Luego comenzó el viaje de Gilgamesh a su abuelo Noé (Utnapishtim) con el cual buscaba la inmortalidad —la inmortalidad del alma y no del cuerpo. Desde el principio, Gilgamesh sabía que no existía la inmortalidad del cuerpo, porque dijo:

Gilgamesh, abriendo la boca,

dijo así a Enkidu:

“¿Quién, pues, amigo mío, puede escalar el cielo?

Solo allí viven los dioses para siempre en la luz del sol.

En cuanto a la humanidad, ¡ésta tiene los días contados!

¡Todo lo que un hombre hace no es más que viento!

Su abuelo Noé estaba muerto hacía mucho tiempo y él sabía esto muy bien. Por eso, fue un viaje al otro mundo.

En este viaje, Gilgamesh aplasta a su “sí mismo” y alcanza la inmortalidad que viajaba buscando. Alcanza lo que deseaba en el mismo viaje incluso antes de llegar a su abuelo Noé (Utnapishtim):

Cuando llego a las montañas Mashu,

que guardaban cada día la salida y el regreso de Shamash

–cuyas cimas alcanzan la bóveda de los cielos

y cuyos basamentos tocan por abajo el Inframundo–,

 

unos hombres-escorpión estaban guardando la entrada,

tan terroríficos y pavorosos eran que su sola vista acarreaba la muerte,

su terrible esplendor recubre las montañas

Estaban para guardar a Shamash en su amanecer y en su ocaso.

 

Al verlos tan pavorosos y terroríficos, Gilgamesh se cubrió el rostro,

después, recuperando su coraje, marchó hacia ellos.

El hombre-escorpión se volvió a su mujer:

“Ese que se nos acerca tiene su cuerpo de carne divina”.

 

La mujer respondió al hombre –escorpión:

“En él hay dos tercios divinos, un tercio humano.”

El escorpión llamó

Diciendo una palabra [al Rey Gilgamesh] carne de los dioses:

 

“[¿Cómo has venido hasta aquí,] con tan largo viaje?

[¿Cómo has conseguido estar aquí,] para estar en mi presencia?

[¿Cómo has cruzado el mar,] cuyo paso es peligroso?

… déjame aprender de tu [viaje]!

 

… dónde está tu [rostro]?

… déjame aprender de tu [viaje]!”

 

Gilgamesh, abriendo la boca, dijo al hombre-escorpión:

 

“Si he hecho tan largo viaje, es para ir a ver a Utnapishtim, mi padre,

que pudo asistir a un consejo de los dioses y allí logró el don de la Vida.

Quiero preguntarle sobre la muerte y sobre la Vida”

 

El hombre-escorpión, abrió la boca, tomo la palabra y dijo, dirigiéndose a Gilgamesh:

“Nadie, Gilgamesh, ha podido hacer nunca ese recorrido,

nadie, todavía, ha atravesado los valles de estas montañas.

 

“Por doce horas dobles su interior [se extiende,]

la oscuridad es densa, y [luz] no hay ninguna.

Por la salida del sol ………,

Por la puesta del sol ………

 

“Por la puesta del ……..,

Ellos enviaron …… .

Y tú, ¿cómo …..?

Irás a………

 

“A través de la tristeza ……..

por helada y por sol [mi rostro se quemó].

A través del agotamiento …….

ahora tú …….”

 

El hombre-escorpión [abrió su boca para hablar,]

[diciendo una palabra] al Rey Gilgamesh, [carne de los dioses:]

“¡Anda, Gilgamesh! ….

¡Que las montañas de Mashu [te permitan pasar!]

 

“[¡Que] las montañas y colinas [cuiden de ti!]

¡Deja [que ellas te ayuden] en la seguridad [para continuar tu viaje!]

[¡Que] la puerta de las montañas [se abran ante ti!]” (George 2003, 71-73).

El viaje de Gilgamesh continúa y pasa a la tabernera. Es como si ella fuera un símbolo de intoxicación de la gente con el amor a la vida temporal y al “yo”. La tabernera lo invita a la vida mundanal, a preocuparse por sí mismo y a abandonar este agotador viaje buscando la inmortalidad:

La tabernera respondió así a Gilgamesh:

“Gilgamesh, ¿por qué vagas de un lado para otro?

 

“La Vida que persigues no la encontrarás jamás.

Cuando los dioses crearon la humanidad,

asignaron la muerte para la humanidad,

para ellos guardaron entre sus manos la Vida

 

“En cuanto a ti, Gilgamesh, llena tu vientre,

vive alegre día y noche,

haz fiesta cada día,

danza y canta día y noche,

 

“que tus vestidos sean inmaculados,

lávate la cabeza, báñate,

atiende al niño que te toma de la mano,

deleita a tu mujer, abrazada contra ti

 

“Ésa es la única perspectiva de [los mortales,]

del que vive………

[Dijo] Gilgamesh a ella, [a la esposa-ale:]…

 

“…Tabernera, puesto que habitas en la orilla del mar,

tú conoces el interior de todos los secretos

¡Muéstrame el camino, ponme en la ruta!

Si es posible, atravesaré el mar” (George 2003, 124).

 

Gilgamesh dijo a la tabernera:

“Ahora, oh tabernera, ¿cuál es la ruta a Utnapishtim?

¿Cuál es el punto de referencia? ¡Dime!

Si debe hacerse, cruzaré el océano,

si no debe hacerse, ¡vagaré por la naturaleza!” (George 2003, 78).

Es como si estas últimas palabras de Gilgamesh estuvieran en el significado citado por Moisés (a), pues Moisés (a) dijo, {Y cuando dijo Moisés a su muchacho, No desistiré hasta alcanzar la unión de los dos mares, o seguiré una eternidad.} Corán capítulo “La Caverna” 18:60.

El viaje de Gilgamesh continúa hasta que llega a su abuelo Utnapishtim (Noé a.), quien le cuenta la historia del diluvio. Así Gilgamesh aprende el secreto de la vida de su abuelo:

Utnapishtim dijo,

“No hay permanencia.

«¿Construimos una casa para siempre?

¿Sellamos (contratos) para siempre?

¿Los hermanos dividen porciones para siempre?

¿Acaso el río siempre crece (y) causa inundaciones?

La libélula [abandona] (su) vaina

Para que su cara (no) pueda mirar (sino) la cara del sol.

Desde los días de antaño no hubo [permanencia];

¡Los que descansan y los muertos qué iguales [son]!

¿No componen la misma imagen de la muerte

El plebeyo y el noble

Cuando se hallan próximos a [su destino]?” (Sanders 1972, 94-95).

Las epopeyas, las historias y los poemas sumerios demuestran que la historia de la religión divina donde estaban ubicados los sumerios —antes de que exista el judaísmo, el cristianismo y el islam— estaba completa en todos sus detalles, caracteres y símbolos. En las tablillas de arcilla sumerias encontramos al verdadero único Dios que domina todas las cosas. También encontramos las creencias, los valores morales, las leyes sagradas, las formas de adoración, las formas de alcanzar la victoria sobre Satanás y la vida mundanal, así como el “yo” y el amor propio.

Por lo tanto, se trata enteramente de la religión, desde el comienzo hasta el final, para los sumerios.

¿De dónde lo obtuvieron? ¿Dónde obtuvieron este sistema complejo que de repente apareció, en forma completa, en la historia de la Mesopotamia?

La verdad, que cualquier persona razonable puede ver tan clara como el sol, es que se nos ha revelado un salto cultural y de civilización dado por la cultura y la civilización sumeria. Cualquiera que quiera negarlo —después de todo lo que hemos dicho— es su cuestión. En todo caso, se han planteado muchas teorías y tesis para explicar estos saltos culturales, como se ha discutido previamente. Si no hubiera habido tal salto cultural, ¡se hubiera llegado al punto en el que se hubiera propuesto la teoría del astronauta antiguo de los organismos viniendo del espacio!

Es muy extraño que alguien acepte que la razón del desarrollo humano fueran astronautas antiguos en naves espaciales y fuerzas cósmicas de las cuales no vemos ningún rastro en la Tierra, para justificar este salto cultural, y aún no aceptar que el alma de Adán fue soplada dentro y conectada al cuerpo, y desarrollada en consecuencia, volviéndose más sofisticada entre la creación en términos de organización y habilidad para pensar y comprender.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s