Anteriormente, he demostrado cómo, según las observaciones, se ha demostrado que el universo es plano y de curvatura cero. También hemos demostrado previamente que hay tres modelos posibles de universo: esférico, con forma de silla de montar o plano.

Para comprender más claramente el significado de un universo plano y lo que esto conlleva, presentaré el siguiente ejemplo:

Supongamos que toda la energía positiva y la materia del universo son esencialmente equivalentes a una pelota. Es naturalmente posible calcular la energía como materia basados en la ley de equivalencia de la relatividad especial. Supongamos también que el universo es un cohete que queremos lanzar desde la tierra hacia el espacio. Previamente he aclarado que hay una velocidad de escape de la gravedad, y mencioné un valor aproximado de la velocidad de escape de la gravedad de la Tierra. Ahora, si lanzamos este cohete a una velocidad inferior a la velocidad de escape, se elevará a cierta distancia, luego perderá impulso y caerá hacia la tierra debido a la gravedad. Podemos entender que lo que sucede con el cohete es similar a lo que sucede con un universo en forma de bola, donde el valor de la energía que lo impulsa a expandirse es menor que el valor de su gravedad. Esto lo lleva a contraerse y colapsarse sobre sí mismo, tal vez incluso antes de la formación de hitos claros de la materia, como las galaxias de nuestro universo. Si lanzamos el cohete a una velocidad mucho mayor que la velocidad de escape, se lanzará al espacio y se seguirá alejándose rápidamente de la tierra. Esto representa el modelo que se parece a una silla de caballo en los modelos de Friedmann. En un universo como este, tal vez la materia dentro de él —si es que hubiera— no haya tenido tiempo para formar galaxias, ya que la velocidad de expansión del universo (energía y materia) la ha dispersado en el espacio.

La tercera posibilidad es lanzar un cohete a una velocidad igual a la velocidad de escape. Esto significa que este cohete escapará de la gravedad, pero luego disminuirá su velocidad sin caer a la tierra, porque ha escapado de la gravedad de la Tierra. Esto es similar al universo plano del modelo de Friedmann, ya que la energía positiva de toda la materia (y la energía) en el universo (en nuestro ejemplo, la energía que impulsa el cohete) es igual a la energía negativa de la gravedad cósmica (en nuestro ejemplo, la energía de la gravedad que se opone el movimiento del cohete). Un universo como este tiene una energía que lo impulsa a expandirse lo suficiente como para escapar solamente de su fuerza de gravedad.

Anteriormente aprendimos que la observación ha demostrado que nuestro universo es plano, y que la constante cosmológica en el mismo le permite escapar solamente de su gravedad, es decir, que la energía positiva es igual a la energía negativa en nuestro universo. Algunos físicos, como Lawrence Krauss, teorizan que tal universo puede haber venido de la nada, porque la suma de su energía total es igual a cero.[1]

Hay algo más que podríamos notar acerca de un universo cuya energía negativa y positiva son iguales. Si consideráramos el problema desde una perspectiva económica, elegiríamos algo que garantice solo el escape del cohete de la gravedad de la Tierra, siempre que no necesitemos más que eso.

Nuestro universo es plano y su constante cosmológica le permite escapar de la gravedad. Esto significa que permite que la materia se forme, y evita también que el universo se colapse sobre sí mismo. Al mismo tiempo, es extremadamente eficiente en energía —hasta el punto en que la energía total es igual a cero. Por lo tanto, no tiene un exceso de energía que lo lleve a expandirse más de lo necesario, y no hay escasez de energía que lo haga colapsar sobre sí mismo.

Creo que este problema es fácil de entender y convencería completamente a cualquiera que lo entienda de que el universo está afinado con gran precisión. Es por esta razón que los físicos intentan encontrar una explicación científica de esta precisa afinación de la constante cosmológica, tal como lo hemos aclarado previamente. Ya hemos presentado y examinado las soluciones dignas de discusión.

[1] El Dr. Lawrence Krauss es un físico y astrónomo estadounidense, fundador de “The Origins Project” (El Proyecto Orígenes) en la Universidad de Arizona. Obtuvo un doctorado en física en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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