La verdad en este libro es que el alma humana fue creada de la arcilla húmeda elevada del soplo del espíritu que fue conectado a un cuerpo material que evolucionó sobre esta Tierra. La primera alma humana fue creada en el primer cielo y estaba compuesta de la arcilla húmeda elevada hacia él, así como el soplo del espíritu dentro de ella. De esa manera, la creación de Adán (a) ocurrió en el primer cielo. Si los que no son creyentes no pueden entender o racionalizar el primer cielo, podemos asumir que, según la teoría de los múltiples universos, existe en un universo paralelo a nuestro universo, en el cual vivimos. De ahí, esta alma fue devuelta a este universo material en el que estamos a través de su conexión con un cuerpo —cuando está en el vientre— y es un cuerpo como nuestros cuerpos actuales. No es diferente de nosotros. De esta manera, el primer hombre, Adán (a), fue formado sobre esta Tierra. El caso de Eva (a) es similar al de Adán. La humanidad se reprodujo y pobló la Tierra por primera vez de una manera notable, documentada y preservada en Sumeria.

Si no puede entender la conexión del alma que está en un mundo paralelo con el cuerpo que está en este mundo, puede considerarlo como la conexión hipotética entre universos paralelos y la transmisión de una partícula u onda entre universos.86

Con respecto al alma de Eva, fue derivada del alma de Adán (a):

{Oh hombres, guardaos de vuestro Señor, que os creó de un alma sola, y creó de ella a su pareja, y ha propagado de ellos dos, varones en abundancia y mujeres. Y guardaos de Dios, por quien os pedís y los consanguíneos. Ciertamente, Dios es sobre vosotros un Observador} Corán Capítulo “Las Mujeres” 4:1.87

Dijo el Altísimo también: {Él es Quien os creó a partir de un alma sola, e hizo de ella a su pareja para que more con ella. Entonces cuando cohabitó con ella, quedó embarazada de una carga liviana y continuó con ella. Y cuando se sobrecargó, suplicaron a Dios, Señor de ambos, Ciertamente, si nos das un devoto, seremos de los agradecidos.} Corán Capítulo “Las Alturas” 7:189.

En consecuencia, las almas de la descendencia fueron producidas de las almas de Adán y su descendencia, y Dios les probó en ese mundo: {Y cuando tomó tu Señor de los hijos de Adán, de sus lomos, a su descendencia, e hizo que dieran testimonio con sus almas, ¿No soy Yo vuestro Señor? Dijeron, Hemos sido testigos. No sea que dijerais el Día del Levantamiento, Ciertamente, de esto estábamos inadvertidos.} Corán Capítulo “Las Alturas” 7:172. Todas las almas de los hijos de Adán fueron compuestas de la arcilla húmeda elevada y una manifestación del espíritu de fe y del Espíritu Santo, o digamos una imagen del espíritu de fe y del Espíritu Santo. De esta manera, todo ser humano es creado con el fundamento de alcanzar los rangos más altos, de estar con los habitantes del séptimo cielo, y conocer a Dios. Además, tiene la herramienta con la cual se eleva, que es la imagen del espíritu de fe y el Espíritu Santo. Como tal, por la imagen ubicada dentro de él, se supone que conozca y alcance la verdad.

La razón por la cual el alma de Adán y Eva, y de los demás creados en el primer cielo o mundo de Adh-Dharr, esté conectada a los cuerpos sobre esta Tierra, es repetir el examen y darles otra oportunidad de ser probados. (Para leer más sobre este tema, puede ver las explicaciones detalladas que he presentado en otros libros). Esta conexión de almas celestiales con cuerpos terrenales llevó a la aparición de la cultura y la civilización, como será aclarado.

Abdullah Ibn Al-Fathil Al-Hashimi dijo a Abu Abdullah, “¿Por qué Dios Altísimo ubicó los espíritus en los cuerpos después que habían estado en Su reino superior en el rango más alto? Él (a) dijo, Dios Altísimo sabía que, si los espíritus hubieran quedado en un estado de nobleza y elevación, la mayoría de ellos se hubieran inclinado a reclamar el señorío del lugar del Altísimo, entonces, por Su poder, los colocó en cuerpos que Él destinó inicialmente para ellos, por Su preocupación por ellos y misericordia hacia ellos. Hizo que uno necesite del otro; que uno esté unido al otro, que uno esté elevado sobre el otro en este mundo y en el más allá, y que uno sea suficiente para el otro. Envió a Sus mensajeros a ellos y estableció Sus pruebas sobre ellos como portadores de buenas nuevas y advertidores, quienes ordenaron la adoración y la humildad a su Señor mediante los tipos de adoración que Él les ordenó. Creó castigos inmediatos y retrasados para ellos, y recompensas inmediatas y retrasadas para hacerles querer hacer el bien y abstenerse del mal, y para guiarles a buscar el sustento y la provisión, para que supieran que hay un Señor por encima de ellos y que ellos fueron creados como siervos, y para que se inclinen a adorarle, para merecer la dicha y el Paraíso eterno, estando a salvo de recurrir a aquello a lo cual no tiene derecho.”

Luego (a) dijo, “Oh Ibn Fadhel, Dios Altísimo se preocupa más por Sus siervos que ellos por sí mismos. ¿No ves cómo todos aman la superioridad sobre los demás hasta que incluso algunos de ellos se inclinan a reclamar el señorío, y algunos de ellos se inclinan a reclamar la profecía sin derecho, y algunos de ellos se inclinan a decir que son Imames sin derecho, a pesar de la imperfección, la incapacidad, la debilidad, la humillación, la necesidad, la pobreza, el dolor y la alternancia entre estas cosas que ven en ellos mismos, y la muerte que los supera y los conquista a todos? Oh Ibn Fadhel, sin duda que Dios Altísimo sólo hace lo que es mejor para Sus siervos, y no es injusto en nada con nadie. Más bien, son los hombres los que son injustos consigo mismos.” (As-Saduq 1966, vol. 1, 16. Fuente árabe traducida).

Por lo tanto, considerando que el alma se crea de arcilla húmeda, tiene la capacidad de abarcar los espíritus físicos, materiales o fuerzas, que son el deseo, el poder, y el movimiento o vida del cuerpo. Como el alma se crea del soplo del espíritu, está calificada para elevarse y abarcar al Espíritu Santo y al espíritu de fe.

Por esta razón, la arcilla húmeda fue elevada y el alma fue creada de ella y del soplo del espíritu, porque como Dios sabe, regresará a la arcilla húmeda o al mundo material de los cuerpos o a la tierra en particular. Porque fue creada de ella, está calificada para interactuar con lo terrenal, abarcarlo y mezclarse con ello, es decir, el cuerpo, puesto que este representa un examen adecuado para ella. Al mismo tiempo, como es del soplo del espíritu santo, está calificada para elevarse y abarcar lo que es celestial, es decir, el espíritu de fe y el Espíritu Santo.

Podemos imaginar al alma como a un espejo de doble cara. Una cara tiene una imagen y un lugar para los espíritus físicos o fuerzas del cuerpo (los espíritus de deseo, poder y vida) y la otra cara tiene un lugar para el espíritu de fe y el Espíritu Santo. De esta manera, el alma es inclusiva de los cinco espíritus: los espíritus o fuerzas del cuerpo, el espíritu de fe y el Espíritu Santo. Por lo tanto, es inclusiva de fuerzas y espíritus de mundos diferentes, porque es creada de mundos diferentes. En consecuencia, la arcilla húmeda elevada es del mundo físico del material, y el soplo del espíritu es de los cielos superiores.

Abu Abdullah (a) dijo: “Oh Jabir, Dios Altísimo creó a las criaturas en tres categorías, y está en las palabras de Dios Altísimo: {y fuisteis tres parejas * Y los compañeros de la derecha. ¿Qué son los compañeros de la derecha? * Y los compañeros de la izquierda ¿Qué son los compañeros de la izquierda? * y los precursores, los precursores. * Esos son los más cercanos.} Corán Capítulo “Lo Inevitable” 56:7-11.

Los precursores son los mensajeros de Dios (a) y élite de Dios entre Su creación. Él ha colocado dentro de ellos, cinco espíritus. Los apoyó con: el Espíritu Santo, con el cual reconocen las cosas; el espíritu de fe, con el cual temen a Dios Altísimo; el espíritu de poder, con el cual tienen la capacidad de obedecer a Dios; el espíritu de deseo, con el cual desean obedecer a Dios Altísimo y despreciar el desobedecerle. También puso dentro de ellos el espíritu del movimiento con el cual los hombres vienen y van.

Él ha colocado estos espíritus dentro de los creyentes y en los compañeros de la derecha: el espíritu de fe, con el cual temen a Dios; el espíritu de fuerza, con el cual son capaces de obedecer a Dios; el espíritu de deseo, con el cual desean obedecer a Dios; y el espíritu de movimiento, con el cual los hombres vienen y van.” (Al-Kulaini 1944, vol. 1, 271. Fuente árabe traducida).

Abu Jafar (a) fue consultado sobre el conocimiento del Conocedor, y dijo: “Hay cinco espíritus en los profetas y sucesores: El Espíritu Santo, el espíritu de fe, el espíritu de vida, el espíritu de fuerza y el espíritu de deseo. Con el Espíritu Santo conocieron todo lo que está debajo del Trono hasta lo que hay dentro de la tierra… Estos cuatro espíritus son todos golpeados por las impurezas excepto el Espíritu Santo, el cual no juega ni juguetea.” (Al-Kulaini 1944, vol. 1, 272, traducido).

Abu Abdullah (a) fue consultado sobre el conocimiento del Imam con respecto a lo que está al final de la Tierra mientras él estaba en su casa aislado detrás de las cortinas, y él (a) dijo: “Dios Altísimo ha colocado cinco espíritus en el Profeta (s): el espíritu de vida con el cuál se movía y caminaba, el espíritu de fuerza con el cual se paraba y se esforzaba, el espíritu de deseo con el cual comía, bebía y mantenía relaciones de las maneras permitidas, el espíritu de fe con el cual creía y era justo, y el Espíritu Santo con el cuál soportaba la profecía. Cuando el Profeta (s) murió, el Espíritu Santo se trasladó y se movió hacia el Imam. El Espíritu Santo no duerme, ni olvida, ni juguetea, ni se jacta. Los otros cuatro espíritus duermen, olvidan, se jactan y juguetean. Y él solía mirar a través del Espíritu Santo.” (Al-Kulaini 1944, vol. 1, 272, traducido).


  1. Para los que no están familiarizados con la teoría de los múltiples universos, se ofrecerá una breve explicación en este libro, si Dios quiere.
  2. En un rango superior, está el primer espíritu, el espíritu de Muhammad (s), y de él fue creado el rango del espíritu por debajo de él, que es el espíritu de Ali y Fátima (a).

Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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