Libro de Isaías

«Alzará pendón a naciones lejanas, y silbará al que está en el extremo de la tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente. No habrá entre ellos cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá, ni le tomará sueño; a ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la correa de sus sandalias. Sus saetas estarán afiladas, y todos sus arcos entesados; los cascos de sus caballos parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino. Su rugido será como de león; rugirá a manera de leoncillo, crujirá los dientes, y arrebatará la presa; se la llevará con seguridad, y nadie se la quitará. Y bramará sobre él en aquel día como bramido del mar;» Capítulo 5:26-30. Estas características, e.d. «ninguno se dormirá, ni le tomará sueño», y… y… ¿son las cualidades de los compañeros del Qâ’im, como se menciona en las narraciones de la familia de Muhammad (as), quien alzará pendón (Alzará pendón a naciones)?! Esto significa que el que pide el Bai’a (lealtad) y reúne a los defensores y partidarios del Imâm Al-Mahdi (as), Jesús, Elías y el Jidr (as). El capítulo once «Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová. Y le hará entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista de sus ojos, ni argüirá por lo que oigan sus oídos; sino que juzgará con justicia a los pobres, y argüirá con equidad por los mansos de la tierra; y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el espíritu de sus labios matará al impío. Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de su cintura. Morará el lobo con el cordero, y el leopardo con el cabrito se acostará; el becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los pastoreará. La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey comerá paja. Y el niño de pecho jugará sobre la cueva del áspid, y el recién destetado extenderá su mano sobre la caverna de la víbora. No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena del conocimiento de Jehová, como las aguas cubren el mar. Acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por pendón a los pueblos, será buscada por las gentes; y su habitación será gloriosa.» Capítulo 11:1-10. Todos estos incidentes encajan con el día del juicio menor, y nunca ha ocurrido ni ocurrirá excepto para el Estado de Justicia de Dios. En cuanto a Isaí, es conocido en la Torá como el padre del David, el Profeta de Dios (as). La madre del Imâm Al-Mahdi (as) es de los descendientes de David (as). Su historia brevemente es que “Ella era la princesa de su abuelo, el Cesar Romano. Una vez en una visión ella vio a Jesús, el Profeta de Dios, el ejecutor de él (Sham’ûn As-Safa “Simón Pedro”, y al Profeta Muhammad (saawas). El Profeta Muhammad (saawas) pidió a Jesús la mano de ella para su hijo el Imâm Al-Hasan Al-Askari (as), y Jesús (as) dijo a Sham’ûn As-Safa o Simón Pedro, te has ganado un honor tremendo, porque ella es descendiente de Sham’ûn As-Safa (Simón Pedro), el ejecutor de Jesús. Siguiendo este incidente, ella tuvo muchas visiones, y se arriesgó a la esclavitud. También tuvo mucho milagros hasta que alcanzó la casa del Imâm ‘Alî Al-Hâdi (as), él la casó con su hijo el Imâm Hasan Al-Askari (as) cuando dio a luz a su hijo, el Imâm Muhammad Bin Hasan Al-Mahdi (as). Entonces, el Imâm Al-Mahdi Muhammad Bin Hasan Al-Mahdi (as) es descendiente de Israel (Jacob a.s.) por el lado de su madre, y descendiente del Profeta Muhammad (saawas) por el lado de su padre. Por eso, el versículo «Saldrá una vara del tronco de Isaí» se aplica a él. También está probado que el primer Mahdi de los doce Mahdis es «una vara del tronco de Isaí» ya que es descendiente del Imâm Al-Mahdi (as). El primer Mahdi, que se llama Ahmad como dice en las narraciones del Profeta Muhammad (saawas) y de los Imames (as), es el mensajero del Imâm Al-Mahdi (as), su ejecutor, el Yamâni, el primer creyente en él desde el comienzo de su aparición, antes de que resucite con la espada. Me detendré aquí para ser breve, si quiere más información lea en la Torá, el Libro de Isaías, los capítulos trece, cuarenta y dos, cuarenta y tres, cuarenta y cuatro, cuarenta y nueve, sesenta y tres, sesenta y cinco y sesenta y seis, y entiéndalos bien.