Literas Seleccionadas en los Puertos de Sumeria y Acadia

Lo mencionado es suficiente para ilustrar mi punto: que ocurrió una transformación, un salto, una transición del Homo sapiens talvez hace decenas de miles de años. Esto se ha demostrado con las evidencias descubiertas en las tierras de Sumeria y Acadia. No obstante, no hay daño en atravesar algunos conceptos introductorios que confirman lo que he aclarado arriba, y en arrojar también más luz sobre las verdades de los textos sumerios y acadios.

Las Epopeyas de Sumeria, Acadia y la Religión Divina

Muchos investigadores de la historia del antiguo del Cercano Oriente o Medio Oriente consideran a la religión como un producto puramente humano. Dicen que comenzó con la deificación de la diosa Ishtar con sus diferentes nombres, la diosa cuyas estatuas ellos descubrieron en varios tamaños esparcidas en todas las civilizaciones antiguas del Cercano Oriente abarcando más de 9.000 años a.C. Justificaron este comienzo religioso diciendo que la sociedad humana era dominada por la mujer, en la forma de madre, en torno a la cual se reúnen sus hijos. Estos hijos sólo sabían que pertenecían a ella. Por lo tanto, según ellos, la mujer (la gran madre Ishtar) fue santificada, y se le hicieron estatuas. Después de un período de tiempo, cuando se descubrió la agricultura, la sociedad humana se volvió patriarcal. La sociedad comenzó a asentarse, y se constituyeron familias y hogares. Esto dio como resultado la introducción de dioses machos dentro de los templos, y así es cómo se formó la religión. Luego la religión evolucionó en el judaísmo, el cristianismo, en el islam y en otras religiones también.

Sin embargo, los que construyeron su teoría basados en antiguas estatuas femeninas olvidaron que puede ser fácilmente refutada con la aseveración de que estas estatuas sólo fueron fabricadas para incitación sexual y no representan nada sagrado. De esta manera, la existencia de una hembra sagrada a la cual se ha hecho una estatua en una determinada era, no permite que el investigador concluya que toda estatua femenina que haya sido fabricada previamente la representa. Esta opinión, de que el hombre antiguo haya construido herramientas de incitación sexual existe, y es propuesta por algunos arqueólogos.

Además, hay textos arqueológicos que describen a la diosa Ishtar o Inanna conocida en Sumeria y Acadia con atributos de este mundo en el cual los seres humanos vivimos. Como tal, en los textos, ella no es la madre y ni siquiera una hembra real.

Más bien, es la vida temporal a la cual el rey Tamuz (Dumuzi) rechazó postrarse de la manera que se postraban los otros reyes a ella cuando se sentaba en el trono. En consecuencia, entregó a Tamuz (Dumuzi) (el hijo fiel) a los demonios para que le maten:

Acompañada de esta cohorte implacable, Inanna llega sucesivamente a las ciudades de Umma y Bad-Tibira, cuyas dos divinidades principales se postran ante ella, humildes y temblorosas, salvándose así de las garras de los demonios. A continuación, Inanna llega Kullab, cuyo dios tutelar es Dumuzi; y el poema continúa:

Dumuzi, revestido de un noble ropaje,

se había sentado orgullosamente en su trono.

Los demonios lo cogieron por los muslos.

Los siete demonios se le echaron encima

como a la cabecera de un hombre enfermo.

Y los pastores ya no tocaron más la flauta

ni el caramillo ante él.

Inanna fijó su mirada en él, una mirada de muerte,

Y pronunció una palabra contra él, un grito de condenación:

«¡Él es, lleváoslo!» (Kramer, 1981, “La Historia Empieza en Sumeria”, 164).

Esta es la vida mundanal a la cual Gilgamesh se negó a someterse cuando se sentó en su trono y vistió su corona:

[Gilgamesh] abrió la boca para hablar,

[Diciendo] a la gloriosa Ishtar:

«[¿Qué daré] a ti para que pueda tomarte en matrimonio?

[¿Te daré aceite] para el cuerpo y vestidos?

[¿Daré] pan y vituallas?  […  ]  comida digna de la divinidad,

[…] bebida propia de la realeza.

[¿… si yo] te tomo en matrimonio?

[No eres más que un brasero que se apaga] con el frío;

Una puerta trasera [que no] detiene la ráfaga ni el huracán;

Un palacio que aplasta al valiente […];

Un turbante cuyo amparo […];

Pez que [ensucia] a los porteadores;

Odre que [empapa] al que lo carga;

Piedra caliza que [comba] el baluarte de piedra;

Jaspe [que …]  país enemigo;

¡Calzado que [oprime el pie] de su propietario!

¿A cuál amante amaste siempre?

¿Cuál de tus pastores plugo [a ti constantemente]? (George, “Epopeya de Gilgamesh 2003, 48-49).

En conjunto, la teoría de que el origen de la religión deifica a la madre es una mera hipótesis que no se apoya en ninguna prueba científica sólida. Por eso, no veo necesidad de una respuesta detallada.

No obstante, veo necesario aclarar la evidencia que apoya el origen divino de la religión sumeria. Este tema se ocupa de demostrar que la religión sumeria es una religión divina de existencia previa y que fue tergiversada. Por lo tanto, estamos por explicar que los sumerios que conocían la ablución con agua y el rezo, el ayuno, la súplica y la invocación, eran un pueblo religioso, y que su religión era divina. Por eso las epopeyas e historias sumerias contenían sucesos de lo oculto que ocurrieron miles de años después de que los sumerios hablaron de ellos.

En efecto, talvez la religión de ellos ha sido tergiversada durante algunos períodos —pero es una religión divina. Esto es similar a cómo la gente de la Meca eran personas de una religión hanafi abrahámica tergiversada que adoraban y santificaban a ídolos, o a cómo los salafis y los wahabis de hoy adoran a un ídolo y son herederos de los adoradores del antiguo ídolo de la Meca. Dicen que son musulmanes y todavía adoran a un gran ídolo que creen que existe en el cielo más que en la tierra. Este ídolo tiene dos manos y dedos, dos pies y ojos. Ciertamente, la cuestión de tergiversar la religión divina ha existido y sigue existiendo.

Si regresamos al advenimiento de la religión divina, encontramos que Adán vino a la tierra con la primera religión divina, la cual contenía historias de sus fieles hijos que vinieron después de él. Naturalmente, se suponía que la gente memorizaría estas historias, las narraría y las transmitirían. Las historias y las epopeyas de los sumerios, por momentos, son solo narraciones de estas historias sagradas y relacionadas. Esto puede verse en la detallada narración sumeria de la historia del diluvio, que existe desde mucho antes que la Torá:

Diluvio

El Primer Noé

Se sabía ya desde 1862, año en que George Smith, del Museo Británico, descubrió y descifró la tablilla XI de la epopeya babilónica de Gilgamesh, que la narración bíblica del Diluvio no es una creación hebraica. Pero los entendidos se apercibieron más tarde, y no sin alguna sorpresa, que el mito babilónico no era ni más ni menos que de origen sumerio. Ello quedó demostrado por un fragmento de tablilla descubierto en el Museo de la Universidad de Filadelfia, entre la colección de Nippur. Este fragmento, publicado en 1914 por Arno Poebel, representa el tercio inferior de una tablilla de seis columnas, tres en el anverso y tres en el. Se trata de un documento único; no se ha descubierto ningún otro ejemplar hasta la fecha, … a pesar de su estado fragmentario…estas líneas nos proporcionan informaciones utilísimas sobre la creación del hombre y al origen de la realeza, y se mencionan concretamente cinco ciudades que habían «existido antes del Diluvio» (Kramer 1981, “La Historia Empieza en Sumeria”, 148).

Es posible que estas historias hayan sido tergiversadas ocasionalmente, especialmente desde la perspectiva de otras religiones. Esto puede deberse al paso del tiempo y a la entrada en la ecuación de la naturaleza humana confundida por la tentación. Sin embargo, ¡¿puede ser que algo tergiversado esté desprovisto completamente de verdad?!

¡¿Nos hemos preguntado en qué se ha transformado el legado de Adán y Noé?!

¡¿En dónde estaba este legado en tiempos de los sumerios y acadios?!

¡¿Hemos considerado lo que ocurrió con el legado de la religión divina que existía antes del diluvio?!

No es lógico pensar que Noé y los que le acompañaban estuvieran preocupados por entregar cabras y vacas, pero no en entregar la religión divina de Adán (a) antes de que comenzara la escritura. La humanidad después de Noé (a) —representada por los sumerios y acadios, seguidos de los babilonios y asirios— debe haber transmitido el legado de Adán, de Noé y de los más sagrados ejemplos —aunque fuera mediante historias tergiversadas transmitidas durante generaciones— tal como transmitieron la historia de reyes, granjeros y artesanos. Por lo tanto, el resultado es que la religión sumeria es la religión de Adán y Noé, talvez tergiversada por momentos por la deificación de todo lo que puede deificarse, tal como la vida temporal y las personas rectas.

Un ejemplo de esta tergiversación puede verse en un intento hecho para tergiversar la Epopeya de Gilgamesh. Esto se descubrió en artefactos antiguos. Esto demuestra dos puntos:

Primero, que la Epopeya de Gilgamesh es un texto religioso, ya que a nadie le importa tergiversar un texto literario.

Segundo, que el texto de la Epopeya de Gilgamesh que tenemos hoy definitivamente no está libre de tergiversación.

Taha Baqir dice:[1]

Quizás, lo más extraño que recientemente hallaron los arqueólogos en el sitio arqueológico conocido como Sultantepe en el sur de Turquía, cerca de Harran, fueron porciones de la epopeya en una extraña carta falsificada por un escritor del siglo XX a.C. Era como si la carta hubiese sido escrita por Gilgamesh y dirigida a un antiguo rey. Gilgamesh le solicitaba que le envíe piedras preciosas para hacer un talismán a su amigo Enkidu. Pesaría tanto como treinta minas.

Al comparar estas varias piezas originales con el texto de Nínive parecían ser de información valiosa, no sólo para superar las brechas, sino también para mostrar inequívocamente que el Poema (la Epopeya) de Gilgamesh no existía en el tiempo de los asirios. Esto es una evidencia de que la leyenda evolucionó a lo largo de generaciones. En otras palabras, el escritor no copió el texto antiguo de manera literal y honesta. Sino que añadió, omitió y tergiversó. Esto es lo que afirma la idea (aunque equivocada) de que Oriente jamás fue y jamás será fuerte y estable (Baqir 2006, 85. Fuente árabe traducida).

Entonces, si ha habido intentos por tergiversar textos escritos, ¿qué de textos narrados oralmente, antes de la era de la escritura? Ciertamente, fueron sujetas a incluso más tergiversación. Cuando fueran escritas en la primera era de la escritura, fueron escrituras con su forma tergiversada. Por lo tanto, podemos concluir que las historias del Diluvio, de Dumuzi y Gilgamesh, así como otras historias de origen sumerio-acadio, no fueron escritas con la versión que circulaba entre los narradores antes de la era de la escritura.

[1] Taha Baqir (1912-1984) fue uno de los principales arqueólogos de Iraq. Ha escrito muchos libros, siendo el más importante la Epopeya de Gilgamesh.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s