararlo para una mayor capacidad para la comunicación social, entonces es cierto que la selección natural establecerá firmemente un gen mutante como este tan rápido como sea posible. El cerebro crecerá de esta manera mientras estén disponibles mutaciones genéticas hacia la mejora. El cerebro es la máquina de supervivencia ideal, por lo cual es normal que la selección natural continúe evolucionando la máquina de inteligencia del organismo, hasta que se agote cada mejora proporcionada por la mutación genética.

Quizás lo más importante que ha marcado a los ancestros humanos de África en los últimos millones de años haya sido su vida social. Cazaban y combinaban su fuerza, de modo que fueron capaces de sobrevivir más eficazmente en grupos. La comunicación óptima entre individuos es central al construir un grupo exitoso que sobrevivirá. Para lograr la comunicación óptima, requieren un lenguaje que abarque más y más, desarrollándose para satisfacer sus necesidades de comunicación. Por lo tanto, cada nueva generación puede encontrarse con más palabras y más información a ser memorizada en comparación con la generación anterior. Con el tiempo, las palabras y la información aumentan en complejidad, y pueden también evolucionar y multiplicarse. Así en el principio, el lenguaje puede haber consistido en lenguaje de señas y unos pocos sonidos, que, con el tiempo, se multiplican y se vuelven más complejos, aumentando la necesidad de mejorar la máquina de memorización —el cerebro. Siempre que la mutación genética proporcione esta mejora, inevitablemente quedará seleccionada y firmemente establecida por la selección natural porque los individuos que tengan el gen de esta mejora se volverán más capaces de sobrevivir, reproducirse, y pasar sus genes a las siguientes generaciones. Los genes para la mejora del cerebro, ya sea en tamaño o calidad, continuará aumentando y quedará establecido en la sope de genes presente en la naturaleza. El tamaño del cerebro aumentará gradualmente de esta manera.

La única explicación certera que los biólogos tienen para la abundante disponibilidad de mutaciones de mejora del cerebro —tal como en los antepasados de los humanos quizás— especialmente en los últimos millones de años (específicamente los últimos dos millones) es el conocido hecho provisto por el registro fósil: que hay un patrón reiterativo en la evolución, que la velocidad de la evolución es irregular en general. Hay pausas o semipausas, y a la inversa, hay una velocidad relativamente alta por estándares evolutivos junto a estas pausas. Este patrón evolutivo no puede explicar cómo la mutación genética puso a disponibilidad mutaciones de mejora consecutivas en determinados períodos de tiempo y a gran velocidad relativa a la en general, lenta historia de la evolución, porque cuando hablamos de velocidad de evolución, o su velocidad hacia la mejora en particular, es como si estuviéramos diciendo que hay una rápida mutación genética orientada hacia la mejora. Estas dos cuestiones van de la mano, ya que no hay evolución sin mutación genética. El hecho de que la mutación genética ponga a disposición una importante cantidad de mutaciones de mejoras para las partes del cuerpo, y en un período de tiempo en particular, no puede ser explicado por aquellos que dicen que la mutación genética es completamente, y uno por ciento aleatoria.

Podemos decir que la cuestión tiene un propósito y es intencional porque la mutación genética proporcionó mutaciones de mejora en tamaño y calidad específicamente para el cerebro humano en el período de tiempo más reciente en particular, así que no es razonable atribuirlo al puro azar solamente.

¡¿Por qué la mutación genética proporcionó tantas mutaciones de mejora en tamaño y calidad para el cerebro humano en el período de tiempo más reciente en particular (aproximadamente dos millones de años)?!

¡¿Por qué las mutaciones de mejora del cerebro no las proporcionaron a otros organismos, tales como el chimpancé?!

Un biólogo evolucionista podría responder proponiendo que las mutaciones también las proporcionaron al chimpancé y otros, pero que fueron costosas económicamente ya que el cerebro requiere una gran cantidad de energía para funcionar. Por lo tanto, cualquier mejora del cerebro no significa solamente una mejor capacidad de obtener comida, escapar de enemigos y sobrevivir, sino que también aumenta la necesidad por energía y alimento adicional, colocando así al animal en peligro adicional. Como el chimpancé no es bípedo, no puede disfrutar del beneficio ideal de estas mutaciones como para que sean seleccionadas, por eso estos genes no se establecieron en el acervo de genes del chimpancé. Sin embargo, como los humanos son bípedos, el beneficio de estas mutaciones superaron el costo y por lo tanto fueron seleccionadas y establecidas en el acervo de genes humanos.

Sin embargo, esta respuesta aún implica que la evolución tiene un propósito y que está planeada para alcanzar un propósito específico, ya que basado en esta respuesta, los escalones de la evolución se construyen de una manera que se asemeja a la estructura de un rompecabezas. La mejora constante del cerebro, ya sea en tamaño como en calidad, hacia la producción de un cerebro superior, es un escalón que sólo ha sido alcanzado por los seres humanos, porque está construido sobre el escalón previo del bipedalismo. El cerebro superior fue alcanzado sólo después de que fue alcanzado el bipedalismo, así que la cuestión está organizada y no es aleatoria. La evolución del cerebro en tamaño y calidad en el período de tiempo más reciente (casi dos millones de años) requirió de escalones preliminares que tuvieron que ser construidos antes. Sin ellos nunca hubiera ocurrido, aunque hubieran estado disponibles las mutaciones de mejora adecuadas. En pocas palabras, esto significa que no importa cómo haya procedido el proceso de evolución, habría producido al ser humano o bípedo, ser intelectual con un cerebro superior, porque la mutación y la selección han de producir eventualmente un animal bípedo tarde o temprano. Si este animal estuviera disponible, su cerebro tendría que evolucionar sustancialmente, tanto en tamaño como en calidad, para producir para nosotros el animal con el cerebro superior, o ser humano. Como la mutación y la selección deben hacer esto tarde o temprano, debemos alcanzar este resultado, los humanos modernos, u Homo sapiens.

Si alguien no quiere aceptar este resultado en conjunto, no tiene escapatoria de aceptar lo que he mostrado con evidencia decisiva: que no importa qué camino tome, la vida evolucionada debe producir inteligencia de alguna manera, mientras haya suficiente tiempo disponible.

Lo que es inseparable de la opinión de Carl Sagan y otros científicos con respecto a la inteligencia —ya sea que admitan este resultado o no— es que la vida y la evolución tienen un propósito, porque ese es el único significado de la afirmación de que la máquina de inteligencia tenga un propósito que la vida que evoluciona debe alcanzar, no importa en qué parte del universo que vivimos esté.

El número de avanzadas civilizaciones que hoy puedan existir en la galaxia de la Vía Láctea dependerá de múltiples factores, que van desde el número de planetas que tenga cada estrella hasta la probabilidad de que exista vida en cada uno de ellos. Pero una vez ha surgido la vida en un medio relativamente favorable y han transcurrido miles de millones de años del proceso evolutivo, somos muchos los que creemos en la posibilidad de que en este medio hayan aparecido seres inteligentes. (Sagan, 1978, “Los Dragones del Edén”, 240).

Sin embargo, hay quienes no aceptan que la máquina de inteligencia sea un producto inevitable de la existencia de vida, y se oponen a ella. Stephen Hawking dice:

Así, ¿cómo nos explicamos la ausencia de visitantes extraterrestres? Podría ser que una especie avanzada conociera nuestra existencia, pero nos estuviera dejando cocer en nuestra salsa primitiva. Sin embargo, es dudoso que fuera tan considerada hacia una forma inferior de vida: ¿nos preocupamos nosotros de cuántos insectos o gusanos aplastamos? Una explicación más razonable es que la probabilidad de que se desarrolle vida en otros planetas o de que la vida llegue a ser inteligente sea muy baja. Como afirmamos que somos inteligentes, quizás sin mucha base para ello, tendemos a ver la inteligencia como una consecuencia inevitable de la evolución. Sin embargo, podemos cuestionarnos esto, ya que no resulta claro que la inteligencia tenga mucho valor para la supervivencia. Las bacterias se las arreglan muy bien sin inteligencia, y nos sobrevivirán si nuestra llamada inteligencia nos lleva a exterminarnos en una guerra nuclear. Así, puede ser que cuando exploremos la galaxia encontremos vida primitiva, pero no es probable que hallemos seres como nosotros. (Hawking, 2001, “El Universo en una Cáscara de Nuez”, 171)

En verdad, la objeción de Hawking y muchos otros no puede ser usada contra lo que buscamos demostrar previamente, porque no queremos demostrar que la máquina de inteligencia sea la mejor máquina para habilitar a los cuerpos para sobrevivir bajo todas las condiciones, incluyendo las extremas. Más bien, lo que queremos demostrar es que la máquina de inteligencia es la mejor máquina de supervivencia cuando se trata de competir con pares por alimento y supervivencia en el viaje de la evolución de la vida, así que la evolución debe alcanzar y desarrollar la máquina de inteligencia si hay disponible suficiente tiempo.

Para que la discusión sea científica y precisa, debe restringirse al efecto que la máquina de inteligencia tiene sobre organismos a lo largo del viaje de la evolución, y compararla con otras máquinas de supervivencia en la competencia por alimento y supervivencia. En ese caso, concluiríamos inevitablemente que la máquina de inteligencia es la máquina de supervivencia ideal.

La discusión aquí, aunque ficticia, será sobre las bacterias u organismos eucariotas unicelulares. Si la máquina de inteligencia aparece en algunos de estos organismos debido a la mutación, tendrían una ventaja de supervivencia, porque les daría una ventaja sobre otras máquinas de inteligencia tales como velocidad o armas biológicas cuando se trate de obtener alimento y escapar de enemigos. Por lo tanto, la evolución selecciona la máquina de inteligencia y la desarrolla, etc. De esta manera, la cuestión se ha resuelto y no hay escapatoria para Hawking, Dawkins y otros, excepto asumir la presencia de vida congelada en los fósiles bacterianos vivos. Esta es una suposición imaginaria que no puede alcanzar en la realidad, mientras haya mutación de mejora y suficiente tiempo para establecerla.

La verdad es, incluso en el nivel de la falacia presentada por Hawking y otros, podemos decir que siempre que una bacteria entre en carrera competitiva por la supervivencia con organismos suficientemente inteligentes, la inteligencia indudablemente ganará. La mejor evidencia de esto es lo que ocurre ahora en el campo médico: ¿Hawking duda de que nuestra inteligencia nos permita ganar a las bacterias que atacan nuestros cuerpos y eliminar a muchos tipos de bacterias dañinas en cualquier lugar que elijamos, tal como una sala de operaciones? No es improbable que los humanos serán capaces un día de eliminar cualquier tipo de bacteria u organismo eucariota microscópico sobre la Tierra en conjunto.

Creo que ahora ha sido resuelto que mientras haya evolución, esta tiene un propósito y su propósito es producir la máquina de inteligencia. Además, mientras haya propósito, debe haber detrás un legislador con un propósito, que quiere alcanzar este propósito. Aunque no lo veamos con nuestros ojos, aquí lo hemos visto con nuestro intelecto y con las máquinas de inteligencia producidas por el mensaje que él ha enviado, que nos trajo a la existencia como cuerpos biológicos intelectuales.

Es realmente beneficioso que los seres humanos hayan utilizado la máquina de inteligencia para alcanzar la teoría de la mecánica cuántica, el principio de equivalencia, y más tarde la producción de energía nuclear. La máquina de inteligencia no ha errado hasta ahora. Si usamos la máquina de inteligencia, esta no nos dirá que fabriquemos armas nucleares para activarlas sobre la Tierra. Si hubiera una guerra nuclear, ciertamente que no sería un producto de la máquina de inteligencia. Más bien, una guerra nuclear no ocurre en lo absoluto a menos que la máquina de inteligencia humana se congele. La máquina de inteligencia no tuvo ninguna participación en la decisión insensible del gobierno de Estados Unidos de golpear a Japón con armas nucleares.

Creo que es injusto hacer responsable a la máquina de inteligencia basándose en una conducta cuando había sido congelada.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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