Se ha demostrado que existen dilemas reales o, por lo menos, áreas de ambigüedad en la mecánica cuántica, especialmente con respecto a la probabilidad y la incertidumbre. No hay una respuesta convincente para todos en Bohr, Heisenberg u otros sobre el destino de las otras posibilidades esperadas para la partícula o la onda, no registradas en la observación y el colapso de la función de la onda. Para resolver estos dilemas, un estudiante de posgrado de la Universidad de Princeton llamado Hugh Everett presentó la teoría de los múltiples universos.

La importancia del trabajo de Everett, publicado en 1957, está en que fundamentó su teoría con una rigurosa base matemática utilizando las reglas ya establecidas de la teoría cuántica. Una teoría se basa en la especulación sobre la naturaleza del Universo, y otra muy diferente en el desarrollo de tales especulaciones hasta elaborar una teoría completa y autoconsistente de la realidad (Gribbin 1984, “En busca del gato de Schrödinger, 211).

Todas las otras posibilidades de ocurrencia —o la llamaremos realidad alternativa— existen dentro de estos múltiples universos, aunque no hayamos observado siquiera una de estas posibilidades. Ciertamente, esta es la realidad que actualmente vivimos y vemos. Por lo tanto, en lugar de responder ilógicamente al afirmar que las otras posibilidades desaparecieron o se evaporaron en el momento de la observación y que el momento de observación creó una de las posibilidades —realidad— y eliminó a la otra —la realidad alternativa— y en lugar de dar al observador y al proceso de medición una influencia incomprensible al crear una realidad y hacer que otra desaparezca, Hugh introdujo una explicación que establece que todas las posibilidades existen en la realidad y se han materializado, pero en otros mundos u otros universos. Esto significa que no hay falla en la función de onda. En realidad, existe más de una realidad verdadera, pero en diferentes mundos y universos que aparecen en la interferencia que se puede medir a nivel cuántico y que ocurre cuando medimos la partícula. Por ejemplo, cuando elegimos una de estas imágenes de la realidad y la observamos, ese mismo proceso de observación nos impide mirar y medir las demás imágenes de la realidad. Por esta razón, podemos medir y observar una de las imágenes de la realidad.

Esto significa que, en el experimento de las dos rendijas, cuando se envió un electrón hacia las dos rendijas y la pantalla trasera registraba una interferencia, en realidad, había una partícula entrando por la primera rendija y una partícula entrando por la otra rendija. Sin embargo. cuando observamos ambas rendijas y vemos la partícula pasar a través de una de ellas, lo que está sucediendo es que vemos lo que está ocurriendo en uno de los universos mientras que lo que sucede en el otro universo se nos oculta y sólo vemos la partícula que observamos en el primer universo.

Esto, de hecho, no solo significa que hay múltiples universos, sino que también significa que una partícula tiene más de una existencia. En otras palabras, tiene al menos una existencia en cada universo y, por lo tanto, nosotros también existimos en otros universos.

Más significativamente, como resultado, la causalidad se ha restaurado para la mecánica cuántica y los eventos cuantitativos se han vuelto razonados y lógicos.

LOS GATOS DE SCHRÖDINGER

Es difícil asimilar completamente el párrafo anterior hablando en términos de colapso de la función de onda del universo entero, pero es mucho más sencillo comprender lo que significa la positiva aportación de Everett si se ofrece un ejemplo más familiar. La búsqueda del gato oculto en la paradójica caja de Schrödinger proporciona exactamente el ejemplo necesario para ilustrar la potencia de la interpretación de la existencia de otros mundos de la mecánica cuántica. La sorpresa está en que, siguiendo sus pasos, no aparece un solo gato real, sino dos.

    Las ecuaciones de la mecánica cuántica indican que en el interior de la caja del famoso experimento imaginado por Schrödinger hay aspectos de una función de onda de un gato vivo y de otra de un gato muerto. La interpretación convencional de Copenhague considera a ambas posibilidades desde una perspectiva según la cual ambas funciones de onda son igualmente irreales, y sólo una de ellas es una realidad cuando se observa dentro de la caja. La interpretación de Everett acepta las ecuaciones cuánticas en sentido literal y afirma que ambos gatos son reales. Hay un gato vivo y hay un gato muerto; pero están localizados en mundos diferentes. No se trata de que el átomo radiactivo en el interior de la caja se desintegre o no, sino que hace ambas cosas. Por tanto, el universo se desdobla en dos versiones de sí mismo, idénticas en todo excepto en que en una de ellas el átomo se desintegró y el gato está muerto, y en la otra el átomo no se desintegró y el gato está vivo. Suena a ciencia ficción, pero es mucho más profundo y se basa en unas ecuaciones matemáticas inobjetables, de acuerdo a la premisa de aceptar literalmente el formalismo cuántico (Gribbin 1984, “En busca del gato de Schrödinger”, 211).

En la vieja solución a este problema, las instancias o posibilidades se acumulan y todas son esperadas. En el momento de la observación, las instancias se separan unas de otras y solo una de ellas aparece (la realidad) para el observador sin una explicación de la desaparición de otras instancias o posibilidades (la realidad alternativa). Es como si no hubiera nada real en la interpretación de Copenhague. Con respecto a la solución de Hugh Everett, todas las instancias o posibilidades ocurren y no crean el proceso de observar o medir una instancia sin otra. En el momento de la observación, todas las posibilidades o instancias ocurren y se crean, pero en más de un universo. Esto significa que todas las posibilidades son una realidad de acuerdo con la explicación de múltiples universos, sin embargo, obtenemos solo lo que vemos —es decir, lo que está sucediendo brevemente. Como tal, la solución de los múltiples universos puede haber puesto fin al problema de las posibilidades y su desaparición. O, como dijo Einstein: “Dios no juega a los dados”.

Está claro que la explicación de los múltiples universos es más lógica porque no elimina la causalidad. Significa la existencia de más de una realidad. Por lo tanto, cuando miramos, elegimos una realidad y se convierte en parte de nuestro universo. En la explicación de los múltiples universos, el pasado está determinado, pero es un pasado o una historia para más de un mundo. Nuestra observación determina una historia en particular para el universo en el que vivimos, entre esas historias reales y, por lo tanto, esas historias reales permanecen como una realidad derivada de nosotros, debido a la observación. Esto significa, al menos, que nuestro diagnóstico de la historia del Big Bang no implica que las posibilidades o las historias hayan desaparecido para no volver nunca más. Eso es porque son historias reales y es por eso que existen como universos incluidos en un súper universo y nuestro universo también forma parte de él.

El futuro es imposible de conocer según la explicación de los múltiples universos, porque se bifurca en varios caminos y estaremos en uno de ellos en un momento dado del futuro.

Esto nos recuerda las palabras dichas hace casi 1400 años:

{Dios borra lo quiere y confirma. Y junto a Él está la madre del libro.} Corán capítulo “El Trueno” 13:39.

La física de hoy confirma la validez del Corán. Además, confirma la validez del método de la descendencia de Muhammad (s), porque nadie más, excepto ellos, ha explicado este versículo al principio. Los opositores a Ahlul Bait inicialmente vilipendiaron esta declaración de ellos.

Ahora estamos aquí, cien años después de que la mecánica cuántica ha establecido la validez de lo que dijo la descendencia de Muhammad (a) al principio. Como mencionamos anteriormente, la teoría de los universos múltiples se ha utilizado como respuesta al argumento de la constante cosmológica formulada de modo que permita el establecimiento de la materia y el universo en el que vivimos. La existencia de un gran número de universos aporta una gran cantidad de posibilidades. Entonces, no sería extraño que una de estas posibilidades sea el universo en el que vivimos. Ya hemos demostrado la debilidad de esta solución al problema de determinar la constante cosmológica.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s