Esta pregunta, que he respondido en el tema anterior, se considera una de las cuestiones ideológicas más importantes y apremiantes de las cuestiones humana —si no la primera y principal cuestión ideológica, que cruza la mente de una persona, dado que se encuentra en el primer camino en la búsqueda de la verdad. Cada persona se hace esta pregunta y la repite en su mente: “¿Dónde estamos?” o “¿Dónde estamos en relación con Dios? ¿Dónde nos creó Dios? ¿Nos creó dentro o fuera de Su Ser? Si fue en el exterior de Su Ser, ¿dónde está este exterior? ¿Creó este exterior y luego nos creó dentro de él o este exterior es eterno?”

Está claro que no puede ser eterno, porque esto significa que habría más de una entidad eterna o más de una divinidad absoluta. Sin embargo, si nos creó en el exterior, ¿dónde lo creó? ¿Lo creó en otro exterior más antiguo que Él? Esta serie de preguntas continuará de esta manera hasta finalmente llegar a un exterior eterno y antiguo. ¡Y si el exterior en el que nos creó es eterno y antiguo, o si alcanza una entidad eterna y antigua, entonces hay más de una entidad eterna y más de una divinidad absoluta! Sin duda, esto es falso, y es politeísmo. Los wahabíes afirman esto —que la creación está fuera del Ser— y creen en esta creencia corrupta. Esta creencia es mucho peor que la creencia cristiana en las tres personas.

En cuanto a la creencia de que habríamos sido creados dentro de Su Ser, esto significa que Su Ser sería nuevo, pero también significa que el Ser experimentará nuevos eventos si la creación está adentro, negando Su eternidad y Divinidad absoluta.

Si tuviéramos que asumir la respuesta de un exterior eterno y antiguo o uno cuyo origen sea un exterior eterno y antiguo, no solo significa que habría más de una entidad eterna, sino que también significa que permitiría nuevos eventos, si la creación estuviera adentro. Esto implicaría que es nuevo, que tiene un comienzo, y que es antiguo y eterno, al mismo tiempo, lo cual es imposible, ya que nada puede ser nuevo y eterno.

Además, afirmar la existencia de un exterior que está lejos del Ser y que se diferencia de él niega Su divinidad absoluta, porque niega que Él sea Absoluto. Por lo tanto, este exterior se convierte en una limitación del Glorioso y Altísimo, porque Él no está dentro de este exterior.

Como podemos ver, este tema es muy complejo. Por esta razón, la mayoría de los escritores doctrinales han elegido evitarlo. Algunos musulmanes eligieron una respuesta que dice que Él no está dentro ni fuera de las cosas. Esta respuesta está más cerca de no ser una respuesta que ser una respuesta a la pregunta o una solución a este dilema. Es un acto de reposición de las siguientes palabras atribuidas al Imam Ali (a):

Cerca de las cosas sin tocar; distante de ellas sin separarse (AlQabaniji 2000, 145).

Esta narración religiosa no es una respuesta detallada al dilema. Es solo una negación de las dos respuestas incorrectas (que el dios está dentro de las cosas o que está fuera de las cosas). El hecho es que los Imames no entraron en detalles con respecto a este gran problema ideológico relacionado con la prueba de la existencia de Dios y del monoteísmo, aunque necesario, por las mismas razones que repetidamente hemos afirmado: a veces los temas ambiguos deben ser explicados por uno de los Hujjas (Pruebas) de Dios en su tiempo, y se convierte en evidencia de su reclamo. También es posible que un asunto no se haya aclarado porque no ha llegado su momento, o su gente no estaba presente. ¿Quién hubiera sido capaz de entender qué significa velocidad de escape o singularidad durante el tiempo del Imam Ali (a)? ¿Quién hubiera podido entender cómo la materia lleva consigo su inexistencia, o entender la antimateria y muchas otras cosas cuyo tiempo, durante esa era, aún no había llegado?

 

AsSadiq (a) dijo: “No todas las cosas que se saben son dichas, y no a todas las cosas dichas les ha llegado su tiempo, y no a todo lo que le ha llegado su tiempo ha llegado su gente.” (Al-Hilli 1950, 212).

Pero cuando Él, el Espíritu de verdad, venga, os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga, y os hará saber lo que habrá de venir. Nuevo Testamento, Juan 16:13.


Extracto del libro “La Ilusión del Ateísmo” de Ahmed AlHasan (a)

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