Un Estudio sobre la Importancia de Tener un Emisario del Imâm (as) Parte 1

En Nombre de Dios, el Más Compasivo, el Más Misericordioso

Dios Todopoderoso dijo:

“Alif, lam, mim, ra. Esos son los versículos de la Escritura [Sagrada]. Lo que ha sido hecho descender a ti, procedente de tu Señor, es la Verdad, pero la mayoría de la gente no tiene fe.” (Ar-Ra’d: 1)

No creen en la Verdad ya que es áspera, no siguen el camino de la Verdad ya que se sienten abandonados porque los seguidores son pocos, prefieren la maldad porque sus seguidores son muchos, como si no hubieran oído a Dios Todopoderoso diciendo: “Di: «El mal y el bien no son iguales, aunque te sorprenda la abundancia de mal.» Así pues, temed a Dios ¡Oh, gente dotada de intelecto! para que podáis triunfar.” (Al-Ma’ida: 100)

Sí, oyeron y comprendieron, pero como dijo una vez el Príncipe de los Creyentes (as): “La vida es hermosa a los ojos de ellos. Amaron sus adornos, se congregaron alrededor de las formas y quedaron expuestos a medida que la devoraban. Si el ojo contempla la belleza de algo, el observador quedará corto de vista y ciego.”

Estas pocas páginas son sólo unas pocas de muchas, sin embargo están impregnadas de significado difícil de comprender salvo para los que fueron guiados por Dios a la fe y para los que rechazaron las tinieblas de la discriminación ciega y de la obediencia a los deseos de Satanás, que Dios lo maldiga. Es lógico y razonablemente aceptable que cada revolución tenga revolucionarios y que cada revolucionario organizado y preparado tenga emisarios para el escenario inicial de manera que la revolución no se pierda ni sea fútil. Por eso todos leemos, sabemos y oímos, ya sea en el pasado o en el presente. Este camino es inevitable incluso en sus formas más bajas como establecer instituciones comerciales, proyectos, coaliciones tribales, incluso en el nivel individual y familiar, ya que cada construcción debe ser precedida de planeamiento y preparación, de otro modo, no se construiría sin tener en cuenta los potenciales y los obstáculos que surgen. Entonces cómo se puede establecer la nación del Imâm Al-Mahdi (as), y cómo se puede izar su bandera, repentinamente, sin preparación ni introducción en un mundo descripto por el Imâm As-Sâdiq, maldito por los del este y por los del oeste “refiriéndose a la bandera del Imâm”. Todos los documentos relacionados a la sagrada aparición ignoran sus escenarios preliminares, y de repente entra en discusión el Imâm (as) después de la aparición, usando la prueba del Corán contra la nación, mientras que la aparición del Imâm será consecuencia de una revolución contra toda tiranía y contra todo lo demás.

¿Y cómo puede tener sentido esto?

¿En dónde está el comienzo en el que el Imâm (as) basará Su aparición?

¿Cómo puede formarse este comienzo?

¿Cuánta gente será preparada?

¿De qué clase podrán surgir?

¿Saldrán de los hombres religiosos? ¿De los eruditos? ¿O saldrán del público?

¿De Iraq? ¿Del Hiyaz o saldrá de Irán?

¿Cuánto tiempo tomará este comienzo para disolver y fundirse en la religión verdadera, purificada de las impurezas satánicas humanas y paganas (refiriéndose a los eruditos que no son verdaderos seguidores)?

Las características de dicho comienzo incluyen la sumisión total, la predisposición para el sacrificio por la causa de un Imam que está fuera de vista, aun presente ante la perspicacia. Esto no será sino a través de la fe en Dios, abandonando todo falso adorno de la vida, aceptando las órdenes de Dios, ya que este será el único bien que quedará, que Dios nos guíe al camino de la razón.

La orden del Imâm (as) ha aparecido, ya que él mismo comenzó a preparar el comienzo en el que a aparición ocurrirá. Él ha enviado un emisario de su parte, que es el Sayed Ahmad Al-Hasan quien está llamando a hombre y eruditos a jurar lealtad. ¿Habrá alguno que responda al emisario de Dios?