El diluvio de Noé ocurrió casi cuatro mil años antes de Cristo según la fecha bíblica. Este punto de vista fue adoptado incluso por intérpretes del Corán. El valle fértil ya estaba lleno de agua salada en ese tiempo y el golfo moderno ya se había formado. Eso significaría que la ubicación del diluvio habría sido la Mesopotamia. Puesto que la región es llana, el volumen de agua que podría formar una inundación del tamaño del diluvio de Noé debería haber venido de una gran reserva de agua. Por eso la Torá lo retrató como un diluvio que abarcaría el planeta Tierra entero con una tremenda altura. Ya ha sido explicado que esta hipótesis mencionada en la Torá de hoy en día entra en conflicto con los hechos científicos, históricos y geológicos.

La otra posibilidad restante es que Noé y su pueblo, a quienes llamamos los antepasados de los sumerios o primeros sumerios, hayan vivido en el valle fértil, y que el diluvio haya ocurrido en el valle fértil (el golfo moderno). Si este fuera el caso, lo que determinará la época del diluvio sería la fecha en la que el valle se llenó de agua y ocurrió el salto hidráulico de agua salada que quizás barrió con vastas áreas del sur del moderno Iraq. El valle se llenó completamente de agua en algún momento entre el año 15.000 y 8.000 antes de Cristo.

De esta manera, lo que ocurrió fue la inundación del valle, causado por grandes cantidades de agua, que estuvieron disponibles por el derretimiento de los hielos al final de la glaciación. Esto formó manantiales de agua que se derramaron en los mares que, junto con los manantiales de agua que también se derramaban en el mar, llevó a un aumento en el nivel del agua del mar hasta que colapsó la represa natural y el agua del mar entró al valle. Posiblemente esto haya sido acompañado por agua de lluvia y el salto hidráulico haya ocurrido hasta cubrir áreas del sur de Iraq. En consecuencia, el agua retrocedió otra vez hacia el valle o golfo moderno, y el arca ancló para que comenzara el primer viaje de la humanidad, de la cual hemos aprendido como está documentado y escrito en el sur de Iraq. {Entonces abrimos las puertas del cielo con un agua torrencial. * Y hemos dado salida de la Tierra a manantiales, así pues, se encontraron con el agua sobre una orden ya decretada.} Corán capítulo “La Luna” 54:11-12.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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