La copa estaba quebrada.

Ya no había Dumuzi.

El corral fue entregado a los vientos.

Y en otro poema, un poeta sumerio se lamenta por Dumuzi (el hijo fiel) diciendo:

Mi corazón fue a Edén, llorando, llorando

Soy la dama del templo, soy Inanna, quien destruye las tierras de los enemigos.

Soy Ninsun, la madre del gran maestro.

Soy Geshtinanna, la madre del muchacho sagrado.

Mi corazón fue a Edén, llorando, llorando

Fui al lugar del muchacho,

fui al lugar de Dumuzi,

A los infiernos, el hogar del pastor.

Mi corazón fue a Edén, llorando, llorando

Al lugar donde el muchacho estaba encadenado

al lugar donde Dumuzi aguantaba

Mi corazón fue a Edén, llorando, llorando (Fathil Abdul Wahid Ali, “Ishtar y la Tragedia de Tamuz” 1999, 125-26)

La verdad es que se ha cometido una gran injusticia con los sumerios que han enseñado a escribir a la humanidad, que han hecho leyes y establecido las bases de las ciencias. Han sido también los primeros en inventar la rueda y crear sistemas de cálculo, álgebra e ingeniería. La injusticia fue que el Dr. Kramer y otros expertos sobre la civilización sumeria los retrataron afligidos por un mito, o una historia mítica que ellos mismos escribieron. Lo retrataron como si fuera solo una expresión de fertilidad e infertilidad que se alternan a lo largo del año, como si fueran pueblos cuyos individuos estuvieran todos en drogas que les hacen perder el sentido, tanto que sus antepasados, los babilonios estuvieron de luto y establecieron conmemoraciones durante miles de años por un símbolo de una historia que ellos mismos escribieron, de principio a final.

Por miles de años, los mesopotámicos, generación tras generación y año tras año, describieron el cuerpo de Dumuzi. Y cada año lloraban por Dumuzi y recitaban las lamentaciones por Dumuzi.

¡¡¿Acaso esto son solo engaños?!! ¡¡¿Y es sólo una historia que ellos escribieron!!? ¡¿Con qué razón la escribirían?! ¡¿Para expresar la fertilidad que llega en primavera y la infertilidad que le sigue en otra estación del año!? Debería haber una explicación razonable del luto de la primera civilización conocida por el hombre, el luto durante miles de años por Dumuzi (el hijo fiel) o Tamuz.

En cuanto al legado religioso, las narraciones de los Imames (a) nos cuentan con completa claridad de que los sumerios estuvieron de luto y lloraron por Husein (a) vinculando el llanto y el luto de los profetas sumerios, Noé (a) y Abraham (a) por Husein (a).

Al-Fathil bin Shathan narró que oyó al Imam ArReda (a) decir: “Cuando Dios Altísimo ordenó a Abraham (a) sacrificar el cordero que le envió en lugar de su hijo Ismael, Abraham habría querido sacrificar a su hijo Ismael con sus propias manos y no que se le hubiese ordenado sacrificar el cordero en su lugar, para tener lo que recibe el padre que sacrifica a su hijo más amado, el rango más alto de los pacientes en las calamidades, entonces Dios Altísimo le inspiró, “Oh Abraham, ¿quién es el más amado por ti de mi creación? Dijo, “oh Señor, Tú no has creado una criatura más amada por mí que tu amado, Muhammad (s).” Así Dios Altísimo le inspiró, “¿Es él el más amado por ti o eres tú el más amado por ti?” Entonces él (a) dijo, “Él es más amado por mí que yo mismo.” Entonces Él le dijo, “¿su hijo es más amado por ti o lo es tu hijo?” Él (a) le dijo, “el suyo”. Dijo: “¿Entonces este sacrificio injusto contra su hijo a manos de sus enemigos lastima más tu corazón, o el sacrificio de tu hijo en tus manos obedeciéndome a mí?” Dijo: “Oh, Señor, el sacrificio de su hijo a manos de sus enemigos con injusticia lastima más mi corazón.”

Él le dijo: “Oh, Abraham, hombres que dicen ser de la nación de Muhammad matarán a su hijo, Husein, con injusticia y agresión, tal como se sacrifica a un cordero. Y con eso, incurrirán en mi ira.” Y así Abraham (a) se entristeció, su corazón se adoleció y comenzó a llorar. Entonces Dios Altísimo le inspiró: “Oh, Abraham, te he rescatado de tu luto por tu hijo Ismael, que estabas por sacrificar con tus manos, por tu luto por Husein y su asesinato. Y te he premiado con de los rangos más altos de los pacientes en las calamidades.” Y esas son las palabras del Altísimo: {Y le rescatamos a cambio de un sacrificio inmenso.} Corán capítulo “Los Que Se Ponen en Filas” 37:107. Dos cuestiones se establecieron mutuamente, ocurrieron, diferentes y ambas no coinciden.” (AsSaduq 1984, vol. 2, 187 y AsSaduq, 1982, 58-59. Fuente árabe traducida).

Con respecto a la enfermedad de Abraham (a), Abu Abdullah (a) dijo: “Con respecto a las palabras de Dios Altísimo, {Y miró a las estrellas y dijo: «En verdad, estoy enfermo.»} Corán capítulo “Los Que Se Ponen en Filas” 37:88-89. Vio lo que iba a ocurrir a Husein (a) y dijo, “estoy enfermo por lo que ocurrirá a Husein (a).” (Al-Kulayni 1944, vol. 1, 465. Fuente árabe traducida).

Al-Maÿlisi narró en Al-Bihar Al-Anwar (Los Mares de las Luces): “Cuando Adán descendió a la tierra no vio a Eva, entonces empezó a deambular por la tierra buscándola. Pasó por Karbala y se sintió abatido y triste sin ninguna razón. Viajó hasta el lugar en el que Husein había sido asesinado y sus pies sangraron, entonces alzó su rostro al cielo y dijo: “Mi Señor, ¿acaso he cometido otro pecado y por eso me castigas? Ya que deambulé por la tierra y ningún daño me había tocado como este que tiene esta tierra.” Entonces Dios le inspiró: “No has cometido ningún pecado, pero en esta tierra, tu hijo Husein será asesinado con injusticia, entonces tu sangre brotó correspondiéndole a la de él.” Adán dijo: “¿Husein será un profeta?” Dijo el Altísimo: “No, pero él es hijo del Profeta Muhammad.” Adán le preguntó: “¿Y quién es el asesino?” Dijo: “El asesino es Yazid, el maldito de los habitantes de la tierra y el cielo.” Entonces Adán le dijo: “¿Qué puedo hacer yo?” Le dijo: “Maldecirle, oh, Adán.” Entonces Adán le maldijo cuatro veces y caminó al Monte Arafat, y allí encontró a Eva.”

Y fue narrado que, cuando Noé se embarcó en el Arca, fue por todo el mundo. Cuando pasó por Karbala, la tierra lo sujetó y Noé temió hundirse. Entonces suplicó a su Señor y dijo: “Mi Señor, fui por todo el mundo y no sentí miedo como lo siento en esta tierra.” Entonces Gabriel descendió y le dijo: “Oh, Noé, en este lugar, Husein será asesinado, el hijo de Muhammad, Sello de los Profetas, y el hijo del Sello de los Profetas.” Él le dijo: “¿Y quién es el asesino, oh, Gabriel?” Él le dijo: “Su asesino es el maldito de los habitantes de los siete cielos y las siete tierras.” Entonces Noé le maldijo cuatro veces, y el Arca se movió hasta llegar a Al-Ÿudi y allí se posó.

Y fue narrado que Abraham (a) pasó por la tierra de Karbala en un caballo. El caballo galopó y Abraham (a) cayó, tajándose la cabeza. Entonces comenzó a pedir perdón a Dios y dijo: “Mi Señor, ¿qué me ha ocurrido?” Entonces Gabriel (a) descendió y le dijo: “Oh, Abraham, no has cometido pecado, sino que aquí es donde el hijo del Sello de los Profetas y el hijo del Sello de los Sucesores será asesinado. Entonces tu sangre brotó correspondiéndole a la de él.” Él (a) dijo: “Oh, Gabriel, ¿quién es su asesino?” Dijo: “El maldito de los habitantes de los cielos y la tierra. Sin el permiso de su Señor el cálamo escribió en la tabla que él está maldito, entonces Dios inspiró al cálamo: “Mereces ser alabado por haberle maldecido.” Entonces Abraham (a) levantó sus manos y maldijo a Yazid, y su caballo habló fluidamente diciendo “Amén.” Entonces Abraham dijo a su caballo: “¿Qué has aprendido que dijiste amén a mi súplica?” Le dijo: “Oh, Abraham, es un honor que tú cabalgues sobre mí, cuando viajábamos y caíste de mi espalda me sentí muy avergonzado, y Yazid, que Dios Altísimo le maldiga, fue la razón de mi viaje.” (Al-Majlisi 1983, vol. 44, 243).

Lo mencionado arriba hace que el lector meditabundo se dé cuenta que las epopeyas de Sumeria y Acadia son narraciones religiosas. Algunas de ellas de lo oculto y del futuro en relación al tiempo en el que fueron escritas. Para nosotros, quitan toda duda: la religión ocupa un gran espacio en el contenido de las epopeyas e historias sumerias-acadias (babilonias y asirias).

Ya que hemos alcanzado este punto, es apropiado que mencionemos la Eterna Epopeya de Uruk o la Epopeya de Gilgamesh. Juntos, trataremos de leerla de otra manera, una que talvez no tenga precedentes. Trataremos de leerla como una historia contada por Adán a sus hijos, contada por Noé a sus hijos y por Abraham a sus hijos, una historia que se propagó entre los sumerios y los pueblos del mundo antiguo, particularmente en el Cercano Oriente. Y se convirtió en la historia favorita de los mesopotámicos, y las generaciones la transmitieron miles de años antes, hasta llegar a nosotros. Sin embargo, talvez tergiversada al circular entre la gente, como hemos explicado anteriormente.

Esta es la historia de Gilgamesh, quien vendría un día para traer justicia y salvar a la humanidad de su animalismo. Dice en los artefactos del antiguo Egipto:

“Un hombre se levanta, con toda dignidad, enyunta bueyes que se levantan, uno a su derecha y el otro a su izquierda.” (Virolleaud 1949, “Légendes de Babylone et de Canaan”, 38. Traducido).

La Mesopotamia (Sumeria), o sur de Iraq, ha estado esperando miles de años que un día aparezca Gilgamesh.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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